Baleares aspira a ser el primer destino turístico circular implicando a las empresas en la estrategia sostenible

Archivo - Excursionistas en Mallorca señalando la Dragonera.
Archivo - Excursionistas en Mallorca señalando la Dragonera. - ARXIU AETIB - Archivo
Europa Press Islas Baleares
Actualizado: miércoles, 22 marzo 2023 13:37

   PALMA, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Baleares aspira a ser el primer destino turístico circular implicando de lleno a las empresas en las estrategias sostenibles, con medidas como los planes de circularidad obligatorios en los hoteles que recoge la ley turística de 20222.

   La ley también establece otras medidas, como porcentajes mínimos de producto local en los menús o la supresión de determinados productos de un solo uso.

   Estas propuestas se conciben como medidas de especial impacto en una economía en la que el turismo representa más del 45 por ciento del producto interior bruto. Sin embargo, su influencia puede llegar más allá del turismo e impulsar también otros sectores en el ecosistema económico de Baleares, como el de las energías renovables.

   Al mismo tiempo, en un territorio limitado como unas islas, el objetivo de una economía circular se configura como una oportunidad para incrementar los recursos y ahorrar en costes y en generación y tratamiento de residuos.

   Precisamente, el preámbulo de la ley ya remarcaba que muchas empresas isleñas han mostrado predisposición y capacidad de asumir el reto de la transición comenzando a aplicar prácticas circulares, y que los turistas valoran cada vez más los destinos que protegen el medio ambiente.

PLAN DE CIRCULARIDAD QUE IMPLIQUE A TODA LA EMPRESA

   Con esta meta en el horizonte, la nueva ley obliga a los hoteles, apartamentos turísticos y agroturismos a desarrollar un plan de circularidad que implique a toda la organización de forma integral. Así, este plan debe tener en cuenta todo el sistema de gestión, operaciones, relaciones con proveedores y clientes, etc.

   Además, para asegurar que este plan se integre de forma efectiva en el modelo de negocio y la toma de decisiones de las empresas, la ley obliga a que sea conocido y asimilado por todos los niveles jerárquicos y a que esté disponible para consulta por parte de los trabajadores.

   Están obligados a diseñar un plan de circularidad los hoteles, hoteles de ciudad, hoteles apartamento y alojamientos de turismo de interior, apartamentos turísticos y alojamientos de turismo rural. Los establecimientos a partir de cuatro estrellas o llaves tienen como fecha límite el 1 de mayo de 2023, y el resto tienen plazo hasta 2024.

   Este plan debe renovarse, al menos, cada cinco años, y basarse en una evaluación de indicadores sobre distintas áreas prioritarias: energía, agua, materiales, residuos y alimentos.

   Así, los hoteles tienen que medir su huella de carbono anual, el consumo y la eficiencia energética de sus instalaciones y la capacidad de autogeneración de energías renovables; el porcentaje de agua depurada sobre el total; el uso de materiales reciclados en obras; el volumen de residuos por pernoctación recogidos selectivamente; el porcentaje de gasto en alimentos de kilómetro cero; y el porcentaje de productos a granel o con envases reutilizables, entre otros indicadores.

MEDIDAS CONCRETAS Y EVALUABLES

   A partir de esta información, con el plan de circularidad el hotel debe marcarse objetivos específicos. A modo de ejemplo: un alojamiento podría proponerse reducir la huella de carbono por pernoctación un 10 por ciento en cinco años, o incrementar el autoconsumo energético un 50 por ciento en dos años.

   Para lograr esos objetivos, deben incluir en el plan medidas concretas, planificadas en el tiempo, presupuestadas y definiendo qué departamentos van a estar implicados: aplicar medidas de ahorro de agua, buscar contratos con proveedores que aseguren energía de origen renovable o utilizar productos alimenticios locales y de temporada son algunos ejemplos válidos.

   El Govern ha editado una guía para ayudar a los alojamientos a elaborar este plan de circularidad, que debe incluir una evaluación para medir el progreso de la estrategia. Además, los planes deben valorar la formación en circularidad de la plantilla o el porcentaje de proveedores que operan bajo prácticas circulares, así como las comunicaciones y recomendaciones a los clientes.

   No contar con un plan de circularidad supone una infracción muy grave y puede suponer una multa de 40.000 a 400.000 euros.

SUPRIMIR LOS 'AMENITIES'

   La ley también prevé otras medidas adicionales en materia de circularidad, que, además de a los hoteles, también afectan a las viviendas vacacionales unifamiliares.

   Entre estas medidas se incluye sustituir las instalaciones térmicas que utilicen fueloil o gasóleo por otras que utilicen fuentes de energía que reduzcan el impacto medioambiental, instalar doble pulsador en las cisternas de los inodoros y otros dispositivos de ahorro de agua en grifos.

   Además, se suprimen los artículos de cortesía de un solo uso ('amenities'), que pueden servirse sólo a petición individual del cliente, pero en cualquier caso tienen que ser reciclables, biodegradables o compostables.

AUMENTAR EL CONSUMO DE PRODUCTO LOCAL

   Por otra parte, en los menús se tienen que diferenciar los productos de origen balear, y se fijan porcentajes mínimos de uso de producto local: del 4 por ciento para alojamientos de cuatro y cinco estrellas y del 5 por ciento para agroturismos.

   Las empresas que lleguen a un 10 por ciento podrán obtener un distintivo especial para mostrar su compromiso y tener acceso a una promoción prioritaria en materia de turismo responsable.

   Igualmente, se prohíbe utilizar en la alimentación especies clasificadas en categorías amenazadas, y se hace obligatoria la trazabilidad del pescado y del marisco de origen balear.

Contenido patrocinado