Una concentración por Ceuta en Palma denuncia el racismo y la vulneración de los derechos humanos en las fronteras. - ASAMBLEA ANTIRRACISTA DE MALLORCA
PALMA 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Asamblea Antirracista de Mallorca se ha concentrado este sábado en la plaza de las Columnas de Palma bajo el lema 'Ceuta, Derechos sin fronteras, comunidades sin racismo. Protección y dignidad para todas las personas' para denunciar las vulneraciones de derechos de las personas migrantes, el racismo y la violencia en las fronteras.
Los participantes han rechazado presentar lo sucedido en la ciudad autónoma únicamente como una crisis migratoria, una expresión que, a juicio de la Asamblea, sitúa el problema en las personas que migran en lugar de abordar las políticas de frontera, las desigualdades y las causas estructurales que obligan a las personas a abandonar sus lugares de origen.
La concentración ha recordado especialmente a quienes han perdido la vida en las fronteras. Según el recuento de Caminando Fronteras recogido por la Asamblea, 145 personas han fallecido desde el 30 de julio. Para la Asamblea, detrás de estas cifras "hay vidas que no deben ser olvidadas y muertes que no pueden normalizarse".
La Asamblea también ha rechazado la instrumentalización política de la movilidad humana señalando las responsabilidades de los gobiernos y las instituciones españolas, marroquíes y europeas en las políticas de frontera que, sostiene, priorizan el control de las fronteras frente a la protección de los derechos humanos.
Al mismo tiempo, han defendido el derecho a la movilidad humana como parte de la historia colectiva e individual de la humanidad y han relacionado las migraciones forzadas con la pobreza, la desigualdad, la precarización de la vida, el deterioro de los territorios por el extractivismo en el marco de un sistema depredador.
La concentración ha señalado el racismo, la xenofobia, la islamofobia y consecuencias sobre en vida cotidiana de las personas migrantes y racializadas; entendiendo que no se manifiesta únicamente mediante insultos o agresiones explícitas, sino que están también presentes cuando son tratadas permanentemente como extranjeras o tienen que demostrar una y otra vez que pertenecen al lugar en el que viven.
La Asamblea ha reivindicado una convivencia basada no simplemente en la tolerancia, sino en la igualdad, la ciudadanía y el derecho a pertenecer frente a la idea de que determinadas personas deben ser "integradas" en una sociedad de la que ya forman parte.
La concentración ha defendido, por otra parte, que población local, migrante y racializada construyan conjuntamente estructuras comunitarias capaces de responder ante las agresiones, los discursos de odio y las amenazas que fracturen las comunidades.