MADRID, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó este jueves que que la Directiva Europea de Retorno "a pesar de lo que parece, pone límites a las cosas que hacían algunos países" en materia de repatriación de inmigrantes irregulares, aunque reconoció que el plazo máximo de retención de extranjeros previa expulsión que fija la norma es demasiado.
En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, el presidente señaló que los 18 meses de tope que fija la directiva es "muchísimo" tiempo, especialmente cuando se compara con la legislación española, que impone "sólo 40 días" de privación de libertad, plazo que podría ampliarse hasta 60 días si se plasman las reformas de la Ley de Extranjería anunciadas en las últimas semanas por el Ministerio de Interior.
Pese a ello, para Zapatero "el devolver a un inmigrante que ha llegado ilegalmente a un país no está ni en manos de lo que diga la directiva, ni en manos de lo que digan nuestras leyes, sean las que sean" sino "en la capacidad de cooperación política y diplomática que tengamos con los países de origen". "Para devolver a un inmigrante ilegal a su país, el país lo tiene que aceptar y no lo hace por lo que diga tu ley, sino por lo que diga su voluntad política", sentenció.
Este es el mensaje que el presidente trasladó a su homólogo italiano, Silvio Berlusconi, cuando éste anunció que penaría la inmigración ilegal. "Se lo expliqué a Berlusconi y alguna matización ha hecho, porque no va a devolver más inmigrantes a los países de origen porque haga leyes más duras", apostilló.
INMIGRACIÓN IGUAL A TRABAJO
Volviendo al tema de España, el presidente incidió en la importancia de aplicar una máxima: "la inmigración es igual al trabajo". En este sentido, consideró que, si bien en su momento se hizo "la normalización porque había necesidad de trabajo y porque muchos inmigrantes estaban trabajando en fraude", ahora, con "menos creación de empleo, es lógico que haya una menor presión" de extranjeros en el país.
Para los que, estando ya en España, se queden sin empleo, lo que se debe hacer, a juicio de Zapatero es "acumular los derechos que tienen y darles una oportunidad de apoyo para que puedan regresar" a su país de origen, tal y como ha venido anunciando el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho en el conocido como plan de retorno voluntario.
"Nadie sabe cuántos van a ser" los que se acojan a esta iniciativa, reconoció el presidente. "Es verdad que hay muchos inmigrantes que pueden pensar que por estar ahora en situación de desempleo pueden mañana volver a tener empleo y prefieren eso, pero lo mejor es que lo pongamos en marcha y que el número que sea, lo puedan hacer", apuntó.