A CORUÑA, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -
Una mujer que denunció por maltrato, agresión sexual y acoso a su expareja en Muros (A Coruña) ha declarado, en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de A Coruña, que perdió toda su vida "por culpa" del procesado.
"Cambié de domicilio, de trabajo, dejé los estudios, perdí a mis amigos porque me hizo ver que no me querían", ha explicado la denunciante durante el juicio celebrado este martes en la sección primera.
El procesado, que niega los hechos que se le imputan, se enfrenta a una pena de 17 años de prisión por dos delitos de malos tratos, dos contra la integridad moral, un delito de agresión sexual continuada y uno de acoso. La Fiscalía solicita, además, la prohibición de comunicarse por cualquier medio o aproximarse a la víctima a una distancia inferior a 500 metros de cualquier lugar donde resida o se encuentre.
"Me tiene empujado por las escaleras y no una sino varias veces y muchas veces, me daba tortazos y me tiraba cosas", ha declarado la víctima durante la vista. Añade que el procesado la increpaba con insultos y frases como "calla la boca", "das vergüenza" o "no vales para nada".
Respecto a las presuntas agresiones sexuales, la víctima ha declarado que ella no quería mantener relaciones "nunca" y "lloraba y él no paraba". "Me fui de mi pueblo porque tenía miedo de que le hiciera mal a mi familia", ha explicado, en alusión a unas supuestas amenazas de que iba a "aparecer colgado" y a "quemar" la casa de sus padres y el coche. "Lo repetía mucho y que me iba a arrepentir", ha asegurado.
Por su parte, el encausado ha negado los hechos que se imputan. "Nunca le di un tortazo ni la empujé", ha declarado. "Las discusiones eran tonterías, muy pocas", ha añadido.
En cuanto a las acusaciones de acoso, el procesado ha declarado: "Era un poco un acoso a mi persona". Ha argumentado que tenía que salir a la calle "con la capucha puesta" porque llamaban "a la Policía o a la Guardia Civil". "Por eso tuve que abandonar el pueblo", ha explicado.
HECHOS
Según el escrito de calificación del Ministerio Fiscal, el acusado mantuvo desde noviembre del año 2012 una relación de pareja con la víctima y, desde abril del año 2013, comenzaron los insultos y vejaciones, "siendo frecuentes las humillaciones para menoscabarla delante de sus amigos y padres".
Asimismo, la Fiscalía señala que durante la relación también ejerció violencia física sobre ella, "propinándole empujones y tortazos de modo habitual". En esta misma línea, indica que el acusado obligaba a la víctima a mantener relaciones sexuales. "No la obligue en ninguna situación nunca", ha puntualizado el acusado al respecto durante el juicio.
El día 5 de febrero de 2014, ella decidió romper la relación, motivo por el cual se inició una discusión en la que hubo empujones. Ella se refugió en el baño y allí él le golpeó la cabeza contra la pileta.
Después de la ruptura, la llamaba continuamente por teléfono, pero pasados unos meses no se volvieron a ver hasta el año 2017. A partir de ahí, continúa el Ministerio Fiscal, aparecía todos los días en su edificio, en las escaleras o cuando salía del garaje con el coche por detrás del edificio, en la puerta de salida.
Además, en el 2018 ella comenzó a trabajar en un bar y el acusado acudía con frecuencia al establecimiento. Por otro lado, también intentó contactar con la declarante por medio de Facebook.
De acuerdo con el escrito de calificación fiscal, estas circunstancias "generaban pánico" en la víctima, que "tuvo que mudarse, abandonar el trabajo y dejar de hablar con mucha gente".