El Museo Guggenheim Bilbao repasa la trayectoria del artista italoargentino Lucio Fontana a través de 4 décadas

El museo Guggenheim Bilbao repasa la trayectoria del artista italo argentino Lucio Fontana a través de 4 décadas
MUSEO GUGGENHEIM
Actualizado 16/05/2019 14:40:06 CET

La muestra incluye un centenar de piezas entre esculturas, cerámicas, pinturas, obra sobre papel y ambientes realizados entre 1931 y 1968

BILBAO, 16 May. (EUROPA PRESS) -

El Museo Guggenheim Bilbao inaugurará este viernes una retrospectiva dedicada al artista italoargentino Lucio Fontana (1899-1968) a través de un recorrido por toda su trayectoria, donde se exhiben cerca de un centenar de obras realizadas por el creador entre 1931 y 1968 y dominadas por sus características telas rasgadas.

La muestra, titulada "En el umbral", permanecerá abierta hasta el 29 de septiembre y ha sido comisariada por la curator del Latin American Art, Iria Candela, y Manuel Cirauqui, del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.

El recorrido arranca con las obras tempranas de Fontana realizadas en las décadas de 1930 y 1940, que ilustran un recorrido hacia una creciente abstracción, no exenta de influencias de las corrientes estéticas que marcaron esos complejos años. Al mismo tiempo, Fontana va apuntando la naturaleza transgresora de los lienzos rasgados y rotos que predominarán en su producción posterior.

La exposición se detiene en ejemplos como la icónica serie de Cortes (Tagli), así como el desarrollo previo de sus Agujeros (Buchi), situando la radicalidad de estas piezas en un terreno que "conecta la pintura, la escultura y la acción artística", según ha señalado durante la presentación de la muestra este jueves el director de la pinacoteca, Juan Ignacio Vidarte.

La muestra incluye sus "Ambientes espaciales" (Ambienti spaziali) y sus experimentos con la luz y el espacio, incluido el uso de tubos de neón donde Fontana sienta las bases de los desarrollos posteriores en el arte de la instalación y de la obra de arte inmersiva.

"En el umbral" establece una visión "transversal" de una figura artística que "se hizo eco" de los conflictos que marcaron parte del siglo XX, como las reconsideraciones del clasicismo desde la vanguardia y la estética ligada a los movimientos totalitarios europeos, las guerras y la reorganización de los movimientos artísticos durante la posguerra, hasta la llegada de la tecnología.

La selección de un centenar de piezas, incluye esculturas, cerámicas, pinturas, obra sobre papel y ambientes realizados entre 1931 y 1968, esta exposición nos permite recorrer los periodos fundamentales en el trabajo de uno de los autores más influyentes de la posguerra.

La exposición están organizada por el Metropolitan Museum of Art, Nueva York, en colaboración con la Fondazione Lucio Fontana de Milán y el Museo Guggenheim Bilbao y explora desde los inicios como escultor del artista hasta su trabajo pionero con los ambientes y la luz artificial de diversos colores. Desplegando una visión panorámica y compleja, "En el umbral" logra situar la radicalidad de las series más icónicas de Fontana, como los Cortes y los Fin de Dios (Fine di Dio), dentro del contexto de una trayectoria de gran vigencia e impacto global.

Fontana es conocido fundamentalmente por sus lienzos rasgados, aunque no recurriera a esa técnica hasta 1949, después de dos décadas de actividad, y fecha en que utiliza sus características telas rotas por primera vez.

A partir de 1958, el gesto radical con el que rasga la pintura y "la abre al absoluto del espacio" se vuelve sistemático. El estilete se vuelve un instrumento que "desbloquea el plano bidimensional de la pintura" y hace intervenir en él una profundidad casi mística.

La exposición permite rastrear los orígenes de estas formas y gestos esenciales durante los periodos de formación y experimentación del artista, así como observar también las influencias que sobre su práctica tuvieron distintos movimientos artísticos prominentes en Italia y Argentina, entre los que destacarán el futurismo, el neoclasicismo y el movimiento Madí.

Lucio Fontana comenzó su carrera como escultor en Rosario (Argentina) a mediados de la década de 1920 en el negocio de su padre, 'Fontana y Scarabelli', donde realiza escultura funeraria para los cementerios de una ciudad con importante presencia de inmigrantes italianos. El joven artista se traslada entonces a Milán para formarse en escultura clásica en la Academia de Bellas Artes de Brera. Pronto mostrará cierta irreverencia antiacademicista, prefiriendo el modelado al trabajo del cincel.

Durante los años treinta desarrolla su carrera en Italia, situando en el centro de su práctica la escultura y el relieve en yeso, terracota o cerámica. Dentro del estilo figurativo, Fontana adopta una postura "realista, matérica y altamente expresiva", inspirada en las esculturas antiguas de los sarcófagos etruscos, tal y como se aprecia en sus retratos femeninos, algunos de ellos pintados en color o con oro.

Vidarte ha señalado que Fontana es un artista "ecléctico que absorbe la tradición y asimila los movimientos de la vanguardia, como el Futurismo, lo que le permite mantener cierta singularidad estética bajo el régimen fascista en Italia". En su trabajo con la arcilla, Fontana logra fusionar géneros, temas y referentes históricos, al tiempo que desafía los límites de la práctica escultórica.

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