Aplican acupuntura a un paciente en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada. - JUNTA DE ANDALUCÍA
GRANADA 22 May. (EUROPA PRESS) -
El Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada atiende a más de 300 pacientes con dolor con la técnica de acupuntura, la gran mayoría, para tratar los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos.
El dolor oncológico complejo y refractario es aquel que no se alivia con fármacos tradicionales y sí con nuevas técnicas analgésicas.
Afecta a cerca de un diez por ciento de los pacientes con distintos tipos de cáncer como el de páncreas, recto o mama, entre otros.
El director del Plan Andaluz de Atención a Personas con Dolor y responsable de la unidad del dolor del hospital granadino, Ignacio Velázquez, ha señalado que, en la actualidad, "esta unidad asistencial se concibe como una prestación multidisciplinar en la que existe una serie de técnicas y especialidades variadas para tratar un problema tan complejo como es el dolor crónico que, en muchos casos, también genera a quien lo padece trastornos como la depresión y la ansiedad".
Entre estas especialidades, este centro granadino es el único de la comunidad que ofrece la acupuntura desde el año 2005, un procedimiento incluido en la cartera de servicios del SAS y del Ministerio de Sanidad que permite reducir los niveles de dolor.
Según Velázquez, "aporta numerosos beneficios a pacientes que por sus patologías no se les puede tratar con técnicas invasivas y que la acupuntura se presenta como una alternativa efectiva, como un elemento fundamental para completar la atención de manera integral".
Esta prestación la lleva a cabo, desde hace más de 20 años, la médica de familia y acupuntora Dolores Caballero, quien ha valorado los beneficios de esta terapia milenaria y el trato directo y humanizado con los pacientes que acuden a esta consulta, ubicada en el Hospital Olóriz.
Caballero ha explicado que "la gran mayoría, en torno al 90 por ciento, son pacientes que están en tratamientos de quimioterapia o con administración de fármacos inhibidores hormonales para distintos tipos de cáncer, pero también para personas con lumbalgias a las que los medicamentos no les hace efecto y son derivados a las unidad del dolor, o bien a pacientes que por pluripatologías no son candidatos a recibir infiltraciones o radiofrecuencia".
La técnica, tal y como ha señalado la experta, "consiste en implantar agujas a lo largo del cuerpo en una serie de canales que recorren todo el organismo, como si fuera un sistema de compuertas en un sistema de acequias de riego".