Cheney asegura que todavía es pronto para juzgar el Plan de estabilidad para Irak

Actualizado 29/01/2007 22:00:06 CET

NUEVA YORK, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, manifestó hoy la necesidad de conceder tiempo al presidente norteamericano, George W. Bush, y a su plan para estabilizar Irak, asegurando que por el momento es todavía demasiado pronto para evaluar si el cambio de estrategia en el país árabe demuestra ser un éxito o un fracaso.

En una entrevista concedida a la revista 'Newsweek', Cheney señaló que "la gente trata de juzgar si este plan va a funcionar o no con demasiada antelación". El vicepresidente aseguró que era necesario "dar una oportunidad a los iraquíes para que demuestren su capacidad de cumplir con los compromisos que han adquirido".

El presidente Bush anunció a principios de enero su intención de incrementar el número de tropas estadounidenses desplegadas en Irak en algo más de 21.000 efectivos con el fin de impulsar la estabilización del país y facilitar al Gobierno iraquí la toma de control de las responsabilidades de seguridad civil y defensa en la lucha contra la insurgencia.

Es peligroso y poco realista pensar que Estados Unidos podría retirar sus fuerzas militares de Irak sin provocar graves consecuencias, aseguró Cheney durante la entrevista. La retirada de las tropas de Irak en estos momentos "tendría un impacto negativo directo" en los esfuerzos por combatir el extremismo en Oriente Próximo y Afganistán, señaló.

Cheney advirtió que de retirarse Estados Unidos prematuramente de Irak podría reproducirse la situación que Afganistán vivió hace una década cuando los radicales islámicos se hicieron con el Gobierno y permitieron a los terroristas de Al Qaeda establecer campos de entrenamiento en el país.

Por otra parte, el vicepresidente se refirió también a la tensión generada en Oriente Próximo por el programa nuclear iraní, asegurando que hay una preocupación común en la región donde muchos países se sienten amenazados. Cheney aseguró que el incremento de la presencia naval en el área es una señal para Teherán de que "Estados Unidos está ahí para quedarse, que tiene capacidad, y que colabora con amigos y aliados así como con la comunidad internacional para tratar con la amenaza iraní", explicó.