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BILBAO, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Diputación de Bizkaia ha abierto a exposición pública este jueves el anteproyecto de norma foral para regular el nuevo impuesto local sobre estancias turísticas, que prevé tener aprobada en junio. El tributo tendrá efecto a medida que los ayuntamientos tengan adaptadas sus ordenanzas fiscales o, en todo caso, a los seis meses desde su entrada en vigor, con lo que "seguro para 2027 todos los municipios lo tendrán".
La diputada vizcaína de Hacienda y Finanzas, Itxaso Berrojalbiz, ha presentado este jueves, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno foral, los detalles de este nuevo impuesto en el que las tres diputaciones vascas van "de la mano" y que estará armonizado en los tres territorios.
La Diputación de Bizkaia ha abierto este jueves y hasta el próximo 20 de febrero a exposición pública el anteproyecto para la realización de aportaciones a este nuevo tributo que nace con el objetivo de "acompañar" el desarrollo turístico sostenible "garantizando que los municipios cuenten con herramientas justas y proporcionadas para gestionar su impacto".
Su implantación implica la modificación de la Norma Foral de Haciendas Locales con el fin de integrarlo en el sistema tributario local de Bizkaia.
Se trata de un impuesto local de carácter obligatorio que, en palabras de Berrojalbiz, se ha diseñado "respetando la autonomía y la suficiencia financiera de los ayuntamientos vizcaínos". De hecho, ha precisado, los ayuntamientos tendrán las competencias de gestión, de inspección, recaudación y revisión, "reforzando así su autonomía fiscal y su capacidad de adaptación a la intensidad turística de cada término municipal".
El nuevo tributo entrará en vigor con la aprobación de la norma foral por parte de las Juntas Generales de Bizkaia (algo que se prevé efectuar en el pleno del mes de junio tras pasar por el Consejo de Gobierno antes de Semana Santa) y la publicación en el Boletín Oficial de Bizkaia. Los ayuntamientos, por su parte, deberán adaptar sus ordenanzas fiscales en un plazo máximo de seis meses.
Así, el impuesto tendrá efectos en los municipios una vez adaptadas las ordenanzas fiscales o, en todo caso, en ese plazo de seis meses desde la entrada en vigor de la norma. Por ello, ha señalado la diputada, "en función de cada casuística, este impuesto producirá efectos en algunas localidades antes de verano y en otras con posterioridad, pero en todo caso en un plazo máximo de seis meses desde la publicación en el Boletín Oficial".
De este modo, ha subrayado, "seguro que para 2027 todos los municipios van a tener un impuesto turístico". Según ha explicado, en el caso de los municipios que no aprueben ordenanza fiscal "el impuesto que tendrán será en la parte alta" de las horquillas que se han establecido.
El tributo, que no tendrá carácter finalista, grava las estancias, por días o fracciones, con o sin pernoctación, en los establecimientos de alojamiento turístico radicados en los municipios de Bizkaia y en los cruceros durante su escala en puertos del territorio.
El devengo se producirá al inicio de cada estancia turística o en el momento en que la embarcación efectúa la escala, y serán contribuyentes las personas físicas que realicen estas estancias, también las residentes en Euskadi.
Se contemplan ciertas exenciones, fundamentalmente de carácter social, entre otras para estancias subvencionadas por programas sociales, personas con discapacidad igual o superior al 65%, personas con dependencia de grado II o III y menores, así como estancias por motivos de salud y de estudios.
La base imponible se determinará en función del número de unidades de estancia en un mismo establecimiento y en el caso de los cruceros se computarán periodos de 24 horas o fracciones desde el fondeo o el amarre correspondiente.
La cuota se calculará conforme a los tipos de gravamen que establezca cada ayuntamiento en su ordenanza fiscal dentro de los rangos fijado en la norma foral, con un límite máximo de cinco noches por contribuyente en cada estancia continuada, ha precisado Berrojalbiz.
La diputada ha resaltado "la flexibilidad municipal" que incorpora porque "no solo prevé una horquilla en la que los ayuntamientos determinarán en qué punto se recoge el tipo concreto en cada uno de los municipios", sino que el texto contempla "bonificaciones y recargos potestativos, precisamente para adaptarse a la realidad diversa".
Así, ha explicado, "los ayuntamientos con una capacidad alojativa muy reducida -menos de 25 plazas alojativas- podrán hacer bonificaciones de hasta el 100% de la cuota, mientras que aquellos municipios con más de 750 plazas alojativas podrán aplicar recargos de hasta el 50%".
La diputada ha precisado que, de este modo, no hay una "horquilla general" porque los municipios más pequeños podrán "establecer cero" y para el resto las cuantías oscilan entre 0,75 a 5 euros (en función de categoría turística de los alojamientos), aunque con ese recargo podría aumentar a 7,50.
Finalmente, para garantizar "una correcta gestión y recaudación" del impuesto, se establecen obligaciones de información por parte de las personas titulares de los establecimientos turísticos hacia los ayuntamientos.
IMPACTO DIFÍCIL DE CALCULAR
Tras explicar el anteproyecto, la diputada de Hacienda ha subrayado que "hoy no se cierra nada, al contrario, se abre un proceso de diálogo y un proceso de participación pública", en el que analizarán "con rigor" las aportaciones que se realicen con el objetivo de "contar con una norma foral sólida, justa y adaptada a la realidad que tenemos en Bizkaia".
Respecto al impacto que puede tener la implantación del nuevo impuesto, ha señalado que "es muy difícil" calcularlo en la medida en que se establecen horquillas y la posibilidad de bonificaciones y recargos, si bien se estima una recaudación "íntegramente" para los municipios de Bizkaia de entre 10 y 20 millones.
Finalmente, la diputada vizcaína ha rechazado la "percepción" de que se ha "tardado" en implantar este impuesto ya que, aunque se planteó en anteriores legislaturas, la pandemia provocó que no fuera "el momento" por las restricciones de movimiento y las "carencias" del sector y, "pasada esa situación, tampoco era una prioridad" porque la economía vizcaíno "no es turismo dependiente".