La diputaciones de Badajoz y Cáceres donan al Congreso un busto del político extremeño Diego Muñoz-Torrero

Publicado 07/10/2018 18:08:39CET

   MÉRIDA, 7 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Las diputaciones de Cáceres y Badajoz han donado al Congreso de los Diputados un busto del político extremeño Diego Muñoz-Torrero, considerado uno de los padres de la Constitución de 1812, que será entregado este lunes en un acto en el vestíbulo de la carrera de San Jerónimo del Congreso de los Diputados, donde se instalará la pieza.

   El acto contará con la presencia de los dos presidentes de las diputaciones de Cáceres y Badajoz, Rosario Cordero y Miguel Ángel Gallardo, respectivamente, así como la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, la presidenta de la Asamblea de Extremadura, y el presidente del PP regional, José Antonio Monago, entre otras personalidades.

   Nacido en la localidad pacense de Cabeza del Buey en 1761, Diego Muñoz-Torrero fue sacerdote y político español. En 1787 fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca, y tuvo un destacado papel en la elaboración de la Constitución española de 1812.

   Cabe destacar que actualmente, se puede contemplan en la tercera ampliación del Congreso la llamada 'bandera de Muñoz-Torrero, conservada en el archivo de la Cámara durante más de 150 años. Esta bandera fue regalada por el político extremeño al batallón de la milicia nacional de Cabeza del Buey, y llegó al Congreso cuando, en 1837, se da lectura a una exposición de Isidora Mora de San Joaquín, religiosa enclaustrada del convento de la concepción de la localidad pacense.

   Fue diputada por Extremadura en las Cortes de Cádiz, rector de la Universidad de Salamanca y canónigo de la Colegiata de San Isidro de Madrid. En su primer discurso en las cortes, defiende varias proposiciones para guiar los primeros pasos del régimen constitucional, entre ellas que la soberanía reside en las Cortes y la separación de los tres poderes.

   Según sus declaraciones, se le puede calificar de liberal exaltado, pero con el tiempo se sitúa en posiciones moderadas al mostrarse más respetuoso con el altar y el trono, informa el Congreso.

   Con el regreso de Fernando VII, fue detenido y encarcelado durante seis años en un monasterio de Galicia. Volvió a la política durante el Trienio Liberal (1820-1823), y tras la restauración absolutista se refugia en Portugal. Falleció en marzo de 1829 víctima de horribles torturas, y su sepultura se encuentra en el Panteón de los Hombres Ilustres de la Basílica de Atocha, en Madrid.