La nueva alcaldesa de Lugo, Elena Candia, tras prosperar la moción de censura. - Carlos Castro - Europa Press
LUGO, 7 May. (EUROPA PRESS) -
La hasta ahora portavoz local del PP, también líder del partido en la provincia, Elena Candia, se ha convertido este jueves en la cuarta dirigente en tener el bastón de mando en Lugo en este mandato tras prosperar la moción de censura impulsada con el apoyo de María Reigosa, una concejala tránsfuga que dejó el PSOE y pasó a ser no adscrita.
La maniobra que ha devuelto al PP el poder en Lugo después de 27 años ha salido adelante en un pleno que, pese a estar marcado por la tensión, siguió el guión previsto en la forma y en el fondo: con llamamiento nominal, se sumaron los 13 votos favorables (los de los populares y Reigosa), frente a loas 12 socialistas y nacionalistas que dijeron 'no'.
Fuera, ante un enorme despliegue policial, cientos de personas clamaban contra la moción. Frente a los gritos y pitidos, numerosos alcaldes y otros dirigentes populares llegados de toda Galicia para respaldar a Candia, con la secretaria general del partido, Paula Prado, al frente, defendían a la nueva regidora y reivindicaban entrar al pleno (no en vano, llevaban varias horas haciendo cola para ello).
Finalmente, no hubo invitados dentro del salón de plenos, más allá de policías locales y numerosos periodistas de Lugo y foráneos convocados a cubrir la primera moción de censura de la historia democrática lucense, decimocuarta del mandato y la primera en lo que va de siglo en una ciudad gallega.
Superado el debate, en el que socialistas y nacionalistas, con los hasta hoy alcalde, Miguel Fernández, y teniente de alcalde, Rubén Arroxo, al frente, no escatimaron en descalificativos al PP y lanzaron el aviso de que "Lugo no olvida", Candia tomó posesión del baston de mando municipal --optó por jurar su cargo--.
Los representantes municipales de PSOE y BNG habían abandonado el pleno tras prosperar la moción de censura, Reigosa se 'mudó' de lado y ocupó un asiento al lado de los ediles populares y, tras el discurso de investidura de Candia, la edila tránsfuga protagonizó uno de los abrazos más intensos con la ya alcaldesa.
"NUNCA TRAPICHEÉ"
Tras días marcados por acusaciones, reiteradas este jueves, de "comprar" el poder, Candia ha aprovechado su discurso de investidura para tratar de justificar la iniciativa que ha impulsado apoyada por una edila tránsfuga exsocialista. "Nunca trapicheé", ha proclamado, antes de defender que "otro Lugo es posible" y de reivindicar que tratará de convencer "con hechos" a quienes le apoyan y a los que no.
Si en su intervención previa, aún como candidata, había acusado al bipartito de PSOE y BNG de despilfarrar y había citado asuntos como el trato a los trabajadores o la "incapacidad" de sacar adelante "proyectos estratégicos para la ciudad", ha aprovechado su primer discurso como alcaldesa para repasar los distintos compromisos con la ciudad que ya había enumerado en la jornada en la que registró la moción de censura.
Agradecida a quien le apoya (en su partido y a sus familiares --le acompañaban en el Consistorio, dijo, su padre y su padrino--), Candia ha afeado la actitud de sus rivales políticos y ha rememorado que ella misma también sufrió años atrás una moción de censura en la Diputación y "la actitud fue totalmente distinta"; y ha insistido en una idea: la "razón fundamental" por la que está en la coyuntura actual es por ganar "claramente las elecciones de 2023".
"Pero sobre todo, después de mucho trabajo, mucho equipo y mucho proyecto. Llego con una profunda convicción de que otro Lugo es posible, de que Lugo merece más. Y sobre todo, de no dejar nunca de intentarlo", ha esgrimido, antes de reivindicar las enseñanzas recibidas de su familia, "muy humilde, pero profundamente honesta". "Nunca trapicheé, ni trapicheo, ni trapichearé", ha defendido.
"NO SOY RENCOROSA; TENDEMOS LA MANO"
"Esto va de Lugo, de esa ciudad y de sus gentes que me acogieron", ha rememorado la también excalcaldesa de Mondoñedo. "Porque Lugo es una ciudad que nunca pregunta dónde naciste. Es profundamente acogedora. Que me habló, que me enseñó. Y que estando a su lado me dio fuerza para liderar lo que hoy empieza. Mi forma de trabajar estando al lado de la gente, con humildad, con proximidad, con empatía. Y gobernando para todos", ha garantizado.
No en vano, ha reivindicado que Lugo necesita "a todos" y se propone articular un gobierno "sin rencor" --ya había defendido que su intención era asumir la Alcaldía sin "revanchismos"--. "No soy rencorosa; pensamos en positivo, tendemos la mano como hicimos siempre con la oposición", ha proclamado, en un discurso en que se ha reivindicado como una municipalista y una constitucionalista "convencida".
"VENCERÉIS, PERO NO CONVENCERÉIS"
Antes, en su última intervención como alcalde, Miguel Fernández ha censurado que el PP viese en la tragedia vivida en las filas socialistas, con la muerte de tres concejales, "una oportunidad para alcanzar por vías indirectas el poder que la ciudadanía no le concedió en las urnas" y ha sostenido que asegurar que esta moción está justificada "es una mentira".
"Pero hay algo aún más grave, esta moción se sustenta sobre una traición que no solo es políticamente cuestionable, sino que es moralmente inaceptable. Se sustenta en el transfuguismo, una práctica que distorsiona la voluntad popular y rompe el equilibrio que los vecinos decidieron libremente. Ese equilibrio no era un error, era la expresión de la pluralidad de Lugo", ha advertido.
"Y lo más sorprendente es que esta operación incumple incluso los propios estatutos del partido que la promueve", ha apostillado.
El nacionalista Rubén Arroxo, por su parte, ha rebautizado el acuerdo que dio pie a la moción de censura como "el pacto de las trapalleiras", y ha citado a Miguel de Unamuno: "Venceréis, pero no convenceréis".
"No hay nada peor que una persona que traiciona o mercadear con quien traiciona su palabra", ha afeado, para acusar a los promotores de la iniciativa de "crear un clima de crispación e inestabilidad que jamás se dio en la ciudad" y "tirar por tierra el trabajo a cambio de una ambición personal".
Asimismo, la portavoz del PSOE, Ana González Abelleira, ha acusado a PP y a la edil tránsfuga de consumar el pacto "en la oscuridad de los despachos y con la traición de los principios éticos fundamentales". También ha sostenido que en los últimos años Lugo "lideró una auténtica transformación social y urbana" y ha dicho que el gobierno bipartito termina hoy sus responsabilidades "con la cabeza alta".
Por último, el popular Ramón Cabarcos ha defendido la legitimidad de la moción de censura. "No es una alteración del sistema democrático, sino parte de su funcionamiento", ha dicho.
MÁS DE DOS DÉCADAS DE GOBIERNOS SOCIALISTAS
La iniciativa ha devuelto a los populares el poder después de 27 años de socialistas al frente de la Alcaldía (en solitario o en coalición con el BNG, según la etapa). Joaquín García Díez era hasta ahora el último regidor popular hasta que José López Orozco fue elegido alcalde en 1999.
Orozco estuvo al frente del gobierno local hasta 2015, cuando Lara Méndez le sucedió, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el sillón de Alcaldía.
La socialista renovó en dos ocasiones más, pero en este último mandato, en 2023, ocupó menos de un año la Alcaldía, para dejar la política municipal e integrarse en la lista al Parlamento de Galicia que encabezaba el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, quien se presentó como candidato a la Xunta (los socialistas quedaron situados como tercera fuerza en el hemiciclo autonómico).
Fue sucedida por Paula Alvarellos (a quien Candia citó este jueves en su intervención), que murió de forma repentina, tras sufrir un infarto, un año después, dejando la Alcaldía en manos de Miguel Fernández.