SAN SEBASTIÁN 30 Jul. (EUROPA PRESS) -
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha opinado que "uno de los males más frecuentes de la cultura contemporánea consiste en avergonzarse de nuestra historia, llegando incluso a formular leyendas negras sobre el medievo y su encuentro con el renacimiento".
En el artículo de opinión titulado 'Ignacio de Loyola, ¿hijo de su tiempo?', escrito con motivo de la celebración este miércoles de la festividad de San Ignacio de Loiola, Munilla recuerda que este año se cumple el quinto centenario del inicio de la primera vuelta al mundo por parte del marino vasco Juan Sebastián Elcano.
"Llama poderosamente la atención que no pocos de los guipuzcoanos que han dejado una honda huella en la historia de la humanidad, fuesen coetáneos", ha señalado Munilla refiriéndose a Elcano, Ignacio de Loyola, Andrés de Urdaneta y Miguel López de Legazpi; quienes "vinieron al mundo con una escasa diferencia en el tiempo".
"San Ignacio era cuatro años más joven que Juan Sebastián Elcano; Urdaneta siete años menor que Iñigo de Loyola; y Legazpi tan solo dos años más joven que Urdaneta", ha apuntado.
Munilla ha indicado que mientras "Juan Sebastián luchaba por llegar a su meta atravesando un inmenso océano, viendo cómo la tripulación se diezmaba aquejada de escorbuto, Iñigo se debatía en Loyola entre la vida y la muerte, convaleciente por las heridas sufridas en la defensa del castillo de Pamplona, a punto de iniciar la cruzada más decisiva de su vida: la batalla interior de la conversión".
El prelado donostiarra ha señalado que "los valores éticos del fin del medievo, el sentido del honor, la fidelidad a la palabra, la capacidad de sacrificio, la obediencia, la fe en una Verdad suprema, fueron el trampolín desde el que Iñigo de Loyola dio el salto a la carrera por la santidad".
En este contexto, ha señalado que "todo tiempo tiene sus luces y sus sombras, y es absurdo idealizar una época histórica en detrimento de otras". "Sería un anacronismo juzgar la historia fuera de su propio contexto", ha indicado, para añadir, a continuación, que es "mucho más práctico y ecuánime que nuestra crítica constructiva se centre en el momento presente".
Munilla ha destacado que "uno de los males más frecuentes de la cultura contemporánea consiste en avergonzarse de nuestra historia, llegando incluso a formular leyendas negras sobre el medievo y su encuentro con el renacimiento".
A su juicio, "las hazañas llevadas a cabo por aquellos notables guipuzcoanos, difícilmente se habrían podido realizar en un contexto cultural en el que se reivindicaran los derechos en detrimento de los correlativos deberes; en el que se confundiera la voluntad con la apetencia, el amor con la atracción, o la libertad con el simple libre albedrío".
Asimismo, ha opinado que "las gestas de aquellos guipuzcoanos se explican en buena medida por el humus cultural y espiritual en el que vivieron", con el matiz de que "si bien es verdad que San Ignacio de Loyola fue hijo de su tiempo, a su vez hay que señalar que trascendió con gran libertad los condicionamientos de su época".
Munilla ha sostenido que "la revelación de Cristo es la que nos ofrece la clarividencia suficiente para acoger los verdaderos valores latentes en cada momento histórico, al tiempo que permite denunciar los pecados de cada época, ante los cuales, por cierto, suele existir una gran ceguera colectiva", de manera que posibilita "ser hijos de nuestro tiempo, pero libres de sus condicionamientos más nefastos".
Finalmente, ha afirmado que el 500 aniversario de la vuelta al mundo de Elcano es "una buena oportunidad para profundizar en el contexto histórico que vivió San Ignacio, al tiempo que para acercarnos a conocer nuestras raíces históricas, tantas veces ignoradas y manipuladas desde las ideologías contemporáneas".