Medio ambiente y cemento no son términos tan antagonistas como muchos pudieran pensar en un principio. Precisamente, ése es uno de los objetivos principales de la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (CEMA), cuyo director gerente, Dimas Vallina, detalla a Europa Press los principales retos de la fundación.
.- ¿Cuáles son las principales áreas de actuación de la Fundación CEMA?
La Fundación CEMA surge de un acuerdo firmado en el año 2004 entre la Agrupación de Fabricantes de Cemento de España (OFICEMEN), Metal, Construcción y Afines, Federación Estatal de la UGT (MCA-UGT) y la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines de CC.OO. (FECOMA-CC.OO). Sus ideas principales giran en torno al medio ambiente, la valorización energética y la prevención de riesgos laborales.
.- ¿Por qué aunar en una fundación términos que en principio parecen contrarios como son el medio ambiente y el cemento?
La fundación intenta poner en conocimiento de la sociedad los esfuerzos que se están realizando para poder compatibilizar la protección del medio ambiente con el desarrollo económico. Pertenecemos a un sector pionero en el reciclado de residuos, con los que tenemos un problema acuciante y creciente. En este sentido, en los últimos cinco años se han invertido más de 400 millones en mejoras medioambientales.
.- ¿Cuál es el proyecto más relevante de la fundación?
CEMA trabaja en torno a tres líneas de actuación: una pública en la que se organizan seminarios entre los que destacaría la celebración del Congreso Nacional de Madrid que se celebrará los próximos 29 y 30 de octubre en la capital. También organizamos jornadas en comunidades autónomas. Otra línea de actuación está relacionada con la formación tripartita para más de 1.300 trabajadores del sector en materia de medio ambiente y valorización.
Asimismo, trabajamos en materia de estudios en los que colaboramos con entidades de prestigio que ayuden a generar un debate científico. Tenemos que hablar a la luz de las evidencias científicas, con datos objetivos, no por motivaciones personales. En este punto destacaría la publicación de un estudio comparativo sobre la valorización en la Unión Europea que hemos hecho con una empresa de Bruselas. Este estudio pone de manifiesto la baja tasa de sustitución de combustibles fósiles por residuos que hay en España, con un 6,5 por ciento frente a un 18 por ciento de media europea en 2005, por no hablar de países como Alemania, Suiza y Holanda. Lo cierto es que los países que más protegen el medio ambiente, son los que más valorizan. En españa destinamos mucho a vertederos, que son los causantes del 2 por ciento de emisiones de efecto invernadero, cuando estos residuos se pueden revalorizar. Por otro lado, también hacemos estudios de prevención de riesgos laborales.
.- ¿Cómo se encuentra España en comparación de otros países en materia medioambiental?
Nuestro país parte de una situación de partida muy mala. En el año 75, la Constitución recogía la protección medioambiental de un modo teórico. En esa misma época, Alemania ya estaban valorizando residuos en planta de cemento, contribuyendo de un modo efectivo al cuidado del entorno. Posteriormente, en el año 86, antes de la incorporación a la UE, España no contaba con un derecho ambiental propio, a diferencia de otros países del norte de Europa que se incorporan a la Unión con un derecho propio.
En los últimos años, sí se ha producido una mayor concienciación a nivel educativo, y también en la publicidad. Sectores como el eléctrico o el de la automoción responden ahora a las inquietudes de la sociedad. No se puede vender cualquier producto sin manifestar las bondades medioambientales que lleva asociadas. Pero ahora tenemos que hacer cosas más practicas.
.- ¿Son receptivos los trabajadores del sector a estas iniciativas? ¿Y la sociedad?
Lo cierto es que los trabajadores tienen una implicación total en este asunto. Son los primeros a los cuales se les ha informado en qué consiste cada iniciativa y sus beneficios medioambientales. El proceso informativo ha sido muy transparente y ha desembocado en la creación de un órgano común con la patronal, pionero en Europa, que se plantea por primera vez y del que quieren tomar otros sectores.
Por el contrario, en la sociedad existe un déficit de información que estamos tratando de paliar en los últimos años, a través del trabajo de la fundación y desde el propio sector. Así, estamos realizando un ciclo de jornadas en comunidades autónomas en donde llevamos expertos científicos, técnicos y académicos para hablar sobre valorización, residuos o impacto de las plantas. También hay mesas redondas con grupos ecologistas para dar voz a todas las partes interesadas.
.- ¿Cómo valora la situación de España en materia de prevención de riesgos laborales?
Precisamente acabamos de presentar un estudio de situación y percepción de la situación por parte del sector cementero en el que la mayoría de trabajadores cree que tiene unas condiciones laborales adecuadas. Ofrecemos formación pero tenemos que adaptarla a la prevención y no bajar nunca la guardia. Lo único que es noticia son los accidentes y no la buena gestión, ya que, entre 1994 y 2006, el sector registró un 60 por ciento menos de accidentes lo que quiere decir que caminamos hacia la excelencia en riesgos laborales. Por desgracia, existe una tendencia a confundir nuestro sector con el de la construcción, cuando son sectores diferentes ya que nosotros tenemos unos índices de siniestralidad inferiores.
.- ¿Qué avances medioambientales destacaría en el ámbito de la construcción?
Por lo poco que conozco y por experiencias previas, se está apostando por la elección de materiales más adecuados, la reutilización y el reciclaje, la gestión eficiente del agua y energía, etc. La gente se queda con hechos puntuales como la colocación de paneles solares pero ahora se tienen en cuenta los aspectos medioambientales desde la concepción inicial del proyecto e incluso de cara a la demolición. Vamos camino hacia una construcción más sostenible.