SEVILLA 9 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un centenar de pacientes ha sido intervenido en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla dentro del programa de cirugía cardíaca mínimamente invasiva, puesto en marcha en 2021, de los que un total de 24 eran pacientes pediátricos; y se ha realizado "con excelentes resultados".
El éxito de este programa se refiere "no solo en cuanto a la corrección de los defectos y valvulopatías sino en términos de recuperación precoz y un número muy pequeño de eventos significativos, con supervivencia del 100% de los pacientes", destaca el centro hospitalario en un comunicado, que añade que todos ellos han tenido un buen desempeño cardiovascular en su evolución posterior a medio y largo plazo.
La iniciativa la puso en marcha el doctor Antonio González Calle en 2021, en el marco de un plan estratégico del servicio de servicio de Cirugía Cardiovascular que dirige el doctor José Miguel Borrego, "y con el beneplácito y apoyo por parte de la dirección del Virgen del Rocío".
En el hospital infantil, el programa de cirugía cardíaca mínimamente invasiva fue llevada a cabo por el propio doctor Gonzalez Calle un año más tarde, "gracias de nuevo, igualmente, a la indispensable colaboración del resto de especialidades implicadas, principalmente Anestesiología, Perfusión, Enfermería de bloque quirúrgico y también al servicio de Cardiología y UCI".
La modernización de la cirugía en muchas de sus vertientes pasa por la realización de similares procedimientos correctivos a través de incisiones cada vez más pequeñas, con el fin de minimizar el trauma quirúrgico. "Esto supone que incluso se reduzca significativamente el riesgo de secuelas, en gran medida debido a la limitación del trauma ocasionado". Pero la cirugía mínimamente invasiva no alude únicamente al uso de incisiones más pequeñas, añade el comunicado.
Se trata de un concepto más global que además de a la propia cirugía incluye el manejo anestésico, las técnicas de perfusión y todo un enfoque más actualizado en el tratamiento, que se suele denominar como 'fast-track' y que se refiere al propósito de llevar a cabo una rehabilitación multimodal atendiendo al conjunto completo de actuaciones perioperatorias, encaminado a acelerar la recuperación de los pacientes.
Para alcanzar este objetivo es fundamental, no solo la limitación del trauma quirúrgico sino también las evoluciones en el manejo anestésico y de UCI y en las técnicas de perfusión, el despertar y la extubación precoz postoperatoria, así como, el inicio inmediato de rehabilitación y fisioterapia. Todo ello se traduce fundamentalmente en una más pronta recuperación y una experiencia menos traumática, globalmente mucho más satisfactoria, con mayor confort para los pacientes.
Desde un punto de vista puramente quirúrgico, estas intervenciones pueden realizarse de varias formas, gracias a la tecnología y en particular en lo referente a los asistentes de imagen: cirugía endoscópica, robótica, acceso transaxilar con visión directa. En cada una de ellas se emplean distintas tecnologías y materiales y cada una tiene sus peculiaridades con determinadas ventajas o inconvenientes dependiendo del tipo de procedimiento o de paciente.
En el caso de los niños, sobre todo en los más pequeños, principalmente por motivos de tamaño, el abordaje transaxilar con visión directa es el más empleado aunque otras alternativas también son posibles.
CAMBIOS EN LA ESTRATEGIA DE PERFUSIÓN
En cuanto a la circulación extracorpórea pediátrica para intervenciones mínimamente invasivas, esta supone un doble reto para los perfusionistas de nuestro equipo, presentando diferencias significativas respecto a las técnicas convencionales que nos exigen modificar nuestra estrategia de perfusión, pero garantizando los objetivos principales de toda circulación extracorpórea, como son facilitar un corazón en reposo y sin sangre, una adecuada protección miocárdica, y reemplazar las funciones de corazón y pulmón para garantizar un adecuado aporte de oxígeno a los tejidos.
Para esto ha sido necesario realizar una serie de cambios en la estrategia de perfusión, entre los que destacan, la adaptación de circuitos de circulación extracorpórea para una reducción del volumen de cebado; la utilización de cánulas más pequeñas y específicas al tener un acceso quirúrgico para el acceso periférico (femoral o yugular) que podrían limitar el drenaje venoso de la sangre hacia la bomba; el uso de técnicas de drenaje venoso activo; y el empleo de medios tecnológicos de asistencia audiovisual para coordinación con el cirujano y anestesista.
MENOS DOLOR Y REGRESO PRONTO A CASA
Asimismo, el centro hospitalario destaca que la cirugía cardíaca pediátrica mínimamente invasiva también ofrece beneficios significativos desde el punto de vista del manejo anestésico, dando como resultado una importante mejora en la experiencia general del paciente y optimizando los resultados postoperatorios.
La limitación del trauma quirúrgico generalmente se asocia a menos dolor, inflamación y alteración de equilibrios homeostáticos. Esto se traduce en mayor estabilidad hemodinámica, hemostásica, se reduce la necesidad de analgésicos, como los opioides y sus efectos secundarios asociados, empleando en muchos casos bloqueos regionales para el control del dolor.
De este modo, se logran múltiples beneficios que posibilitan un despertar precoz con la interrupción gradual de la ventilación mecánica que habitualmente se realiza en el propio quirófano y con todo ello una recuperación más rápida, menor tasa de complicaciones, mejor control del dolor, estancias hospitalarias reducidas y un regreso más precoz a sus actividades cotidianas.