19 de febrero de 2020
 

El CICR reduce sus actividades en Kaga-Bandoro (RCA) tras varios incidentes de seguridad

Publicado 12/02/2020 18:04:29CET
Niños desplazados en República Centroafricana
Niños desplazados en República Centroafricana - UN/MINUSCA - HERVE SEREFIO - Archivo

MADRID, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha anunciado este miércoles la reducción de sus actividades y la suspensión de los movimientos de sus equipos después de varios incidentes de seguridad sufridos por su personal en la ciudad de Kaga-Bandoro, en el centro-norte de República Centroafricana (RCA).

Según ha explicado el organismo en un comunicado, el pasado 6 de febrero individuos armados entraron en la residencia de sus trabajadores en esta ciudad y agredieron a los guardias, además de robar bienes de las instalaciones.

"Esto es totalmente inaceptable. No podemos trabajar en tales condiciones", ha lamentado el 'número dos' de la delegación del CICR en RCA, Bruce Biber. "No tenemos otra opción que reducir nuestras operaciones humanitarias y restringir los movimientos de nuestros equipos hasta que se restaure una seguridad aceptable", ha indicado.

No obstante, ha precisado Biber, el CICR mantendrá sus "servicios relacionados con emergencias en el hospital de Kaga-Bandoro y el suministro de agua para los desplazados".

Según ha explicado el CICR en su comunicado, la situación de seguridad se ha deteriorado y en los últimos meses se han producido varios incidentes que han afectado a la seguridad de su personal y sus operaciones en esta ciudad.

El organismo ha defendido que sus programas en la región de Nana-Grébizi, donde se encuentra Kaga-Bandoro, en el centro norte del país, "están salvando vidas y reduciendo el sufrimiento de miles de afectados por el conflicto y la violencia".

"Un trabajador humanitario no es un objetivo", ha recalcado Biber. "Cada ataque pone en peligro nuestra capacidad de ayudar a quienes más lo necesitan", ha subrayado.

RCA, que está tratando de salir del conflicto que comenzó a finales de 2013, es uno de los países más peligrosos para los trabajadores humanitarios. Durante 2019, cinco cooperantes fueron asesinados y otros 42 resultaron heridos, según datos de la ONU.

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