"Particularidades del sector ecuatoriano en España", por Nicolás Issa Obando, embajador de Ecuador

Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 11 junio 2008 11:22

A raíz de la crisis económica suscitada en Ecuador en 1998 se consolida una corriente migratoria. Los pioneros en la década de los noventa iniciaron el movimiento migratorio, que según las estadísticas oficiales, en el año 2000 llegaron a 140.000 personas; en el 2001 a 260.000. Hoy, según las cifras que constan en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), alcanzan ya los 434.673 y las del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (MTAS) al 31 de diciembre arrojan una cifra de 395.808 ecuatorianos con certificado de registro o tarjeta de residencia.

La Embajada ecuatoriana estima que existe todavía un número apreciable de ecuatorianos que no se encuentran registrados en ninguna de las estadísticas, y que podría alcanzar la cifra de 150.000 personas. De hecho, existe la norma que obliga al ciudadano a actualizar su inscripción en el padrón cada dos años y que en caso de no efectuar dicho trámite se produce la eliminación automática. Por este motivo se produjo la eliminación de 67.375 extranjeros no comunitarios del padrón de Madrid.

Adicionalmente, en el primer trimestre del 2006 se procedió a la baja de 22.575 extranjeros, como consecuencia de la resolución de expedientes por inscripción indebida iniciados a propuesta del INE. Todos estos elementos deben ser tomados en cuenta para analizar los datos que sobre el colectivo extranjero en general y, ecuatoriano en particular, se realizan.

En este caso tiene una población con un promedio de edad de 30,2 años que ha optado por asentarse de manera preferente en Madrid, Valencia, Murcia, Barcelona y Andalucía, regiones que tienen una dinámica económica que les han permitido incorporarse al mercado laboral en sectores en los que no existe preferencia de los ciudadanos españoles. Además, son lugares donde la dinámica de la economía española ha demandado más mano de obra, como por ejemplo: construcción, agricultura y servicios.

Es innegable el impacto de esta mano de obra en el crecimiento del PIB español. Debe resaltarse además que dos millones de ciudadanos extranjeros cotizan en la seguridad social, de estos 300.000 son ecuatorianos.

Por otro lado, los emigrantes ecuatorianos envían remesas de dinero al Ecuador que en 2006 el Banco Central del Ecuador indicó que ascendieron a 1.288 millones de dólares, cifra que no contempla el envío informal que se realiza fuera del sistema financiero. La cifra se calcula que bordea los 1.700 millones, cifra que el año pasado podría ser similar o mayor y que sin duda dinamiza el movimiento económico en el Ecuador.

Considero que entre las muchas razones que animaron a los ecuatorianos por la opción de emigrar a España fue la similitud de cultura, idioma religión y costumbres, que han hecho posible que el ecuatoriano se adapte y se integre a la sociedad española que además lo percibe como un colectivo trabajador, pacífico y alejado de comportamientos reñidos con la ley.

Por el momento, no se vislumbra que vaya a producirse un crecimiento significativo de los ciudadanos ecuatorianos en España, éste será lento y estará dado por los casos de reagrupación familiar, así como por el Convenio para la regularización de flujos migratorios firmado en mayo del 2001, que busca una migración regulada por las necesidades del mercado laboral español, pero que lamentablemente no es muy conocido por el empresariado nacional que puede optar por este mecanismo para paliar la falta de mano de obra en el mercado local.

Por último, debo indicar que probablemente este lento crecimiento se vea contrarrestado por los ecuatorianos que deseen retornar voluntariamente a su patria, incentivados además por el Plan de Retorno que ha implementado medidas que permitan un regreso digno y que se ha lanzado recientemente en su primera fase por parte del Gobierno del Presidente Rafael Correa.

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