Las autoridades de Tailandia hallan una bomba sin detonar en Bangkok tras los atentados del viernes

Publicado 07/08/2019 7:48:41CET
Policias Antiexplosivos acudiendo a una explosión en Bangkok
Policias Antiexplosivos acudiendo a una explosión en BangkokREUTERS / SOE ZEYA TUN

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de Tailandia han hallado este miércoles una bomba sin detonar en un mercado en el centro de Bangkok en lo que aseguran que es un dispositivo que quedó de los ataques coordinados la semana pasada en la capital en los que cuatro personas resultaron heridas.

Las explosiones se produjeron el viernes pasado entre las 7.00 y las 9.00 de la mañana (hora local) y, según la Policía, consistieron en la detonación de artefactos caseros con temporizador. Las explosiones coincidieron con una visita del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, aunque lejos del trayecto del diplomático.

La Policía tailandesa ha informado de que el artefacto hallado este miércoles en el mercado de Prathunam, en el centro de la capital, era similar a los que se lanzaron el viernes.

"El dispositivo no se detonó porque estaba escondido debajo de una pila de ropa, por lo que no había suficiente oxígeno para la explosión", ha indicado un agente de Policía a la agencia de noticias Reuters bajo condición de anonimato.

"El dispositivo se detona con un temporizador y está conectado a un banco de energía, del mismo tipo que se utilizó en los ataques de la semana pasada. Probablemente se colocó casi al mismo tiempo que los otros dispositivos", ha aseverado.

El primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan Ocha, anunció que las autoridades detuvieron a nueve sospechosos, entre ellos dos hombres que fueron detenidos el mismo viernes acusados de colocar dos bombas frente a la sede de la Policía en el centro de Bangkok un día antes.

La Policía del país responsabilizó de los atentados a grupos separatistas musulmanes del sur del país. Los dos detenidos provienen de la provincia de Narathiwat, una de las mayoritariamente malayas y musulmanas en el sur de Tailandia, donde la insurgencia de más de una década ha dejado casi 7.000 muertos desde 2014.

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