PALMA, 11 May. (EUROPA PRESS) -
La hija de la víctima del crimen de la Colònia de Sant Jordi, denunció en dos ocasiones a su expareja por violencia de género pero las retiró "por miedo".
Lo ha explicado a preguntas de su abogada, que ejerce la acusación particular y que reclama una condena a prisión permanente revisable, durante la sesión de este lunes del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial contra el hombre acusado de asesinar a golpes en la cabeza a su suegra en septiembre de 2024.
En otro momento, la mujer ha explicado que el acusado le llamó por teléfono mientras propinaba a la mujer la paliza mortal. "Todos pudimos oír los gritos de miedo, pánico y dolor", ha recordado la hija de la víctima y expareja del acusado.
La mujer ha reconocido que la relación con su expareja era "tormentosa" y ha explicado que el día de los hechos durante una conversación telefónica con el hombre y en la que ella le pedía que se fuera de la casa, este le dijo "que estaba muy guapa de luto", lo que ella consideró una amenaza.
Ese día, ha añadido, el acusado ya había tenido un enfrentamiento con la víctima y había orinado dentro del coche de la madre. A la llegada a la finca, ha apuntado, no se atrevió a entrar cuando vio a su expareja.
La mujer ha explicado que había vuelto a pasar más tiempo en casa de su madre para cuidar de ella ya que padecía artrosis y, además, se había sometido a una operación de cadera. Incluso se aplicaba parches de fentanilo para soportar el dolor.
GRITOS DESGARRADORES
Antes, el vecino que presenció la brutal paliza ha descrito los gritos de la mujer como "desgarradores". El hombre ha descrito como desde unos 30 o 40 metros de distancia, desde la medianera que separaba las parcelas de las viviendas, presenció la agresión.
"Iba y venía y daba patadas a la mujer", ha indicado, recordando que al principio pensó que la víctima de los golpes podía ser la hija, con quien sabía que tenía frecuentes discusiones y enfrentamientos.
El hombre ha lamentado que no supo como reaccionar ante tales hechos y que el hombre siguió propinando patadas a la mujer, incluso cuando ya no se escuchaban los gritos. Según ha indicado, la paliza mortal pudo prolongarse por espacio de 15 a 20 minutos.
También ha calificado los gritos como "estremecedores" una conocida de la víctima que escuchó la llamada sin que el teléfono estuviera en manos libres. "Nos asustamos todos porque los gritos se oían sin estar el manos libres. Eran gritos de angustia y dolor. Eran estremecedores", ha apuntado.
Fue esta mujer la que, al apreciar el alto grado de nerviosismo que presentó la hija de la víctima en el momento de recibir la llamada telefónica la que se ofreció a acompañarla al domicilio.
Al llegar esta mujer sí que pudo escuchar lo que el hombre decía a su expareja: "Llama a tu madre, a ver si te contesta", ha recordado, asegurando que "nunca olvidará esa voz".
Otra compañera y amiga de la hija de la víctima ha lamentado que "se veía venir" este desenlace, por lo que ha considerado que era una relación "insostenible" y con frecuentes episodios de violencia.
LLENO DE SANGRE
Varios agentes de la Guardia Civil han declarado este lunes que el acusado de asesinar a su suegra en la Colònia de Sant Jordi en septiembre de 2024 salió a su encuentro en el lugar de los hechos con las piernas y los pies llenas de sangre.
Los agentes han declarado en la sesión de este lunes del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial contra un hombre acusado de asesinar a su suegra dándole talonazos en la cabeza durante 15 minutos y por lo la fiscal reclama 20 años de prisión y la acusación particular prisión permanente revisable.
Los guardias civiles que han declarado este lunes han coincidido en que a su llegada al lugar de los hechos, el acusado les recibió en chancletas y ensangrentado en piernas y pies.
Según han señalado, aunque se mostró nervioso pero no agresivo, sólo repetía frases como "yo no he sido", "os he llamado yo" y "os estáis equivocando".
Sobre este extremo ha insistido un agente de la Policía Local de Ses Salines que acudió al lugar de los hechos. "Tenía un pie superlimpio y el otro hinchado y lleno de sangre", ha afirmado.
Varios agentes han recordado que al acceder al porche encontraron el cadáver de la mujer, boca abajo, sobre un charco de sangre y sobre restos de masa encefálica.
Al inicio de la sesión de este lunes, el acusado ha sido expulsado unos minutos tras un enfrentamiento verbal con el presidente del Tribunal.
SOMETIDA A SU EXPAREJA
Varios agentes de la Guardia Civil que tomaron declaración a la hija de la víctima y expareja del acusado han explicado que la mujer vivía atemorizada y sometida y que incluso llegaba a dormir con zapatos por si en algún momento tenía que huir.
También han señalado que grababa conversaciones con su expareja en las que se escuchaba que él le decía a ella que "no podía sonreir porque tenía sonrisa de puta" o que "estaba más guapa cuando falleció su padre".
Los hechos se remontan al 25 de septiembre de 2024, cuando, según el escrito de acusación de la Fiscalía, el acusado propinó una paliza a la madre de su expareja hasta matarla.
Aquel día, aprovechando que la mujer llegó sola al domicilio en el que convivían, la abordó en el porche, la tiró al suelo y le propinó fuertes y numerosas patadas en la cabeza durante al menos 15 minutos. La paliza, señala el Ministerio Público, le ocasionó múltiples lesiones incompatibles con la vida. Fiscalía pide una condena a 20 años de prisión y la acusación particular eleva esta petición a prisión permanente revisable.