Publicado 17/04/2026 13:53

El ICAM traslada al Gobierno sus dudas sobre constitucionalidad de Ley de eficiencia del Servicio Público de Justicia

Archivo - Decano del ICAM, Eugenio Ribón
Archivo - Decano del ICAM, Eugenio Ribón - ICAM - Archivo

MADRID 17 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha trasladado al Gobierno y a los grupos parlamentarios sus dudas sobre la constitucionalidad de la Ley Orgánica 1/2025 de eficiencia del Servicio Público de Justicia.

Según informa en un comunicado, el Colegio considera que la obligatoriedad de los Mecanismos Adecuados de Solución de Controversias (MASC) puede vulnerar "el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva", por lo que impera la adopción de medidas legislativas correctoras.

Cuando se cumple un año de vigencia de la ley, y tras su aplicación práctica en los juzgados, la institución advierte en el documento remitido a Justicia y al Congreso de que la exigencia de acudir a un intento previo de solución extrajudicial, antes de poder presentar una demanda civil, está operando en la práctica como una barrera de acceso a la jurisdicción.

En concreto, señala que los apartados 5.1 y 5.2 del artículo 5 configuran un requisito de procedibilidad que puede retrasar, dificultar o incluso impedir que los ciudadanos obtengan una resolución judicial sobre el fondo del asunto.

Según el ICAM, este diseño convierte el MASC en una suerte de "peaje" previo para acceder al juez, generando además nuevas controversias procesales sobre su cumplimiento, acreditación o alcance.

"Se está desplazando el conflicto desde el fondo del litigio hacia el propio requisito formal", apuntan desde la institución en dicho informe.

Para el decano del ICAM, Eugenio Ribón, "la eficiencia no puede construirse a costa de restringir el acceso a la justicia". "Cuando el ciudadano tiene que superar un filtro previo para poder acudir al juez, estamos ante un problema de garantías constitucionales que exige una revisión serena y rigurosa de la norma", señala.

El ICAM subraya que el problema no reside en la existencia de mecanismos de solución extrajudicial, sino en su configuración como requisito obligatorio de acceso a la jurisdicción, lo que altera el propio contenido del derecho a la tutela judicial efectiva.

En este sentido, advierte de que el sistema no se limita a introducir un trámite previo, sino que condiciona el acceso al juez a la superación de un filtro externo al proceso, susceptible de controversia autónoma sobre su cumplimiento, suficiencia o acreditación.

La consecuencia, según la institución, es que el litigio se desplaza desde el fondo del asunto hacia el debate formal sobre el requisito, generando una nueva litigiosidad accesoria, con incidencias de admisión, subsanaciones y criterios dispares entre órganos judiciales.

Este efecto, lejos de reducir la carga del sistema, puede incrementarla y retrasar la respuesta judicial. Además, el ICAM advierte de que la obligatoriedad de los MASC presenta un déficit de idoneidad y proporcionalidad, al no garantizar acuerdos efectivos y, en cambio, introducir cargas adicionales que pueden obstaculizar el acceso a la justicia.

Entre ellas, destaca los costes económicos asociados a la acreditación del intento de acuerdo, no cubiertos claramente por la justicia gratuita, así como la complejidad técnica, que exige asistencia jurídica previa y puede generar desigualdad entre las partes.

Todo ello, según el ICAM, configura un sistema que no solo introduce cargas adicionales, sino que puede limitar de facto el acceso efectivo a la jurisdicción.

En este contexto, el Colegio concluye que el requisito puede operar en la práctica como una barrera estructural de acceso a la jurisdicción, incompatible con el contenido esencial del derecho fundamental reconocido en el artículo 24 de la Constitución.

La abogacía desaprueba la obligatoriedad de los MASC Las críticas del ICAM se apoyan también en los resultados de su primer estudio sobre el impacto real de la norma, elaborado a partir de una encuesta a 1.164 abogados madrileños.

El informe revela un amplio rechazo a la reforma: el 84 % de los profesionales se muestra en contra de la obligatoriedad de los MASC, mientras que solo uno de cada diez intentos de acuerdo concluye con éxito.

Además, el 90 % considera que estos mecanismos están ralentizando los procedimientos, y el 71 % denuncia la falta de criterios homogéneos en los juzgados.

A ello se suma que más de la mitad de los encuestados (50,7 %) ha tenido dificultades para acreditar el cumplimiento del requisito, lo que refuerza la idea de que el nuevo sistema está generando inseguridad jurídica y mayor complejidad procesal.

Menos demandas, pero sin aliviar la carga judicial Por su parte, los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) reflejan una reducción de la litigiosidad en el orden civil durante 2025, con un descenso del 7,7 % en el ingreso de asuntos, dentro de una caída global del 3,2 %.

Sin embargo, el ICAM subraya que esta reducción no se traduce en una mejora clara del funcionamiento del sistema. La pendencia apenas disminuye y, en algunos periodos, incluso aumenta, lo que apunta a que el problema no se resuelve, sino que se desplaza a fases previas al proceso.

En este sentido, el Decano de la institución, Eugenio Ribón advierte de que "la caída en el número de demandas no puede interpretarse automáticamente como un indicador de éxito del sistema si responde a obstáculos adicionales para acceder a la Justicia".

RIESGOS EN FAMILIA E INTERNACIONAL

La institución pone el foco en ámbitos especialmente sensibles. En los procedimientos de familia con menores, advierte de que los retrasos derivados del requisito previo pueden agravar los conflictos y afectar directamente a los menores.

Asimismo, en litigios internacionales, el ICAM señala que la obligación de intentar un acuerdo previo puede facilitar estrategias de forum shopping, permitiendo que una de las partes se adelante y acuda a tribunales de otro país.

Según señala la vicedecana del ICAM, Isabel Winkels: "En ámbitos especialmente sensibles como el derecho de familia, imponer un trámite previo obligatorio puede traducirse en retrasos que afectan directamente a los menores. La tutela judicial efectiva exige respuestas ágiles, no nuevos obstáculos que cronifiquen los conflictos.

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