El acusado de asesinar a su hijo dice que es "imposible" que "conscientemente" le matase

Actualizado 24/09/2018 17:36:37 CET

   Alega problemas mentales, mientras que su exmujer dice que temía por su vida, pero no que le hiciese algo al menor

A CORUÑA, 24 (EUROPA PRESS)

El acusado de matar en mayo de 2017 --en el Día de la Madre-- a su hijo golpeándolo con una pala metálica en la localidad coruñesa de Oza-Cesuras ha calificado de "imposible" que él "conscientemente" le hubiese matado.

También ha rechazado que hubiese reconocido haber sido el autor de su muerte o que lo hiciese, presuntamente, para vengarse de su exmujer. Ésta, por su parte, ha manifestado que pensaba que la iba a matar a ella, pero que "nunca" sospechó que pudiese hacerle algo al menor.

De éste, ha dicho, en el juicio que se celebra con jurado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de A Coruña, que le transmitió que su padre se mostraba con él "enfadado", pero explicó que no le trasladó ningún episodio de violencia.

"Sé que a veces le decía el padre que yo era una bruja", ha explicado la madre de la víctima, que ha hecho extensivos los calificativos despreciativos por parte del acusado hacia el abuelo materno.

De hecho, en el juicio, el hombre ha responsabilizado a su exsuegro de la "desconexión" que, según ha explicado, había en los últimos tiempos entre él y su hijo. "Yo no le echo la culpa a mi exmujer", a la que ha atribuido que él pudiese ver al menor.

NO RECUERDA LO SUCEDIDO

Del fin de semana en el que ocurrieron los hechos, tras recoger al menor en el Punto de Encuentro en la tarde del 5 de mayo, ha dicho que para él "empezó y terminó el viernes", para argumentar que no recordaba lo sucedido ni haberse desplazado a Oza-Cesuras el domingo 7 de mayo.

No obstante, sí ha explicado que recordaba que el niño le dijo "que no iba a volver más". "Me miraba con odio", un comportamiento que atribuyó al abuelo materno.

"O no veía a mi hijo delante y veía a otra persona o estaba disociado de la realidad", ha expuesto al ser preguntado a qué atribuye lo sucedido el 7 de mayo de 2017 tras los golpes recibidos por el menor, presuntamente, por parte del acusado.

"No soy consciente de haber mandado el mensaje", ha dicho antes al ser preguntado por un mensaje con tono amenazante que, según ha expuesto la Fiscalía, mandó al hermano de su exmujer por redes sociales.

El acusado ha dicho no ser "una persona normal", en alusión a sus enfermedades psíquicas, como esquizofrenia y trastorno bipolar, de acuerdo con la exposición de la defensa. También ha afirmado que a veces no tomaba la medicación que le daba el psiquiatra o la mezclaba con alcohol.

Su exmujer ha confirmado que antes de divociarse, en 2009, llegó a casa en alguna ocasión bajo los efectos del alcohol, pero aseguró desconocer que tuviese algún tipo de enfermedad psíquica hasta la documentación aportada en un procedimiento judicial tras su divorcio.

De su hijo, los dos han asegurado que era una persona "cariñosa". A él, se ha referido en varias ocasiones en presente el procesado. "Él tiene un cariño excesivo hacia mí", ha expuesto.

EL MENOR, "INTRANQUILO"

Mientras, la madre del menor ha ratificado que el acusado quería a su hijo y que la relación era buena entre ambos, pese a los descalificativos que el menor le dijo que decía el ahora acusado sobre ella y sobre el abuelo materno.

La exmujer del acusado, que fue condenado por delito de coacciones hacia ella con anterioridad a la muerte del menor, ha señalado que su hijo el 5 de mayo de 2017 --dos días antes de su asesinato-- iba "intranquilo" a ver a su progenitor.

Al respecto, ha expuesto que decía que su padre "estaba siempre enfadado", pero que ella intentó tranquilizarlo. Cuando el menor no apareció, aseguró que pensó que lo llevaría el lunes al colegio y que no se lo entregaba el Día de la Madre, como correspondía, para que no pasase esa celebración con ella.

PENAS

Tanto Fiscalía como acusación particular y popular --ejercida por la Asociación Clara Campoamor-- y la Xunta piden prisión permanente revisable para el procesado por un delito de asesinato. A ello, suman penas que oscilan entre un año y cinco años de cárcel por un delito de lesiones psíquicas a la madre.

La defensa pide la absolución, pero de considerarle autor de los hechos, reclama su internamiento en un centro psiquiátrico por eximente completa o, en su caso, una rebaja de la pena por eximente incompleta alegando que su cliente padece hasta "siete enfermedades psíquicas".

Junto a las peticiones de pena, las acusaciones -el procesado no contestó a las preguntas de la letrada de la Xunta ni de la acusación popular- solicitan una indemnización para la madre de la víctima que oscila entre los 100.000 y los 180.000 euros.

PARA LA FISCALÍA, IDEÓ UN PLAN

Para la Fiscalía, el hombre cometió el crimen "con la única finalidad de causar daño psíquico a su mujer por no haber aceptado reanudar la relación con él" tras divorciarse en 2009 y después de que ella iniciase una nueva relación.

Para ello, sostiene que "ideó un plan y lo ejecutó fríamente, sin importarle la vida de su hijo y asegurándose de que el menor no fuese socorrido".

En concreto, asegura que, el 7 de mayo, el hombre condujo hacia una zona "boscosa y de difícil de acceso", en Oza-Cesuras, conocida por él ya que allí tenía su madre una casa de su propiedad.

En ese lugar, le asestó con la pala al niño varios golpes causándole hemorragias y contusiones encefálicas que causaron su muerte inmediata. Luego abandonó el cuerpo al no lograr excavar del todo el terreno.