Recomendaciones urgentes para mejorar el recorrido asistencial de lospacientes con enfermedad de Alzheimer. - LILLY
BILBAO, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -
Los pacientes vascos con sospecha de padecer enfermedad de Alzheimer pueden tardar hasta seis meses en ser derivados desde la Atención Primaria y demorarse más de nueve meses más hasta la primera consulta con el especialista hospitalario, según estudios de la farmacéutica Lilly.
La falta de tiempo en consulta y de coordinación asistencial, la escasez de geriatras y la necesidad de una mayor formación específica figuran entre las principales barreras para el diagnóstico temprano y preciso de la Enfermedad de Alzheimer en Euskadi, tal y como se recoge en dos proyectos presentados por Lilly, denominados 'mapEA' y 'Alma-Care', en los que han participado más de 140 expertos de distintas especialidades de toda España, diez de ellos vascos.
Estas iniciativas tienen como objetivo identificar cómo afrontar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las personas con Enfermedad de Alzheimer en España a nivel sanitario, político y social, así como preparar el sistema para incorporar los últimos avances terapéuticos, según ha informado Lilly.
En Euskadi, el 100% de los expertos consultados en el proyecto mapEA identifican como barreras la falta de tiempo en consulta y de conocimiento de los profesionales sanitarios sobre la patología y un 56% los problemas en la capacidad e infraestructura del sistema, así como el rechazo y la concienciación. Además, el 57% afirma que existe un protocolo de derivación hacia Neurología o Geriatría desde Atención Primaria, con un grado de conocimiento moderado sobre el mismo.
Pese a ello, los pacientes del País Vasco con sospecha de enfermedad de Alzheimer en Atención Primaria pueden tardar hasta seis meses en ser derivados, y demorarse seis meses más en visitar al primer especialista hospitalario. Asimismo, sobre la información dada en fases tempranas, el 56% de los expertos considera que es insuficiente y el 78% cree también insuficiente el soporte en la planificación de decisiones anticipada.
Según el doctor Pablo Martínez Lage, director científico del Centro de Investigación y Clínica Memoria de la Fundación CITA-Alzheimer, "sigue existiendo desigualdad en función del código postal en el acceso de las personas a un diagnóstico a tiempo y certero", si bien los nuevos datos de mapEA constatan que el número de unidades especializadas o de consultas monográficas en deterioro cognitivo "ha crecido sensiblemente" en comparación con la anterior edición.
Desde la perspectiva de los pacientes, Jesús Rodrigo, director ejecutivo de CEAFA, apunta que las necesidades más urgentes por resolver, además de concienciar a la población sobre la observación de los factores de riesgo y su intervención activa sobre ellos, pasan por cubrir el acceso al diagnóstico temprano, "comenzando por eliminar el estigma que todavía hoy existe en el seno de la familia para reconocer determinadas situaciones anómalas como un verdadero problema, continuando por las dificultades de detección y derivación dentro del sistema sanitario que genera importantes listas de espera, así como la dilatación temporal en el acceso a consultas".
"Es fundamental avanzar en el diagnóstico temprano y de precisión y mejorar la gestión del alzhéimer para ofrecer a los pacientes más años de vida autónoma e independiente. Si tomamos ahora las medidas necesarias y desarrollamos una ruta asistencial sencilla y eficiente, podríamos ayudar a revolucionar el abordaje de la Enfermedad de Alzheimer en beneficio de los pacientes y sus familias", señala el doctor José A. Sacristán, director médico de Lilly España y Portugal.
En este contexto, el doctor Pablo Baz, del Grupo de Trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), afirma que para garantizar un diagnóstico temprano y de precisión es necesario aumentar las capacidades de Atención Primaria. "Solo así podremos ofrecer tratamientos más efectivos, mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes, reducir los costes sanitarios y facilitar la planificación de la enfermedad a las familias", advierte.
CARENCIAS
En el primero de los estudios, el Mapa de Recursos Políticos, Sociales y Sanitarios para la enfermedad de Alzheimer (MapEA), el panel de expertos concluye que existe un bajo nivel de conocimiento e implementación tanto de la Estrategia de Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud (2016) como del Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023), además de la escasez de planes regionales específicos.
Entre los retos a los que se enfrenta el SNS a la hora de abordar la Enfermedad de Alzheimer, se encuentran la necesidad de implementar mejoras en la coordinación entre niveles asistenciales, la sobrecarga asistencial, la necesidad de formación específica para los profesionales, la falta de recursos o la necesidad de adaptar al sistema para el uso eficaz de los nuevos tratamientos.
El doctor Martínez Lage explica que los resultados de mapEA señalan que el diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer ha mejorado algo en los últimos diez años, "pero queda mucho trabajo aún por acercar a la población los avances en la investigación en lo que se refiere al uso de biomarcadores y a la comunicación de un diagnóstico temprano y fiable".
TRASLADAR A LA PRÁCTICA CLÍNICA LAS INNOVACIONES TERAPÉUTICAS
Por su parte, el proyecto Alma-Care se centra en identificar puntos críticos y recursos necesarios para trasladar a la práctica clínica las innovaciones terapéuticas, así como en establecer modelos de organización asistencial óptima en las comunidades autónomas. El objetivo es definir unas recomendaciones de mejora del sistema sanitario, resultado del consenso de un panel multidisciplinar de expertos a nivel nacional.
De las más de 40 recomendaciones elaboradas por un grupo de 50 expertos de diferentes especialidades, 14 se identificaron como prioritarias.
Según la doctora Raquel Sánchez-Valle, neuróloga en el Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora del Grupo de estudio de conducta y demencias de la Sociedad Española de Neurología, "necesitamos diagnósticos tempranos y de precisión y, para ello, urge establecer circuitos ágiles de derivación entre niveles asistenciales y disponer de las herramientas adecuadas, incluyendo biomarcadores".
Igualmente se precisan equipos clínicos expertos "bien dimensionados", y que cuenten con neurólogos, enfermeras, neurorradiólogos, entre otros profesionales sanitarios; así como los recursos "adecuados".
"Estos 14 puntos son condición sine qua non para llevar a cabo la selección de personas candidatas a las nuevas terapias y la administración de fármacos y su monitorización. De ahí su carácter prioritario", ha remarcado.
Según insiste el doctor Baz, se debe "fomentar el cribado mediante pruebas específicas, formar a todos los profesionales de Atención Primaria en las características de las primeras fases de la enfermedad y desarrollar políticas sociosanitarias más ambiciosas".
LA VISIÓN DEL PACIENTE
Jesús Rodrigo apunta que estos proyectos suponen una oportunidad para facilitar la planificación de la acción futura en base a la detección de las áreas de mejora que proponen. "De este modo, las administraciones podrán disponer de un punto de arranque privilegiado para corregir deficiencias y para hacer que sus servicios sean más sólidos y robustos en la lucha contra la enfermedad y sus consecuencias", asegura.
Como necesidades urgentes, agrega como prioritario, además, el acceso a tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, debiendo estos últimos ser incluidos en la cartera de servicios de sanidad y prescritos por los profesionales y escuchar y aprender de quienes tienen un diagnóstico muy temprano y conservan aún sus capacidades.