Vecinos protestan en Palas al grito de "Altri, no" en la primera de las charlas de la empresa por municipios

Protesta contra la fábrica de Altri, en una charla de la empresa en Palas
Protesta contra la fábrica de Altri, en una charla de la empresa en Palas - ULLOA VIVA
Actualizado: miércoles, 20 marzo 2024 19:50

   Representantes de Greenfiber comienzan con una serie de coloquios para exponer el proyecto de la fábrica de fibras textiles

   LUGO, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Representantes de Greenfiber, del grupo portugués Altri, han comenzado en la tarde de este miércoles en Palas de Rei (Lugo) la primera de las charlas que realizarán por diferentes municipios a los que afecta el proyecto de la fábrica de fibras textiles, llamado Gama. En la Casa da Cultura, vecinos y miembros de la Plataforma Ulloa Viva han protestado al grito de "Altri, no".

   Asimismo, personas contrarias al proyecto han exhibido carteles en los que se podía leer: 'A auga é nosa e non da celulosa', '¿Megacelulosa ecolóxica?' o 'A terra non se vende'.

   En un comunicado, Greenfiber explica que estas charlas se enmarcan en "la política de transparencia de la compañía". Continuarán este mismo miércoles en Monterroso (20,00 horas) y en próximos días en los municipios de: Melide, Agolada, Santiso y Antas de Ulla

   Greenfiber defiende que "el proyecto Gama es una iniciativa pionera a nivel mundial para la producción de lyocell, una fibra textil de origen vegetal procedente de madera de eucalipto gallega certificada que, en la actualidad, se comercializa fuera de Galicia".

   Al respecto, el director del proyecto, Bruno Dapena, señala que "la de Palas de Rei será una planta de última generación, atendiendo a unos niveles de exigencia medioambiental superiores a los que marca la legislación europea, española y gallega, que situará a Galicia en la vanguardia de una nueva industria basada en la sostenibilidad, la innovación y la mejora continua. Será una fábrica sin olores, que no utilizará ni cloro ni productos tóxicos en los tratamientos y cuyo producto resultante será una fibra natural 100% biodegradable, que es lo que demanda ahora la industria textil sostenible".

   La compañía compromete que supondrá 500 puestos directos en diferentes cualificaciones y 2.000 indirectos (logística, hostelería, servicios, industrias auxiliares). Durante la construcción, habrá más de 4.000 puestos "en determinados picos".

   Sobre el uso del agua, Greenfiber dice que en la primera fase de producción de fibras textiles de base celulósica "la captación máxima de agua será de 20.000 m3/día que serán en su totalidad devueltos al cauce natural totalmente depurados". "El agua utilizada en las distintas etapas es tratada previamente a su utilización en el proceso y en las instalaciones de depuración previstas por lo que es devuelta al río en excelentes condiciones, incluso con niveles de calidad potencialmente superiores, de manera que no se producirán alteraciones en el estado actual del mismo", sostiene.

PROTESTAS DE ULLOA VIVA

   Sin embargo, la portavoz de Ulloa Viva, Marta Gontá, explica a Europa Press que el director del proyecto ha realizado en Palas una exposición "muy básica". "Evitaron usar la palabra celulosa en todo momento", critica.

   Apunta que han trasladado que "necesitan una tonelada de celulosa soluble para hacer una tonelada de lyocell", pero en el proyecto se habla de "400.000 toneladas de celulosa y 200.000 de lyocell", por lo que pide saber "adónde van las otras 200.000 (toneladas de celulosa)".

   Relata que los responsables del proyecto han indicado en la charla que se ha elegido Palas por la existencia de recursos de agua y eucaliptos. Gontá expone que en la ronda de preguntas el propietario de la finca para el proyecto ha dicho que no está vendida y que antes de ir por los municipios debían hablar con los propietarios.

   Igualmente, la portavoz de Ulloa Viva alerta de la contaminación que supondrá el proyecto, aunque no supere los límites legales, y tacha de "mentira" que vaya a ser autosuficiente porque necesitará una subestación.

ECOLOGISTAS PIDEN AL GOBIERNO QUE NO DESTINE DINERO PÚBLICO 

  Por su parte, las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF se han dirigido a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, y al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, para expresar su "enorme preocupación al comprobar que la empresa Altri oficializó su intención de instalar una enorme fábrica de producción de celulosa soluble y fibras vegetales a base de eucalipto en Palas de Rei".

   En las cartas, las ONG alertan sobre los enormes impactos negativos que la industria tendría tanto a nivel social como ambiental, al tiempo que aseguran que "sería decepcionante e incomprensible" que por parte del Estado se facilitase la financiación pública de "una industria tan agresiva".

   Alertan de que "requerirá la captación de 46.000 m cúbicos al día de agua del río Ulla y un vertido de aguas residuales de 30.000 m3/día, algo inasumible".

   Las ONG destacan que "entre los muchos impactos negativos que detectan llama la atención a localización de la instalación, que afectaría negativamente hasta a tres espacios de la Red Natura 2000 (ZEC Serra do Careón, ZEC Sistema Fluvial Ulla-Deza y ZEC Sobreirais do Arnego) e incluso al Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia, pues el río Ulla desemboca muy cerca de la isla de Cortegada".

   Además, añaden que los terrenos en los que se pretende emplazar la planta de celulosa "formaron en su día parte de las propuestas de ampliación de la Red Natura en 2008 y 2011 de la propia Xunta, que nunca se llevaron a cabo". También recuerdan, especialmente a Teresa Ribera, que la Comisión Europea abrió a España (y a Galicia entre otras comunidades) diversos procesos de infracción por incumplimiento de sus deberes para completar la Red Natura 2000 y por la ineficacia de los instrumentos de gestión".

   También aseguran que "Galicia no puede soportar otra industria que revierta en una mayor eucaliptización del territorio". Numerosos estudios científicos demostraron que la exagerada proliferación de estos monocultivos en el noroeste peninsular está directamente relacionada con la pérdida de biodiversidad, la deficiente integridad ecológica, la inflamabilidad del paisaje e incluso con las limitaciones a la hora de mitigar el cambio climático", aseveran.