El Congreso revisará las condiciones del voto emigrante

Actualizado 11/03/2014 19:01:39 CET
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El Congreso revisará las condiciones del voto emigrante

A propuesta del Parlamento gallego

La Cámara gallega aboga por el voto en urna en igualdad de condiciones frente al voto rogado, aprobado con los votos de PP, PSOE, CiU y PNV

   MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El PP ha accedido a revisar las condiciones de voto de los españoles residentes en el extranjero y para ello ha apoyado la toma en consideración por el Congreso de una propuesta del Parlamento gallego que plantea acabar con la exigencia de solicitar el voto con antelación, el llamado 'voto rogado' implantado en la reforma electoral estrenada en 2011 y apoyada en su día por socialistas, 'populares' y nacionalistas vascos y catalanes.

   La reforma de la ley aprobada en 2010 con los votos de PP, PSOE, CiU y PNV implantó el denominado voto rogado que exige a los emigrantes solicitar el voto por anticipado antes de poder ejercer el derecho de sufragio, un mecanismo que tenía por objeto evitar fraudes en el Censo de Residentes Ausentes (CERA) y que provocó un desplome en la participación electoral de este colectivo.

   Aquella reforma, que también excluyó a los emigrantes de las elecciones municipales, fue muy contestada por otras fuerzas de la oposición, como IU, UPyD, BNG y Coalición Canaria, pero también abrió fisuras en los partidos mayoritarios, especialmente en Galicia y en su militancia en el exterior, hasta el punto de que el PSOE acabó rectificando y pidiendo revocar el voto rogado. También el PP acabó abriendo la puerta a explorar otra fórmula, condicionado a garantías de un censo sin irregularidades.

   En este contexto llegaba este martes al pleno del Congreso la propuesta que el Parlamento gallego aprobó por unanimidad hace cinco años y medio, en un pleno extraordinario celebrado en el mes de julio de 2008 cuando gobernaban en coalición el PSdeG y el BNG. Entonces, todos los grupos coincidieron en que "no valían excusas" y en que tenían que habilitarse las urnas.

EL PP GALLEGO CUESTIONA LA LEY

   La iniciativa del Parlamento gallego ha sido presentada por las diputadas autonómicas Yolanda Díaz, de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), la socialista Marisol Soneira y la portavoz del PP gallego, Paula Prado, quien ha subrayado que la reforma de 2011, aunque nació con "buena intención", se ha demostrado "ineficaz" dada la "espectacular" caída de la participación.

   El objetivo del Parlamento gallego es equiparar el procedimiento electoral de los emigrantes con el que se aplica a los residentes en España. Así, cada demarcación consular con más de 500 censados y menos de 4.000 se organizaría en sección electoral con una urna para que, en locales habilitados por los consulados y embajadas, puedan ejercer su derecho al voto del mismo modo que se hace en España, formando mesas electorales y con el consiguiente despliegue de la administración diplomática.

   Además, y para quienes no puedan acercarse a los consulados el día de la votación, se habilitaría un sistema de votación por correo similar al que existe en España y en el que sí se exige al elector pedir el voto con antelación, como ya ocurre en el voto por correspondencia dentro del país.

EL PSOE ADMITE QUE HAY QUE "RECONOCER EL ERROR"

   El PSOE, que apoyó la implantación del voto rogado en 2010, ha defendido su rectificación porque "los efectos producidos obligan a reflexionar". "Hay que corregir una decisión que los datos han demostrado que no fue acertada --sostiene la diputada Carmela Silva--. Es una cuestión de valores y principios y tenemos que tener la valentía de reconocer el error".

   Izquierda Plural, por boca del diputado de EUiA-IU, Joan Josep Nuet, también avaló la reforma gallega insistiendo en que el voto rogado es "un atentado a la democracia" que supone "una carrera de obstáculos" para los españoles residentes en el exterior.

   Irene Lozano, por parte de UPyD, apoyó la tramitación de la propuesta del Parlamento gallego pues, aunque tiene dudas sobre el fondo y ve "imprecisiones jurídicas y complicaciones", abre el debate para revisar el sistema de voto de los españoles del exterior y terminar con el voto rogado, que en su opinión "daña el principio de igualdad".

   La iniciativa gallega contó asimismo con el respaldo de los diputados del Grupo Mixto Enrique Álvarez Sostres (Foro Asturias) y Ana Oramas (Coalición Canaria), mientras que se descolgó la portavoz del BNG, Olaia Fernández Davila, quien considera que la propuesta gallega ha sido superada por la reforma que introdujo el voto rogado, que ahora avala como la fórmula más "garantista"

EL BNG SE DESMARCA

   "El BNG, aun siendo promotor de esta proposición de ley, no puede votar favorablemente porque esta propuesta se puede aprovechar para dar un paso atrás en una legislación que hace más difícil ejercer el fraude electoral", ha asegurado.

   Por el contrario, los nacionalistas de CiU, que pactaron en su día el voto rogado, ahora consideran que los resultados no han sido adecuados y perjudican el derecho de voto de los emigrantes, a la vista de los "preocupantes" datos de participación, según ha dicho Montserrat Surroca.

   Desde el PNV, su portavoz, Aitor Esteban, cree que siendo "realistas" es "muy difícil" llevar a término lo que propone la Cámara gallega, tanto desde el punto de vista logístico como jurídicamente, dadas las funciones que tiene establecidas la Junta Electoral Central, además de que, ha apuntado, se necesita dinero, lo que dejaría en "desventaja" a los partidos minoritarios. Eso sí, no se opone a reabrir el debate en el Congreso.

   Así las cosas, el PP decidió acceder a revisar la legislación de 2011 y, si antes el Grupo Popular encargaba estos debates a los expertos en derecho electoral que defendían la reforma de 2011, este martes encargó el asunto al presidente de Justicia, Alfredo Prada, responsable del PP en el exterior.

   Este diputado ha admitido ante el pleno que, aun cuando la reforma del voto rogado introdujo "amplísimas garantías jurídicas" y "una gran transparencia", también ha sido la causa de un descenso "vertiginoso" y "drástico" de la participación.

   A su juicio, la iniciativa gallega puede ser "el punto de apoyo" para revisar las condiciones de voto de los inscritos en el CERA con el fin de permitir "más participación sin merma de garantías" y todo ello con "acuerdo con todas las fuerzas políticas".

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