Publicado 23/10/2026 13:56

En las "entrañas" del Museo Íbero de Jaén: el "trabajo enorme y minucioso" para hacer realidad su colección permanente

La directora del Museo Íbero, Concepción Choclán, junto a la escultura del Guerrero de la Doble Armadura, listo para su próxima instalación en la colección permanente.
La directora del Museo Íbero, Concepción Choclán, junto a la escultura del Guerrero de la Doble Armadura, listo para su próxima instalación en la colección permanente. - EUROPA PRESS

JAÉN 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Museo Íbero de Jaén está cerrado desde finales de septiembre por la ejecución de su colección permanente. Un "trabajo enorme y minucioso" que se viene desarrollando desde hace más de un año y que ahora afronta su recta final, de la que se puede disfrutar en reducidas visitas guiadas tanto para la ciudadanía como para determinados colectivos.

Una de ellas, destinada a la prensa, ha tenido lugar este viernes con la presencia de la directora del museo, Concepción Choclán, y el delegado territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, José Ayala.

De esta forma, según ha indicado este último, se pretende dar a conocer "los entresijos de todas las actuaciones" que se están realizando para completar la museografía de un espacio que fue inaugurado en diciembre de 2017 sin colección permanente, con la exposición temporal 'La dama, el príncipe, el héroe y la diosa'.

"Ya no hay marcha atrás y es cuestión de unos poquitos meses para que esté ya abierto y funcionando como debería haber funcionado en su primera inauguración", ha dicho Ayala, quien ha recordado que su reapertura con la colección permanente está prevista en los primeros meses de 2027.

De ahí que encarar la recta final en este museo --que quiere ser referente internacional para el conocimiento, estudio, conservación y divulgación de esta cultura de la Edad de Hierro-- suponga una gran satisfacción, como ha expresado su directora.

Para ello, además, es necesaria una ingente labor colectiva. "Cuando vamos al museo, lo primero que vemos, nos llama la atención, es la colección, evidentemente. Pero detrás de esa colección, hay un trabajazo enorme de diseño, que se hizo ya en su día a través del proyecto de ejecución, y luego un trabajo enorme de montaje de la museografía, de vitrinas, de plintos, de dibujos...", ha comentado.

El objetivo es que "no se cometa ningún error" en los dibujos, textos, cartelas, fotografías, vídeos, interactivos y demás materiales que permitirán mostrar y explicar las casi 2.000 piezas que integran la colección permanente, cuyo montaje en su emplazamiento definitivo comenzará en noviembre.

Choclán ha subrayado que se trata de un "trabajo tremendo" que "normalmente no se ve" por parte de "un equipo enorme de gente". Son en torno a 100 personas las implicadas, tanto del propio museo, como de la adjudicataria de la ejecución permanente (Acciona Cultura en colaboración con Frade Arquitectos), sin olvidar el apoyo constante de expertos del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén.

PROCESO CONCIENZUDO DE RESTAURACIÓN

Junto a las tareas del montaje en sí --con la instalación de vitrinas, paneles y mobiliario metálico iniciada en el nivel superior del museo para avanzar hacia los dos inferiores--, se lleva a cabo de forma coordinada las relativas a contenidos, soportes adaptados a cada pieza, recursos audiovisuales y "un proceso muy concienzudo de conservación y de restauración".

"Muchas piezas vienen de sitios distintos con problemáticas diferentes y nosotros lo que queremos es presentarlas de una forma homogénea, que las restauraciones sean coherentes. Entonces, hemos tenido que adaptar todas las restauraciones antiguas a como se trabaja hoy día y a materiales más novedosos y muchísimo más respetuosos", ha señalado.

Azahara Navarro es una de las cinco restauradoras por cuyas manos están pasando. Ya ha tratado más de 50 sobre la base de los parámetros que plantea el museo "para que todas sean más o menos homogéneas, las restauraciones sean similares".

"Cuando llega la pieza, lo primero es medirla, hacerle un estudio, una documentación, registrar todas las alteraciones y, a partir de ahí, hacer el proceso de restauración", ha detallado esta joven profesional jiennense.

El tiempo que dedica a cada una "depende de las alteraciones" que presente, aunque, "normalmente, puede suponer un par de días". Su labor se centra ahora en una escultura en piedra, con "antiguas reintegraciones o fallitos tipo roces que se han provocado con los soportes metálicos y que hay que eliminar antes de exponerlas".

Forma parte del conjunto de Cerrillo Blanco, de Porcuna, una de las muestras emblemáticas de la cultura ibérica. Los soportes de estas piezas, al igual que las de El Pajarillo, se están fabricando 'in situ' en un espacio adaptado del propio museo mediante el escaneado y su posterior impresión en 3D, a la que se aplican tratamientos de lijado, lacado, imprimación y resinado.

VALOR

Estas son algunas de las obras más destacadas de estas sociedades de la Edad del Hierro, aunque Choclán ha recalcado que todas, desde un collar, a un exvoto, una falcata o una moneda, son "valiosas" porque son "exactamente igual de significativas de cada una de las cosas que puede contar la cultura ibérica". "Las piezas no son solamente lo hermosas que son, la belleza que pueden tener una escultura, por ejemplo. Para nosotros, es igual de maravilloso una simple cuenta de collar que ha aparecido en una tumba infantil porque es tan expresiva del cariño que se le tiene a una tumba de un bebé de seis meses que esa cuenta de collar quiere un significado maravilloso", ha declarado.

Por ello, se cuida hasta el más mínimo detalle de cara a su conservación y exposición, en la que se tienen en cuenta cuestiones como la luz, la temperatura y, sobre todo, la humedad, que debe estar en torno al 40 por ciento.

La seguridad es otro de los aspectos que no se ve a simple vista, pero que está muy presente. Las vitrinas poseen cristal blindado, lámina de seguridad, un sistema de herrajes reforzado y un método de apertura especial con dos llaves de seguridad.

Además, el museo dispone de una red de videovigilancia que se revisará una vez concluido el montaje para descartar puntos ciegos y personal de seguridad 24 horas. "Se están poniendo todas las medidas habidas y por haber", ha apuntado la directora.

El objetivo es salvaguardar unas obras de valor incalculable para que la ciudadanía pueda disfrutar de ellas y conocer cómo vivían los pueblos íberos hace en torno a 2.500 años. En este sentido, la colección permanente también ha procurado que "toda la sociedad esté representada", tanto hombres mujeres, niños y mayores como clases.

ESPACIO VIVO

Una vez reabierto, la intención es que la visita al Museo Íbero dure "en torno a una hora y media" para conocer una exposición articulada con voluntad de permanencia, aunque abierta también a la actualización de un espacio de que debe ser "vivo". De ahí que los materiales y recursos audiovisuales sean "fáciles de modificar y desmontar" para incorporar piezas o información si fuera necesario.

En todo caso, habrá exposiciones temporales "para profundizar en aspectos" presentes en la colección permanente, aprovechando, además, el resto de los fondos. Con esta filosofía también se plantea una "vitrina invitada", donde mostrar de forma periódica piezas procedentes de otros espacios museísticos.

En total, el Museo Íbero custodia más de 112.000 piezas, que incluye 2.635 obras de titularidad estatal transferidas tras un protocolo firmado en 2022, 4.000 bienes de titularidad autonómica y las más de 108.000 piezas de la Colección Marsal.

De todo este conjunto, la colección permanente exhibirá al público 1.980 piezas. La distribución de los contenidos se estructurará por plantas. La planta baja albergará una presentación general de la cultura íbera y sus orígenes. La primera planta se centrará en espacios dedicados a 'El paisaje de la muerte y la necrópolis', el 'oppidum' y el museo infantil.

Por último, la segunda planta estará dedicada a contenidos centrados en 'La expansión del oppidum', 'La conquista romana. La II Guerra Púnica' y 'Roma y los pueblos íberos'. Toda la propuesta se subdividirá en un total de 17 módulos y 38 unidades expositivas.

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