PALMA, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -
Una víctima de la macroestafa inmobiliaria de Lujo Casa ha asegurado este jueves que "no pudo disfrutar de la maternidad porque estaba bajo los efectos de los psicofármacos" por la ansiedad generalizada en la que cayó a raíz de la supuesta estafa.
La mujer ha declarado, visiblemente emocionada, en la sesión de este jueves del juicio que se sigue en la Sección Segunda Provincial por la macroestafa inmobiliaria de Lujo Casa, que dejó en 2018 alrededor de 240 perjudicados.
"Acababa de ser madre y tuve que empezar a ir al psiquiatra y a probar distintos psicofármacos por la ansiedad. Encadené sucesivas bajas hasta que me despidieron. Perdí la ilusión y no pude disfrutar de la maternidad", ha declarado la mujer, que ha recordado que hizo dos pagos en efectivo de 21.000 euros como señal y 40.000 euros cuando se le garantizó que iban a empezar las obras de una promoción en Es Figueral.
El fiscal Juan Carrau ha preguntado a la testigo si pide ser indemnizada por estos hechos, a lo que la mujer ha respondido que "no sabe si eso se puede pagar", añadiendo que perdió los ahorros de toda su vida. "Me quedé sin dinero y sin casa", ha apuntado.
Al inicio de la sesión, uno de los afectados ha recordado "nerviosa" a la secretaria del supuesto cabecilla y principal acusado, Carlos García Roldán, cuando llamaban por teléfono para interesarse por el retraso del comienzo de las obras de la promoción en la que habían invertido.
El juicio sigue este jueves en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial con la declaración de más perjudicados --son unos 240 en total que pasarán por la vista entre julio y septiembre--, muchos de ellas parejas jóvenes que pensaban que estaban realizando contratos de reserva para comprar un piso. En la sesión de este jueves, cuando han declarado parejas, tras el paso de un miembro por la sala, se ha renunciado al testimonio del otro miembro.
"Prácticamente no nos daban información. Al ver que no avanzaba, llamábamos por teléfono y la persona que nos contestaba --[la secretaria del principal acusado] parecía nerviosa y empezamos a sospechar que algo pasaba", ha relatado uno de los perjudicados, en relación a los intentos de comunicación con la promotora poco antes de que estallara el caso.
Los testigos que han declarado este jueves han coincidido, a grandes rasgos, con las declaraciones precedentes a la hora de explicar que se les daba a entender que la obtención de las licencias y el inicio de las obras eran cuestión de poco tiempo y que no se daban explicaciones convincentes cuándo se interesaban por los retrasos.
"Cuando no era que faltaba una pala mecánica, era que se estaba pendiente de Endesa para una conexión", así ha recordado las "excusas" uno de los testigos.
Algunos de los perjudicados han reconocido que otro de los acusados, el propietario de Mallorca Investment, Michelle Pilato, que se enfrenta a diez años de prisión, no participó en las negociaciones de sus contratos.
Otros por su parte, han indicado que al ir a firmar el contrato se les presentó al constructor, también acusado y para quien se piden ocho años de cárcel, que les aseguró que "todo estaba perfecto" y que "estaban en ello".
LA TRAMA
Según recoge el fiscal anticorrupción en su escrito de acusación, García Roldán y el resto de procesados utilizó la empresa Promociones Lujo Casa Baleares para aparentar estar realizando promociones inmobiliarias, ofertando públicamente la venta de viviendas.
En ocasiones utilizaron fotografías de promociones ajenas y de otros arquitectos obtenidas de internet. De las al menos 32 promociones publicitadas en distintos puntos de la isla solo se habían adquirido siete solares y no llegó a construirse ninguna.
De este modo estafaron 3,3 millones de euros a al menos 235 personas, muchas de ellas parejas jóvenes que pensaban que estaban realizando contratos de reserva para comprar un piso.
A medida que se cumplía el plazo máximo de entrega de las viviendas, los compradores fueron formulando reclamaciones y pidiendo explicaciones, pero sólo recibían excusas. También se les intentó convencer de que no denunciaran los hechos advirtiéndoles de que de ese modo se dificultaría que pudieran salir adelante las promociones o que pudieran recuperar el dinero.
Con el dinero estafado a las víctimas los encausados pagaron salarios de trabajadores ficticios y se gastaron cantidades ingentes de dinero en restaurantes, servicios de compañía y casinos, así como joyas y vehículos. En un casino al que García Roldán acudió en 227 ocasiones mientras captaba fondos con las promociones, hizo gastos por 712.000 euros.
Al saberse investigado, García Roldán huyó a Colombia, donde cambió de aspecto y trató de ocultarse. Fue posteriormente detenido en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía colombiana en 2019.
Estuvo un tiempo en una cárcel del país sudamericano antes de ser enviado a España, donde pasó cuatro años en prisión provisional. En diciembre de 2022 quedó en libertad con medidas cautelares, situación en la que ha permanecido hasta el inicio del juicio.