Cuando la comida se convierte en contenido: el auge del movimiento 'foodie'

Movimiento 'foodie'.
- UNSPLASH
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Hay muy pocas cosas en las que coincidimos la mayoría de las personas, pero nuestro gusto por la comida es, sin duda, una de ellas. Que nos lleven el desayuno a la cama, ir a tomar el vermú y acabar de terraceo todo el día, descubrir las especialidades locales de cada lugar que visitamos o, simplemente, preparar una barbacoa con nuestros amigos… En que comer es un placer de la vida, estamos (casi) todos de acuerdo.

Pero hay quienes van más allá. Son los llamados ‘foodies’. Puede que tú formes parte de este movimiento y todavía no lo sepas. No sirve con que salgas a comer al restaurante más instagrameable del momento o que pruebes la cheesecake más rara de tu ciudad. Se trata de invertir tiempo libre en probar sabores desconocidos, estar al tanto de las últimas tendencias ‘gastro’ o hacer un viaje con el único objetivo de probar un restaurante recomendado.

Mesa compartida con platos, ensaladas y pan, vista desde arriba.
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Este término, que en español se puede traducir como ‘comidista’, fue utilizado por primera vez en 1984 en el libro ‘The official foodie handbook’, del periodista inglés Paul Levy; poco a poco se fue expandiendo por Reino Unido y Estados Unidos. En España, el concepto de ‘comidista’ aparece por primera vez en el blog del periodista gastronómico Mikel López Iturriaga, creado en 2010, en el que habla de comida y todos los aspectos que la rodean.

A principios de este siglo se hicieron famosos los programas culinarios y se popularizó la comida ‘street food’, y un poco más tarde, la comida a domicilio. Y todas estas modas han hecho que el interés por la comida no deje de crecer y, en consecuencia, ampliar la comunidad ‘foodie’.

Dos móviles fotografían un plato de pasta.
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Las redes sociales han dado un gran impulso a esta tendencia. Seguro que esta escena que vamos a describir te resulta familiar: quedas con un amigo para comer, y antes de ni siquiera darle un bocado al plato, saca el móvil, hace una foto a la comida y la sube a Instagram para etiquetarte a ti y al restaurante en el que estáis. Que no te sorprenda porque puede que la siguiente vez que quedéis, el fotógrafo seas tú.

Pero esto ya no se limita a sacar una foto a un plato de pasta y subirla a las redes, sino que la creación de contenido se ha convertido en toda una profesión y las recomendaciones de amigos o de Tik Tok, en una fuente de inspiración o lista de ‘places to be’.

“Los likes importan tanto como las estrellas Michelin”

Toda esta promoción hace que el sabor, en muchas ocasiones, quede en segundo plano. El aspecto de la comida, su originalidad o la decoración que tenga el establecimiento pueden ser más importantes a la hora de buscar el siguiente lugar a visitar.

Pizza recién horneada sobre una mesa de madera.
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¿Prefieres visitar Roma para probar la pizza de La Montecarlo y hacer cola en Giolitti por un helado, en vez de entrar al Coliseo o al Panteón?

Si tu respuesta es afirmativa es porque viajar así se ha convertido en una forma de probar platos, compartirlos y hacer una ‘review’ para que todos tus seguidores vean lo bien y barato que comes.

Este movimiento ha cambiado, incluso, los tipos de restaurantes que podemos encontrar en cualquier ciudad. Cada vez es más habitual encontrarnos con turronerías boutique, cafeterías de té matcha o locales de ‘smash burgers’ que colonizan los centros de las urbes. A medida que aquellos proliferan, vamos perdiendo cafeterías tradicionales y bares de toda la vida. Da igual que estés en París, en Cádiz o en Tokio, porque cada vez es más difícil distinguir una ciudad de otra cuando recorremos sus calles.

No obstante, no todo es diseño e ingredientes nuevos y en muchas ocasiones el bolsillo sigue mandando a la hora de elegir. Lo primero que sale en TikTok cuando buscamos el término ‘foodie’ es una taberna madrileña “de lujo a precio económico”, en la que se recomiendan cinco tapas estupendas a precios populares.

Según el estudio Turismo y Gastronomía elaborado en 2025 por el CIS, más del 60 por ciento de los españoles gasta menos de 30 euros cuando sale a comer fuera y casi un 29 por ciento se deja entre 30 y 50 euros cuando llega la cuenta.

Bowl con aguacate, rábanos, edamame y naranja.
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En la red que se dio a conocer por las coreografías, los ‘trends’ de bailes han dado paso a otros contenidos, igual de virales pero algo más calóricos, como descubrir la tortilla de patatas más jugosa de Madrid o comprar el sándwich de huevo viral en una tienda de conveniencia en Tailandia, como nos mostraron Aitana y Plex.

Pero esto no ocurre sólo fuera de casa. Cuando vamos a hacer la compra, también buscamos esos productos que hace meses parece que no existían y ahora no hay receta que no los lleve. Hoy son el pistacho o el queso cottage y antes fueron la quinoa, el aguacate o el balsámico de Módena. Todo sea por darle uso a nuestra ‘airfryer’, otro elemento que las redes han convertido en indispensable en nuestra cocina.

Mesa con hamburguesas, patatas, ensaladas y cerveza, vista desde arriba.
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Un ‘foodie’ en tendencia

Es precisamente en esa red donde Roberto Avellán publica sus vídeos de todo tipo de recetas y consigue que hasta las más complejas parezcan sencillas y al alcance de quien no se había puesto un delantal en su vida.

Roberto, que este año ha publicado su libro ‘Hedonismo Foodie’, considera que las redes sociales han cambiado mucho nuestra forma de relacionarnos con la comida. Aunque la gastronomía siempre haya tenido parte de disfrute y de celebración —sobre todo en España—, las redes sociales la han hecho mucho más visible y accesible.

“No se trata solo de comer, sino de todo lo que rodea la comida: puede ser la elaboración, la reunión, sentarte alrededor de la mesa o compartirla con familiares y amigos. Es lo más bonito y lo que nos hace vivir una experiencia bonita de ocio”, comenta.

Wraps de lechuga con cebolla encurtida.
Crema de hierbas con brochetas y pan de pita.
Crema de espárragos con queso azul.
roberto_avellan

Si estás pensando en adentrarte en este mundillo, este ‘foodie’ nos ha adelantado que no existe ningún tipo de truco para que una receta se haga viral. Puede que la receta más simple y en la que apenas ha invertido dos minutos se viralice y pegue el boom o puede que el plato en el que ha invertido dos horas apenas tenga repercusión.

Persona cocinando en una cocina.
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Aun así, que la receta sea fácil de entender y recrear, y que cree curiosidad, pueden ser puntos a favor. Los aperitivos, las comidas rápidas o los platos de aprovechamiento son de los que más funcionan. “La gente, en realidad, quiere inspiración, más que recrear la receta puramente”, explica.

Requisitos para ser un ‘foodie’ de manual

Aunque pueda parecer fácil ser un ‘foodie’, no todo el mundo considera que cualquiera que disfrute de la comida pueda autodenominarse así.

De hecho, la revista digital ‘Honest Cooking’ publicó una guía en la que se marcaban ciertos requisitos para ser un ‘foodie’, como saber recomendar más de un plato del mismo menú o conocer qué tipo de ingredientes utiliza cada local y si son frescos o congelados.

Seamos o no ‘foodies’, todos somos conscientes de que las redes han hecho que la gastronomía esté en un primer plano de nuestras vidas y, ya sea sentados ante una mesa o tras una pantalla, la comida no solo nos alimenta, sino que se ha convertido en una forma de relacionarnos, de explorar el mundo y, sobre todo, de decir quiénes somos.

Foto de cierre del reportaje sobre el movimiento foodie.
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