MADRID, 19 May. (EUROPA PRESS) -
Alrededor de 50.000 congoleños que se encontraban en situación irregular fueron expulsados hace aproximadamente una semana de Angola y se encuentran abandonados a su suerte en varios territorios fronterizos del sur y suroreste de la República Democrática del Congo (RDC), sin alimentos ni vestidos y sin que su propio Gobierno se haya interesado en ayudarlos, según han denunciado este domingo fuentes locales.
El pasado 13 de mayo, varias organizaciones humanitarias activas en las fronteras advirtieron, durante una reunión del Comité Provincial entre Agencias en Kananga (un territorio de la provincia de Katanga, en el sur), de que alrededor de 50.000 congoleños que residían en la provincia angoleña de Lunda Norte habían regresado a su país "precipitadamente".
Las mismas fuentes --citadas por Radio Okapi, emisora vinculada a la misión de la ONU (MONUSCO)-- alertaron de que las malas condiciones de vida de los repatriados podrían derivar en un aumento de los casos de criminalidad y epidemias en las localidades fronterizas de los territorios de Tshikapa y Luiza, en la provincia de Kasai Occidental, donde han sido instalados.
Los congoleños en situación irregular habían expresado su temor a las represalias de las autoridades de Angola, que habían fijado la fecha del 15 de mayo como fecha tope para que regresaran voluntariamente a su país. La mayoría de los congoleños expulsados de Angola suelen ser originarios de las provincias de Bandundu, Katanga, Kasai Occidental y Kasai Oriental, todas ellas fronterizas con Angola.
En declaraciones a Radio Okapi, el administrador del territorio de Kapanga, Donatien Ngoy Kasongo, ha denunciado que alrededor de 200 congoleños originarios de los dos Kasais han sido repatrkiados a la fuerza "sin ningún respeto por los Derechos Humanos" y sobreviven en los puestos fronterizos de Musevumay y Kasamay sin alimentos ni ropa.
A su entrada en territorio congoleño, los repatriados fueron atendidos durante unos días por iglesias y familias de acogida a solicitud del propio Donatien Ngoy Kasongo. No obstante, las ayudas de estas "personas de buena voluntad" apenas duraron unos pocos días y los expulsados se han encontrado abandonados a su suerte y sin medios para satisfacer sus necesidades básicas. "No tienen comida ni techo", ha denunciado el administrador de Kapanga.
Donatien Ngoy Kasongo ha advertido también de que las expulsiones desde Angola se llevan a cabo sin ninguna regulación y sin que el Gobierno de la RDC haya puesto en marcha los mecanismos necesarios de acogida. La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Lubumbashi, capital de Katanga, ha asegurado que el Gobierno de Kinshasa aún no se ha puesto oficialmente en contacto con ella para hablar sobre este problema.