Publicado 18/08/2015 18:21CET

Cerca de 170 personas se suicidan cada año en Euskadi, la mayor parte de entre 50 y 70 años

Osakidetza se ha propuesto elaborar un programa de prevención con el objetivo de reducir estas tasas

SAN SEBASTIÁN, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

Cerca de 170 personas se suicidan cada año en Euskadi, con una tendencia estable que se mantiene a lo largo de los últimos años. La proporción es mayor en los hombres, con tres muertes entre los hombres por cada mujer. La mayor parte de los casos ocurren en personas de entre 50 y 70 años, llegando a ser casi el 40% de los suicidios.

Estos datos han sido dados a conocer por Andrea Gabilondo, psiquiatra de la Red de Salud Mental y coordinadora del programa piloto de prevención de conducta suicida desarrollado por Osakidetza en Gipuzkoa, en el marco de los cursos de verano de la UPV/EHU.

En ese sentido, Gabilondo ha explicado que Osakidetza se ha propuesto elaborar un programa de prevención con el objetivo de reducir estas tasas y ha señalado que esta iniciativa ya ha sido puesta en marcha en numerosos países de todo el mundo, que han desarrollado planes nacionales de prevención, especialmente en Europa.

Para ello, la Red de Salud Mental de Gipuzkoa empezó a desarrollar el programa en 2013. "Hemos abordado el proyecto desde un enfoque poblacional, que pretende llegar a reducir el riesgo medio de una población haciendo cambios en el entorno y trabajando tanto a nivel sanitario como fuera de él", ha explicado.

De esta forma, en vez de trabajar con un porcentaje pequeño de personas de alto riesgo, se trabaja con un porcentaje alto de personas de riesgo medio-bajo. "La mayoría de los casos se da en el grupo de población que no tiene a priori un riesgo alto", ha apuntado.

MODELO EUROPEO

Gabilondo ha precisado que para abordar el proyecto, se han apoyado en el modelo de la Alianza Europea Contra la Depresión, que combina intervenciones de cuatro niveles diferentes. En primer lugar, mejorar la formación de profesionales sanitarios para mejorar la capacidad de detección y tratamiento de la depresión. En segundo lugar, llevar a cabo acciones de sensibilización y concienciación de la sociedad. En tercer lugar, formar a los agentes comunitarios en la detección y manejo del riesgo suicida. Por último, elaborar sistemas de apoyo y seguimiento para las personas de alto riesgo.

La experiencia piloto se puso en marcha en las regiones guipuzcoanas del Alto Deba y Alto Urola- Goierri para testar la viabilidad del proyecto. La primera iniciativa que se puso en marcha fue una campaña ciudadana sobre la depresión con el objetivo de reducir barreras y acceder al tratamiento.

"La campaña se centró en la depresión porque este es el factor de riesgo poblacional más importante y está presente en más del 60% de los casos. Además, se sabe que el 40% de las personas con depresión no recibe tratamiento", ha señalado Gabilondo. Para lograr la concienciación de la sociedad local, se distribuyeron carteles y trípticos, y se realizaron varias ruedas de prensa con medios locales.

Por otra parte, realizaron cursos de formación en primeros auxilios psicológicos para los profesionales que trabajan en la comunidad con el objetivo de "proporcionarles herramientas para detectar el riesgo de suicidio y poder actuar". "La gente tiene interiorizados muchos mitos que nos impiden poder ayudar a las personas, como que hablar sobre el suicidio es peligroso porque le induces a que se quite la vida", ha afirmado.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

También han realizado encuentros con profesionales de los medios de comunicación y estudiantes de comunicación ya que "la Organización Mundial de la Salud dice que los medios son aliados clave en la prevención del suicidio", ha destacado.

La última intervención la desarrollaron en el sistema sanitario. "Nos centramos en reducir el riesgo de repetición de conductas suicidas en pacientes atendidos en urgencias por un intento de suicidio", ha precisado la psiquiatra, quien ha subrayado que "por cada suicidio suele haber 20 tentativas".

Para realizar el seguimiento de estas personas, han puesto en marcha un seguimiento telefónico protocolizado, con llamadas breves de evaluación de riesgo, como refuerzo a la atención ordinaria que "reduce la sensación de aislamiento de la persona, mejora la adherencia al tratamiento y, además, no tiene ningún efecto adverso". Este programa de seguimiento telefónico se ha extendido a las tres provincias.

Finalmente, Andrea Gabilondo ha destacado que en Osakidetza, de cara a futuro, el objetivo sería poder "trabajar en un mapa de suicidios y tentativas para identificar las zonas de riesgo y los métodos más frecuentes, lo que nos ayudará a intervenir mejor".

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