La AEF resalta la respuesta "ágil, solidaria y diversa" de las fundaciones ante la dana

La Asociación Española de Fundaciones (AEF) presenta el informe El papel de las fundaciones ante la DANA: solidaridad, reconstrucción y futuro
La Asociación Española de Fundaciones (AEF) presenta el informe El papel de las fundaciones ante la DANA: solidaridad, reconstrucción y futuro - ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE FUNDACIONES (AEF)
Europa Press Sociedad
Publicado: martes, 28 octubre 2025 19:27

VALÈNCIA 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Española de Fundaciones (AEF) ha resaltado respuesta "ágil, solidaria y diversa" de las fundaciones ante la emergencia que supuso la dana de octubre de 2024 y los aprendizajes que deja su acción, con el objetivo de visibilizar el papel del sector fundacional.

Así lo hace en el informe 'El papel de las fundaciones ante la dana: solidaridad, reconstrucción y futuro', un documento presentado este martes que recopila y sistematiza la respuesta del sector fundacional español ante una catástrofe natural de gran magnitud, tal y como ha explicado la asociación en un comunicado.

En concreto, el estudio detalla cómo más de 130 fundaciones activaron recursos económicos, técnicos y humanos para hacer frente a la emergencia causada por la barrancada de octubre de 2024, que afectó gravemente a la provincia de Valencia con daños materiales, medioambientales y sociales.

La AEF organizó para la elaboración de este trabajo, realizado con la colaboración de Impact Hub Madrid, un espacio de participación directa con 21 fundaciones de distintos tamaños y ámbitos de actuación, además de un análisis detallado de 56 casos, al complementar con la identificación de 133 fundaciones implicadas de alguna forma en la respuesta a la dana.

La presidenta de la AEF, Pilar García, ha desgranado que la reacción del sector fundacional fue "ejemplar: rápida, diversa y solidaria". "Cada entidad actuó desde su identidad y recursos y demostró que la filantropía puede ser decisiva ante situaciones de crisis. Este informe visibiliza no solo la respuesta inmediata, sino también la capacidad de adaptación y aprendizaje colectivo que deja este episodio", ha añadido.

El documento desgrana que el 70 por ciento de las fundaciones implicadas realizaron contribuciones económicas y, dentro de ese grupo, el 75% combinó este apoyo con acciones no monetarias, que muestra un "enfoque integral" ante la emergencia, mientras que el 25% restante realizó exclusivamente aportaciones económicas.

Las aportaciones no económicas incluyeron donaciones de materiales esenciales (34%), movilización de voluntariado (29%), coordinación de esfuerzos (19%) y la puesta a disposición de expertos técnicos (19%).

Asimismo, el perfil de las fundaciones participantes fue diverso tanto en tamaño como en sector de actividad, ya que un 25% eran organizaciones con presupuestos anuales entre 50.000 y 500.000 euros; un 20%, entre 500.000 y un millón; y un 22,5%, entre uno y tres millones.

Aunque solo un 7,5% de las fundaciones movilizadas contaba con presupuestos superiores a 30 millones de euros, su contribución fue "determinante" para multiplicar el alcance de las acciones de reconstrucción. Los ámbitos de intervención también reflejan esta diversidad: servicios sociales, desarrollo socioeconómico, cultura, cooperación internacional, salud, educación y empleo fueron los sectores más activos durante la emergencia.

La información recopilada por la AEF muestra que el 89% de las fundaciones actuó con recursos propios y que un 11% activó mecanismos externos de financiación, como campañas de recaudación, crowdfunding, donaciones de empresas colaboradoras o subvenciones específicas para atender la emergencia. El 14,3% de las entidades puso en marcha acciones novedosas y adaptadas al contexto, desde soluciones tecnológicas hasta iniciativas sociales centradas en la reconstrucción a largo plazo.

COLABORACIÓN COMO ESTRATEGIA DE IMPACTO

Uno de los hallazgos "más relevantes" del informe es la "importancia" de la colaboración entre organizaciones. Así, el 35% de las fundaciones implicadas operó con otras entidades, lo que permitió articular respuestas "coordinadas, ágiles y más eficaces".

En muchos casos, estas alianzas fueron "determinantes" para superar las dificultades iniciales derivadas de la falta de infraestructuras, de la dispersión geográfica de las personas afectadas o de la diversidad de necesidades detectadas.

Además, el trabajo en red permitió, por ejemplo, canalizar con rapidez ayudas materiales y económicas, organizar dispositivos de voluntariado y ofrecer apoyo técnico especializado.

ACCIONES INNOVADORAS Y ADAPTADAS

Aunque la mayoría de las fundaciones desplegaron respuestas habituales en contextos de emergencia --como distribución de alimentos, kits de limpieza, apoyo económico o rehabilitación de espacios--, un 14,3% de las entidades desarrolló iniciativas innovadoras, muchas de ellas centradas en colectivos especialmente vulnerables.

En esta línea, entre las acciones más destacadas figuran la creación de canales accesibles en lengua de signos para garantizar que personas sordas pudieran acceder a información vital en tiempo real; la puesta en marcha de fondos de solidaridad para familias afectadas, gestionados directamente desde escuelas y centros comunitarios y la atención psicológica a través de redes de voluntariado especializado, entre otras.

La ayuda canalizada por las fundaciones llegó a cuatro tipos de destinatarios. En primer lugar, familias y personas afectadas directamente, que recibieron alimentos, ropa, apoyo psicológico, alojamiento temporal y asistencia económica para la reconstrucción de sus viviendas. En segundo lugar, organizaciones sociales y fundación comunitaria, que actuaron como intermediarias en la distribución de recursos, multiplicando así el alcance de la respuesta.

Un tercer grupo fueron centros educativos y sanitarios, que recibieron materiales, apoyo logístico y donaciones para poder reanudar su actividad. Por último, comercios y negocios locales, cuya recuperación se consideró prioritaria para sostener la vida económica de las zonas afectadas.

La diversidad de colectivos beneficiarios obligó a las fundaciones a adoptar estrategias flexibles y a adaptar sus recursos a cada contexto.

RETOS COMPARTIDOS

El informe también identifica los principales retos que enfrentaron las fundaciones durante las primeras semanas tras la catástrofe. Entre ellos, destacan la falta de infraestructuras básicas para canalizar la ayuda en los territorios más afectados; la ausencia de protocolos claros de coordinación, que dificultó la articulación de esfuerzos en los primeros días; la complejidad logística de identificar y llegar con rapidez a las personas más vulnerables; las limitaciones estatutarias de algunas fundaciones, que no podían actuar fuera de su ámbito geográfico o de sus fines fundacionales.

De cara al futuro, entre las recomendaciones que se desprenden del informe destacan la creación de protocolos comunes de actuación entre fundaciones para emergencias; mapear las capacidades existentes en el sector para movilizarlas con rapidez; fortalecer las alianzas con administraciones públicas y entidades locales, especialmente aquellas con presencia territorial consolidada; visibilizar mejor el papel de las pequeñas fundaciones, que tuvieron un peso fundamental en la respuesta de proximidad; o desarrollar estrategias de comunicación sectorial que permitan canalizar información fiable y accesible a la ciudadanía en contextos de crisis.

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado