Publicado 17/07/2021 20:15CET

Feijóo, "fondo de armario" del PP, mantiene apagado el debate sucesorio mientras promete a ayudar a Casado

(I-D) El presidente del PP, Pablo Casado; el presidente de la Xunta y del Partido Popular en Galicia, Alberto Núñez Feijoo, y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en el 17 Congreso del PP de Galicia.
(I-D) El presidente del PP, Pablo Casado; el presidente de la Xunta y del Partido Popular en Galicia, Alberto Núñez Feijoo, y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en el 17 Congreso del PP de Galicia. - César Arxina - Europa Press

   Pone el foco del partido en las municipales en un cónclave marcado por la pandemia y la elevada presencia de dirigentes estatales

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -

   "No" le queda "ningún reto personal por satisfacer" pero se presenta porque tiene "ganas de más", igual que no descarta expresamente volver a ser candidato a la Xunta en 2024 y tampoco se compromete a ello. Así es Alberto Núñez Feijóo, elegido este sábado por quinta vez consecutiva líder de los populares gallegos en un congreso sin rival y con una dirección que no da pie a alimentar el debate sucesorio.

   Quince años después de tomar las riendas del PPdeG de las manos de Manuel Fraga, Feijóo ha convertido en un arte dar una de cal y una de arena en sus discursos, siempre abiertos a dobles interpretaciones. Aunque, si cuando entregó los avales para el proceso cerrado este sábado tocaba no atarse para 2024, tras su inmediata elección lanzó el mensaje que su público deseaba oír: "sigue aquí" y tiene "ganas de más".

   Incluso se ha disculpado por su largo discurso con el argumento de que no podrá pronunciar otro así hasta "dentro de cuatro años". Con alivio, porque la realidad es que en las filas del PPdeG por el momento no se vislumbra un heredero para el cetro de Feijóo que ofrezca sus garantías electorales, algunos dirigentes bromeaban en los pasillos con la dificultad de entender las intenciones del líder.

   "Tiene ganas de más, ¿pero de qué?", se preguntaban, antes de responderse que ya se verá "cuando toque". Ese es el principal lema del líder que este mismo sábado pidió a los suyos no anticipar debates y situó el plano municipal como aquel en el que quiere "éxitos", al menos de forma más inmediata. Y es que ha resaltado que el PP --que no gobierna en ninguna de las ciudades y solo en la Diputación de Ourense-- "no está también" en el ámbito local.

   Feijóo ha incidido reiteradamente en las municipales como reto --también lo hizo su número dos, Miguel Tellado-- y distintos dirigentes consultados por Europa Press creen, precisamente, que los resultados que salgan de esta cita, que toca en 2023, podrían ser determinantes para lo que decida finalmente el de Os Peares hacer con su vida política.

   Pero en segundo término, Feijóo también buscó ser claro sobre sus aspiraciones: se debe "sobre todo" a Galicia y quiere que el PPdeG "ayude" a Pablo Casado a alcanzar la meta de La Moncloa. Dijo que lo había estado "reflexionando" y que ha llegado a la conclusión de que su actual jefe de filas es "el mejor presidente" para España.

   Todo ello en un cónclave que ha aglutinado una presencia con pocos precedentes en actos similares de barones autonómicos, así como de dirigentes de Génova, como el propio Casado, y del expresidente Mariano Rajoy (con quien Feijóo siempre cuenta para este tipo de actos al igual que para las campañas). Todos jugaron su papel y ni siquiera estrellas invitadas como Isabel Díaz Ayuso sacaron el protagonismo a Feijóo.

   Los barones le rodearon el viernes en un escenario desde el que se lanzó un mensaje nacional vía foto, que el líder gallego verbalizó este sábado por si no había quedado lo suficientemente claro: el PP es un partido de "amplio espectro" en el que tienen cabida "todas" las sensibilidades. Un valor añadido, ha defendido, que junto a la unidad y a la generosidad son las claves de victorias electorales.

"FONDO DE ARMARIO" MEJOR QUE POLÍTICO "DE MODA"

   Pero pese al predicamento que tiene su mensaje fuera de Galicia y a que, como presidente gallego, suma cuatro mayorías absolutas consecutivas --si finalmente optase a una quinta rompería el récord de Fraga--, Feijóo ha optado este sábado por definirse como un dirigente que se siente "más cómodo" como "fondo de armario" del partido que como un uno político "de moda".

   De hecho, ha asegurado que prefiere huir de los "colores deslumbrantes" y también ha remarcado que, a estas alturas de su vida política, difícilmente cambiará su "forma" de enfocar las cosas. De hecho, ha asegurado que está "a disposición" del PPdeG "sin condiciones" y sin "más límites" que ese precisamente: actuar conforme a su manera de concebir la política.

   En todo caso, ha rechazado personalismos y ha ejemplificado con que sus mayorías absolutas no son suyas sino del conjunto del partido. Al tiempo, ha bromeado con los diez caminos que permiten llegar como peregrino a Santiago, que ha equiparado con sus mandatos autonómicos. "Llevamos cinco, no amenazo con otros cinco", ha dicho.

   Al tiempo, ha indicado que un compañero le había recordado que Fraga llegó a Galicia con casi 70 años y que él es más joven, para cerrar una conclusión humilde: "Fraga es un gigante, y yo soy un sucesor, que son cosas distintas".

   Pero Feijóo también ha repasado las dificultades de sus mandatos en la Xunta, la situación de la pandemia e incluso, a modo de "desahogo", ha dicho, el momento más duro, el del accidente ferroviario de Angrois.

UN CONGRESO MENOS MASIVO Y MARCADO POR LA PANDEMIA

   Más allá del mensaje político, el 17º Congreso del PPdeG ha estado marcado por la pandemia. Fue trasladado de Pontevedra al compostelano Multiusos do Sar y los populares han trabajado para evitar las aglomeraciones, aunque fueron inevitables en momentos puntuales, como el cierre del cónclave, cuando numerosos asistentes buscaban la foto con el líder de turno.

   En todo caso, los populares gallegos redujeron al mínimo estatutario los compromisarios --en la cita de Ourense (2016) fueron 2.000 y ahora superaron escasamente los 800; y los invitados rondaron los 300--: en total algo más de 1.100 asistentes. A la clausura, según se mencionó expresamente en el plenario, acudieron también, entre otros, representantes de algunos sindicatos y patronal, y del PSD luso.

   Las elevadas temperaturas dieron mucho uso a los abanicos que regalaba la organización y no fueron pocos los populares llegados de fuera de Galicia que afirmaban que el calor era más propio de Madrid que de la Comunidad en la que habían aterrizado pocas horas atrás.

   Hubo anécdotas contadas --aunque no faltó la clásica de una asistente que alertó de que había perdido el móvil-- y en una cita con casi cero incógnitas orgánicas, el dirigente al que se veía más preocupado es al diputado Alberto Pazos Couñago, que sigue como coordinador de Organización, y que intentaba disolver cualquier concentración para evitar riesgos. Él mismo, según había reconocido Feijóo el día anterior, acaba de superar la covid-19 y recibió el alta justo para el congreso.

   Finalmente, también hubo una protesta a las puertas del Multiusos donde se celebraba el cónclave, donde se concentró personal del Consorcio Galego de Igualdade e Benestar para demandar "soluciones" para su situación laboral.

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