Bulgaria informa a sus socios UE de que no hay pruebas que vinculen el asesinato de periodista a su trabajo

Homenaje a la periodista Viktoria Marinova en Ruse
REUTERS / STOYAN NENOV
Publicado 11/10/2018 11:54:53CET

BRUSELAS, 11 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ministra de Justicia de Bulgaria, Tsetska Tsacheva, ha informado este jueves a sus socios europeos de que no hay pruebas de que el asesinato de la periodista búlgara Viktoria Marinova tenga relación con su trabajo de investigación sobre el presunto uso fraudulento de fondos comunitarios en su país, sino que la investigación apunta a que la motivación fue de tipo sexual.

"A nivel internacional se ha sugerido que fue un delito relacionado con la profesión de la víctima, que era periodista, pero hasta ahora no se ha podido establecer ninguna prueba en este sentido", ha declarado la ministra al inicio de una sesión pública de debate en la reunión de ministros de Justicia de la UE que se celebra en Luxemburgo.

Tsacheva ha indicado que, si bien la investigación sigue su curso, las pesquisas hasta ahora han permitido establecer que "fue un delito con motivos sexuales, espontáneo" y que no hay indicios que apunten otros supuestos, aunque no se descartó ninguna hipótesis de partida.

La ministra también ha confirmado que el sospechoso es un joven de 21 años, natural de Ruse, la localidad donde se produjo el crimen, y que fue detenido el pasado 9 de octubre en Alemania, lo que pone en evidencia la importancia de la cooperación entre Estados miembros en materia policial y judicial.

Las declaraciones de testigos y análisis de ADN llevaron hasta la detención del sospechoso, ha añadido la ministra, que ha intervenido ante sus socios para aclarar la situación después de las reiteradas llamadas a una investigación urgente del asesinato y de mensajes de alerta por la persecución de periodistas en la UE que sucedieron al asesinato.

Marinova fue hallada muerta el pasado sábado, 6 de octubre, y su asesinato hizo recordar las muertes violentas de al menos otros dos periodistas este año en la Unión Europea, Daphne Caruana Galiza en Malta y Jan Kuciak en Eslovaquia, ambos reporteros que investigaban casos de corrupción en sus respectivos países.