Uso del escáner 3D para el modelado de piezas estructurales del pecio Delta I (Cádiz). - JUNTA DE ANDALUCÍA
SEVILLA 1 Mar. (EUROPA PRESS) -
La conservación del patrimonio histórico y cultural se beneficia de la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), fenómeno que ha seguido con atención el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), organismo dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte, que ha visto en las aplicaciones de la IA en la conservación del patrimonio numerosos usos como la recopilación y análisis de datos, la realización de modelos predictivos y la creación de experiencias inmersivas en patrimonio accesibles para todos los públicos.
En ese sentido, la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, señala que la Inteligencia Artificial permite "abordar de una manera científica los desafíos de conservación que presentan edificios y monumentos, que permiten tanto anticiparnos a los problemas y contingencias, como para ofrecer las mejores soluciones para su investigación y conservación", recoge la Junta en una nota de prensa.
Otras aplicaciones de la IA pasan por la reconstrucción de piezas arqueológicas y arquitecturas desaparecidas, mediante las técnicas de fotometría y videometría; el análisis predictivo y la creación de patrones de deterioro, que permitan anticipar la erosión y los diferentes efectos que producirá el clima en edificios patrimoniales; la creación de gemelos digitales, como el que se está realizando de la Alhambra, que optimizarán las medidas de conservación y accesibilidad; y la propia difusión de contenidos, como por ejemplo, mejorando las visitas a museos con audioguías gestionadas por IA, como es el caso de la que cuenta desde hace unos meses el Bellas Artes de Sevilla para la visita a la exposición de obras maestras del Hospital de la Caridad.
"Llevar treinta años en contacto con colectivos y asociaciones profesionales nos permite detectar las necesidades de los diferentes sectores. Ya el pasado año realizamos un curso sobre inteligencia artificial aplicada al patrimonio, que impartió la experta en humanidades digitales y miembro de la Asociación de Museología y Museografía de Andalucía, Soledad Gómez. Esta formación tuvo muchísima demanda y los profesionales tomaron conciencia de la necesidad de actualizarnos en este tipo de herramientas", explica la jefa del Departamento de Formación del IAPH, Isabel Luque.
Soledad Gómez señala que la IA "se está utilizando, sobre todo, como un apoyo a los profesionales en sus tareas diarias, para procesos como síntesis de información, recopilación de datos, comparativas, difusión las posibilidades que ofrece la Inteligencia Artificial son enormes en este ámbito". Uno de los proyectos destacados del IAPH en los que se está utilizando la Inteligencia Artificial es 'Vestigium', que lleva cabo el Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de Cádiz, en el litoral de esa provincia y que tiene como finalidad investigar y conservar vestigios poco estudiados del patrimonio intermareal, esto es, entre el mar y la tierra, que abarcan desde yacimientos desde época prehistórica hasta la edad moderna, así como huellas fosilizadas y restos de barcos.
LA IA Y EL PROYECTO 'VESTIGIUM'
Estos estudios se están llevando a cabo en playas de los municipios de Cádiz (La Caleta), San Fernando (Camposanto), Chiclana de la Frontera (La Barrosa), Conil (Roche), Barbate (Zahara de los Atunes) y Tarifa (Isla de las Palomas), atendiendo a los lugares de mayor importancia histórica y concentración de yacimientos arqueológicos subacuáticos. Entre los resultados que se han obtenido en el marco este proyecto se encuentra el descubrimiento de un yacimiento del pleistoceno en la isla de San Sebastián en Tarifa con más de 600 huellas de grandes mamíferos africanos (mastodontes, uros, elefantes), cuya datación está en torno a los 778.000 años y que es el único con huellas de este tipo zoológico en Europa continental.
El proyecto 'Vestigium', indica la directora del CAS, Milagros Alzaga, se vale de la IA para sus investigaciones y la difusión del conocimiento generado por ellas. "En el proyecto hemos utilizado un escáner 3D manual con batería que te podías llevar al campo y procesar imágenes mediante las técnicas de fotogrametría y videogrametría. Esto nos ha permitido realizar tres reconstrucciones en 3D de tres elementos concretos: un barco de época romana, una torre almenara (edificación costera de los siglos XVI-XVII diseñada para la vigilancia costera) y de las huellas de grandes mamíferos localizadas en Tarifa".
Además, con la IA, continúa Alzaga, ha podido reconstruir una chanca, que son las zonas habitables de las antiguas almadrabas, situada en el islote de Sancti Petri; pero también elementos habitables del interior de las torres almenaras y pecios, ofreciendo detalles, por ejemplo, sobre cómo estaría colocada la carga en la bodega del barco, cómo navegaba o cómo se hundió.
Este tipo de herramientas también se utilizan para difundir estos conocimientos entre los ciudadanos de forma más gráfica e intuitiva, además de hacerlos llegar a personas con discapacidad auditiva y de visión, así como con neurodiversidad. Por ejemplo, se pueden reproducir, mediante una impresora 3D, ánforas de época romana que, envejecidas, se introducen en agua para que las personas con problemas de visión puedan tocarlas y así adquirir un mayor conocimiento sobre ellas.
"Estamos haciendo vídeos con pequeños documentales con ayuda de la IA por cada uno de los hitos del proyecto para que toda esta información sea más comprensible para los ciudadanos, utilizando también lenguaje de signos y pictogramas. Todo con códigos QR para que todo el mundo pueda descargarlo. Para uno de esos vídeos, por ejemplo, se ha llevado a cabo una reconstrucción de la Batalla de la Barrosa, durante la Guerra de la Independencia, a partir de un cuadro que la representa", explica la directora del CAS.
Estas son algunas aplicaciones prácticas de la Inteligencia Artificial para la conservación y difusión del patrimonio histórico, una herramienta muy valiosa para los profesionales, por cuanto agiliza rutinas y permite afinar mucho más los diagnósticos y la conservación del patrimonio, pero en cuyo uso se están dando los primeros pasos, por lo que los técnicos y especialistas necesitan de formación específica para que valerse de ellas en sus tareas diarias y aplicarla con un sentido ético, explican Luque y Gómez.
"Uno de los retos que tenemos es cómo usar la Inteligencia Artificial correctamente y con sentido crítico, logrando que sea una herramienta útil y que pueda desarrollarse en todos los campos del patrimonio. Es importante formar a los especialistas para que conozcan la herramienta y usarla de forma ética, teniendo en cuenta que los perfiles profesionales del patrimonio no se pueden perder", insiste la jefa del Departamento de Formación del IAPH.
En ese sentido, señala que es necesario establecer una política de buenas prácticas y la necesidad de que todo el proceso esté supervisado por un profesional del patrimonio. Su presencia en el proceso es importante, por ejemplo, para garantizar la verosimilitud de una reconstrucción histórica generada por IA y que su proliferación de esta no acabe con profesionales asociados a la difusión del conocimiento, como ilustradores y fotógrafos. La necesidad de un uso ético de la IA es una cuestión que retomará el IAPH en una nueva jornada de formación el próximo 10 de marzo coordinada por Soledad Gómez. En opinión de esta experta, es necesaria "la formación específica de los profesionales para lograr unos perfiles híbridos de expertos en patrimonio y en IA".
A lo que se suma, añade, la necesidad de que las instituciones de patrimonio se vayan dotando en un futuro de herramientas propias y adecuadas a sus necesidades, más allá de que se valgan de las aplicaciones comerciales que se pueden encontrar en red. "Debemos avanzar en dominar la herramienta y que no sea la herramienta la que nos domine a nosotros", concluye Soledad Gómez.