Hasta 33 municipios andaluces han sufrido incidencias relacionadas con el agua de consumo tras el tren de borrascas. - JUNTA DE ANDALUCÍA
SEVILLA 15 Feb. (EUROPA PRESS) -
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha explicado que, a consecuencia del reciente tren de borrascas sucedido en las últimas semanas, en la comunidad autónoma se han registrado incidencias en relación con las aguas de consumo en 33 municipios de seis provincias.
Tal y como ha emitido el Gobierno andaluz en una nota, trece de ellas han ocurrido en Granada; nueve en Málaga, cuatro en Cádiz; tres en Huelva; dos en Córdoba y dos en Jaén, en algunos de ellos afectando al núcleo urbano y a algunas de sus pedanías.
"Estas incidencias se deben principalmente a la turbidez del agua, en 17 de los casos, o a la rotura de conducciones, en trece", ha puntualizado Sanz, que ha añadido que se "han emitido hasta la fecha 21 resoluciones de no aptitud del agua".
Por su parte, el titular de Sanidad ha señalado que, pese a las incidencias que han afectado a un total de 59.564 personas, según consta en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, el abastecimiento alternativo de agua para consumo humano se ha garantizado a través de la distribución de botellas de agua o a través de cisterna.
Del mismo modo, el consejero ha detallado que el Plan de Acción de Salud Pública, que incluye medidas como la alerta de los epidemiólogos de los distritos afectados para reforzar la vigilancia, la sensibilización de los médicos de Atención Primaria de los distritos afectados o el refuerzo de la inspección sanitaria, "se ha desarrollado perfectamente".
En la semana del 2 de febrero, en la que se produjeron las principales incidencias y se elevó a 2 el nivel de Emergencia en Andalucía, "no se ha identificado un aumento en la notificación de enfermedades de declaración obligatorias ni brotes por enfermedades infecciosas que pudieran estar relacionadas con los episodios de lluvias persistentes que se han producido en Andalucía", ha añadido eñ consejero.
Como ha informado el consejero, "las lluvias intensas y persistentes", como las recientemente registradas, pueden tener "un efecto directo en algunos de los abastecimientos de agua de consumo de los municipios afectados".
Por un lado, pueden verse afectadas las captaciones subterráneas por intrusión de escorrentías, así como las aguas superficiales que sirvan de captación para la producción de agua de consumo, siendo más sensibles aquellos abastecimientos pequeños carentes de una estación de tratamiento, provocando el aumento de la turbidez, tal y como ha ocurrido en 17 de los municipios afectados.
En concreto, son Iznájar y sus pedanías, Rute y pedanía de La Hoz (Córdoba); Dúdar y la urbanización Aguas Blancas, Fuentecamacho, Policar, Lugros y Riofrío (Granada); Jimena, Carchel y su pedanía Carchelejo (Jaén); Alpandeire, Benaoján, Cortes de la Frontera, El Burgo, El Comenar, Igualeja, Jimera de Libar, Serrato, Álora y Siete Pilas de Benalauría (Málaga).
Además, por contaminación microbiológica en Paterna y pedanías de Medina Sidonia, en Cádiz y por haber incluido en el abastecimiento una captación sin control sanitario debido a una emergencia de tipo estructural, la localidad de Benalauría, de Málaga.
Por otro lado, están las incidencias vinculadas a las alteraciones del terreno, como los corrimientos de tierras o los arrastres, que pueden producir daños en las infraestructuras de conducción, es decir, roturas en las tuberías, caso que se ha repetido en doce de los municipios. En concreto, San José del Valle y Zahara de la Sierra (Cádiz); Bubión, Pampaneira, Soportújar, Berber (Órgiva), Castillejar, Benamaurel, Breas de Granada y Monachil (Granada); Hinojos, Cañaveral de León y Cumbres de San Bartolomé (Huelva).
En el caso de las enfermedades asociadas a estos fenómenos, el riesgo de transmisión se considera bajo en las infecciones de heridas, y moderado para las estrictamente transmitidas por agua y alimentos, leptospirosis y legionelosis, sobre todo en las primeras fases de la emergencia, siendo bajo pasadas unas cuatro o cinco semanas del momento agudo.
En el caso de las infecciones víricas respiratorias, enfermedades transmitidas por vectores e inmunoprevenibles, este riesgo se considera bajo desde el principio de la emergencia, si bien, en el caso de las enfermedades transmitidas por vectores o las relacionadas con plagas como los roedores, puede haber un repunte del riesgo a un nivel moderado a medio plazo.
Del mismo modo, los episodios meteorológicos como el reciente tren de borrascas también pueden causar un deterioro de la salud mental, el incremento de accidentes domésticos o la agudización de enfermedades crónicas.
En este sentido, el consejero ha precisado que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha activado un plan operativo de apoyo psicológico y acompañamiento emocional dirigido a la población y a los profesionales, en el contexto de la alerta meteorológica.
Este dispositivo, que se articula a través de Salud Responde y el Centro de Emergencias 061 y que cuenta con la participación de profesionales de psicología del SAS y voluntariado de entidades colaboradoras, tiene un carácter preventivo y temporal, y se integra en la respuesta sanitaria global desplegada ante la situación meteorológica, con el objetivo de "anticipar y atender de forma temprana posibles situaciones de estrés, ansiedad, incertidumbre, aislamiento o evacuaciones preventivas, sin generar alarma ni medicalizar el contexto".
En concreto, esta línea telefónica específica de apoyo psicológico (900 400 061) está operativa en horario de 10,00 a 20,00 horas, todos los días, mientras se mantenga la situación.
De manera preventiva, Salud Pública ha recomendado a la población acciones como lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente; no consumir alimentos expuestos a la humedad o refrigerados tras corte eléctrico; respetar las indicaciones del Ayuntamiento sobre el consumo de agua; desechar en 24-48 horas los materiales húmedos que no puedan limpiarse ni secarse; o aislar las basuras para evitar vectores y plagas.
La Administración autonómica ha señalado que también es recomendable mantener las heridas limpias y cubiertas con apósitos impermeables; no manipular restos de cadáveres de animales sin protección; cortar la luz y el gas hasta asegurarse que las instalaciones están secas; realizar las labores de limpieza con calzado de goma, ropa larga, guantes y mascarillas, así como mantener las ventanas y puertas abiertas durante las labores de limpieza.