PALMA 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
La asociación Proguías de Turismo de Mallorca ha apuntado que "algunos guías turísticos" habrían padecido "amenazas, coacciones y situaciones de hostilidad" durante el ejercicio de su actividad profesional.
Esta es una de las "preocupaciones" que ha trasladado la entidad al conseller insular de Turismo del Consell de Mallorca, Guillem Ginard, al tiempo que ha advertido que se estaría "extendiendo" un discurso que atribuye al turismo "connotaciones necesariamente negativas" y que, en "algunos casos", se proyecta contra quienes "trabajan legalmente en el sector", según ha afirmado Pimem --la patronal a la que pertenece Proguías-- en un comunicado.
Durante la reunión, los miembros de la asociación y profesionales de otros colectivos de guías han aseverado que habrían sufrido "amenazas o episodios intimidatorios" mientras desarrollaban su trabajo.
"Proguías Mallorca defiende que los guías habilitados ejercen una actividad legal, pagan sus impuestos y contribuyen a la economía de la comunidad autónoma", han alegado.
Por ello, han reclamado una "respuesta clara" de las administraciones y medidas de protección que permitan desarrollar su trabajo "con seguridad y sin intimidaciones".
Junto con la seguridad de los profesionales, el segundo gran asunto que han planteado han sido el intrusismo en la profesión de guía turístico. La asociación ha considerado que las actuaciones actuales son "insuficientes" y ha reclamado un incremento de las inspecciones para "detectar a quienes ejercen como guías sin contar con la habilitación correspondiente".
Igualmente, han sugerido que las actuaciones no se dirijan únicamente contra las personas que trabajan "irregularmente", sino también contra "las empresas que contratan sus servicios".
"El intrusismo genera competencia desleal frente a los profesionales habilitados, reduce las garantías para los visitantes y perjudica la calidad de la oferta turística de Mallorca", han señalado.
La asociación ha sostenido que ambas cuestiones están relacionadas y es que mientras los profesionales regulados "cumplen sus obligaciones fiscales, administrativas y formativas", deben hacer frente tanto a la "competencia de operadores no habilitados", como a un "clima creciente de hostilidad hacia su trabajo".
Otro de los aspectos que ha abordado Proguías es su "preocupación" por las posibles "diferencias" entre los requisitos exigidos en las distintas vías de acceso a la profesión.
La asociación ha apoyado la convocatoria de exámenes que permitieran acceder a la habilitación a personas procedentes de otras titulaciones, "siempre que los criterios de evaluación y los conocimientos de idiomas fueran equivalentes a los exigidos a quienes siguieron el itinerario tradicional".
Sin embargo, han recalcado que los criterios podrían haberse "diferenciado" porque podrían generar "agravios comparativos". Por ello, ha pedido que todas las vías de acceso garanticen unos "estándares homogéneos" de capacitación profesional, conocimientos e idiomas.
Durante la reunión también han advertido del "incumplimiento reiterado" de las normas en las paradas y zonas reservadas para autobuses turísticos.
"La ocupación o utilización indebida de estos espacios dificulta la coordinación entre guías y conductores, altera los recorridos programados y genera problemas en la atención de los grupos", han planteado, por lo que la asociación solicita "mayor vigilancia y respeto" por las zonas de uso exclusivo.
En ese mismo sentido, han trasladado algunas de sus reivindicaciones, aunque han reconocido que son materias que dependen principalmente del Ayuntamiento de Palma.
Una de ellas es la reparación de las escaleras de acceso a la Seu desde el parque de la Mar, que están cerradas desde finales de febrero por riesgo de desprendimiento. Otra es la revisión de la limitación de los grupos guiados a 34 personas más el guía, al considerar que resulta "incoherente" con la celebración de grandes ferias y eventos en los mismos espacios.
También han solicitado una actuación "más efectiva" contra la venta ambulante ilegal en el parque de la Mar, los jardines de s'Hort del Rei y la subida a la Catedral, junto con la implantación de la venta digital de entradas al Castell de Bellver mediante código QR, para evitar colas y retrasos o una mejor planificación de las obras públicas, para evitar, en la medida de lo posible, que las intervenciones más importantes se concentren durante la temporada turística alta.