El 1 por ciento de la población mundial acapara el 82 por ciento de la riqueza

Fábrica textil en Vietman
OXFAM / SAM TARLING
Publicado 22/01/2018 15:43:09CET

El director de una marca de moda gana en cuatro días lo mismo que una trabajadora de Bangladesh durante toda su vida

MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

El 1 por ciento de la población mundial, las grandes fortunas del planeta, acumuló en 2017 el 82 por ciento de la riqueza total, según un informe de la ONG Oxfam que advierte de la disparidad entre la élite económica y las clases más desfavorecidas, que apenas percibieron un aumento de renta durante los últimos doce meses.

Oxfam ha aprovechado la celebración del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) para hacer público su informe 'Premiar el trabajo, no la riqueza', en el que saca a relucir el otro lado del dinero, aquel que demuestra que el 50 por ciento más pobre de la población --3.700 millones de personas-- no se benefició lo más mínimo del crecimiento de renta mundial.

Los datos mantienen una tendencia detectada durante años y que demuestra que, entre 2006 y 2015, la riqueza de la élite ha crecido a un ritmo anual del 13 por ciento, seis veces más rápido que los salarios de la clase trabajadora. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017, apareció un nuevo milmillonario cada dos días, una estadística sin precedentes.

El director general de Oxfam Intermón, José María Vera, se ha agarrado a estas cifras para reclamar a las "élites políticas y económicas" que se reunirán esta semana en Davos que "desempeñen un papel fundamental en la creación de una economía más humana". "Mientras nuestras economías prioricen la riqueza de una minoría en detrimento del trabajo decente para toda la ciudadanía, la crisis de desigualdad persistirá", ha advertido en un comunicado.

El informe alude al "injusto" sistema fiscal como uno de los principales factores de la desigualdad, en la medida en que los Gobiernos tienden a reducir la presión sobre grandes empresas y fortunas a costa de mantener las políticas públicas con las aportaciones de las familias y las personas asalariadas. El 0,01 por ciento de los más ciudadanos ricos del mundo evaden unos 120.000 millones de dólares.

CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA

Con su informe, Oxfam lamenta que los más ricos sigan acumulando fortunas mientras cientos de millones de personas luchan cada día para sobrevivir con salarios minimos. En América Latina y el Caribe, el 16 por ciento de los trabajadores asalariados y el 28 por ciento de los autónomos se encuentran en situación de pobreza.

En este sentido, Vera ha señalado que "el boom de los milmillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema". "Se explota a las personas que fabrican nuestras ropas, ensamblan nuestros teléfonos y cultivan los alimentos que consumimos para garantizar un suministro constante de productos baratos, así como para engrosar los beneficios de las grandes empresas y sus adinerados inversores", ha lamentado.

Según Oxfam, los directores generales de las cinco principales marcas de moda del mundo ganan en cuatro días lo mismo que una trabajadora del sector textil de Bangladesh durante toda su vida, lo que evidencia una desigualdad de clases que se intensifica en determinadas regiones o sectores.

Aumentar la retribución media de los 2,5 millones de personas trabajadoras en la industria textil de Vietnam para que cobren un sueldo digno supondría 2.200 millones de dólares, solo una tercera parte de lo que se pagó en dividendos a los accionistas de las cinco mayores empresas del sector en 2016.

LAS MUJERES

Oxfam ha identificado a las mujeres y a los jóvenes como dos de los colectivos más afectados por esta desigualdad. La brecha salarial entre hombres y mujeres en a nivel mundial ronda el 23 por ciento, tanto por la disparidad de sueldos como de nivel de empleos.

Vera ha advertido de que "terminar con la desigualdad extrema no será posible si no se acaba con la desigualdad de género" y ha aludido a ejemplos como el de las fabricas textiles vietnamitas, que obligan a las mujeres a pasar meses sin ver a sus hijos y lejos de sus hogares "a cambio de salarios de pobreza".

"O como las que trabajan en la industria avícola de los Estados Unidos, obligadas a llevar pañales porque no tienen descansos para ir al servicio. Terminar con la desigualdad extrema no será posible si no se acaba con la desigualdad de género", ha añadido el responsable de la ONG.