Actualizado 04/04/2008 14:50:20 +00:00 CET

(Ampl) El jurado declara culpable al hombre que mató a una joven en Cedeira (A Coruña) tras atraerla con un falso empleo

Considera probado por unanimidad que el acusado había preparado una "trampa mortal" con el objetivo de asesinar a una persona

A CORUÑA, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

El jurado popular consideró hoy por unanimidad culpable de asesinato al fontanero F.P. como autor de la "muerte sorpresiva" de la joven María del Mar Becerra el 1 de julio de 2006 cuando acudió a una falsa entrevista de trabajo en Cedeira (A Coruña).

Los nueve miembros del jurado consideraron probado por unanimidad que el acusado había preparado una "trampa mortal" con el objetivo de asesinar a una persona, para lo que realizó llamadas a un total de cuatro mujeres a las que ofrecía un trabajo que mejoraba considerablemente sus condiciones laborales, citándolas para la entrevista de trabajo en un edificio de reciente construcción en el que él trabajaba y ubicado en la localidad coruñesa de Cedeira.

El portavoz del jurado explicó que la víctima sufrió una "muerte sorpresiva" con heridas punzantes en cuello y tórax, a pesar de que falleció por estrangulamiento manual, lo que supuso la calificación del delito como un asesinato, y no como un homicidio, tal y como consideraban la defensa y la Fiscalía.

Así lo comunicó hoy en la Audiencia Provincial de A Coruña el jurado popular, que permaneció deliberando desde las 12.00 horas de ayer, tras el juicio celebrado desde el lunes. En su veredicto dio la razón a la acusación particular que agradeció públicamente esta decisión en nombre de la familia de la víctima.

INDEMNIZACIÓN.

No obstante, el jurado consideró no probado que la víctima ayudara económicamente a su madre, un hecho que podría suponer una indemnización económica menor para ella. A pesar de todo, la abogada encargada de la acusación particular mantuvo su petición de 145.000 euros para ella "porque sí se ha demostrado que vivía en su casa, así como los bajos ingresos de la madre".

En el caso de los hermanos de María del Mar Becerra, el jurado consideró demostrado que tres de ellos vivían en la casa familiar junto a ella en el momento de los hechos, por lo que se mantuvo una petición de indemnización por daños y perjuicios para cada uno de ellos de 8.300 euros.

A partir de ahora será el magistrado presidente del juicio el encargado de determinar la sentencia a lo largo de la próxima semana, en la que se conocerán los años de cárcel que debe cumplir el acusado, que se extenderán entre los quince y los veinte; así como la indemnización exacta que recibirán la madre, el novio y los hermanos de la fallecida.

La abogada de la acusación particular se mostró "muy contenta" y esperó que el acusado sea condenado a veinte años de cárcel, después de que el jurado considerara que estaba acreditada la alevosía por unanimidad y que se trata de una persona "que se da cuenta de lo que hace, responsable e imputable" por mayoría.

Por su parte, el abogado de la defensa anunció que recurrirán la sentencia porque "se basa en el hecho no probado de que fue sorpresiva", un recurso que se hará efectivo una vez que el juez haga pública su decisión relativa a la pena de cárcel y a la indemnización económica.

HECHOS.

María del Mar Becerra, de 26 años de edad, despareció el 1 de julio de 2006, fecha en la que murió estrangulada tras ser requerida por un hombre que, haciéndose pasar por Guardia Civil desplazado desde Asturias, la llamó para que se encargara del cuidado de su hijo de nueve años a cambio de un salario de 1.200 euros mensuales.

El falso empleador se citó con la víctima a última hora del día y en un edificio de nueva construcción, todavía sin finalizar, ubicado en la localidad coruñesa de Cedeira y dónde finalmente se descubrió que trabajaba el asesino, F.P., que en realidad era fontanero.

El cuerpo de la víctima apareció el 5 de julio, tras estar desaparecida cuatro días, escondido en la alcantarilla del garaje del edificio, después de que el acusado reconociera los hechos e indicara a la Policía el lugar en el que se encontraba el cadáver.

En el momento de la muerte, la joven vivía en casa de su madre y con tres de sus cinco hermanos en Atios, en Valdoviño. De familia humilde, se ganaba la vida como camarera en locales de la zona, aunque su última ocupación había sido en un geriátrico, que decidió abandonar para aceptar las reiteradas ofertas del falso guardia civil. Con sus ingresos Becerra apoyaba además a la economía familiar.

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