Comienza el juicio contra Oskar Groening, el contable de Auschwitz

Publicado 21/04/2015 9:18:56CET
Campo de concentración de Auschwitz
KACPER PEMPEL / REUTERS

LUENEBURG (ALEMANIA), 21 Abr. (Reuters/EP) -

Oskar Groening, el hombre de 93 años que trabajó como contable en el campo de concentración en Auschwitz durante el régimen nazi, va a ser juzgado este martes, acusado de ser cómplice en el asesinato de 300.000 personas.

El juicio contra Groening, que tenía 21 años cuando fue enviado a Auschwitz a trabajar en 1942 y que era un entusiasta del régimen nazi, tiene relevancia, entre otros motivos, porque es uno de los pocos acusados del Tercer Reich que sigue vivo y no ha sido aún procesado.

Su juicio podría ser uno de los últimos contra el régimen liderado por Adolf Hitler, toda vez que solo unos pocos protagonistas de esa época acusados de crímenes continúan con vida. El caso es también distinto porque Groening, a diferencia de lo sucedido con otros hombres y mujeres que trabajaron para las SS en los campos de concentración nazis, ha hablado abiertamente de su paso por Auschwitz en entrevistas durante años, en parte, según su versión, para contrarrestar la negación del Holocausto.

El contable de Auschwitz ha hablado de los horribles crímenes que vio en ese campo de concentración y se ha presentado como "un pequeño eslabón en la cadena" del régimen nazi, dejando claro que él nunca mató a nadie y que, por ello, se considera inocente.

El trabajo de Groening en el campo era recoger las pertenencias de los nuevos prisioneros cuando llegaban en tren y someterlos a un proceso de selección que, en muchos casos, terminaba con muchos de ellos enviados a las cámaras de gas.

Él era el responsable de inspeccionar las maletas de los prisioneros, retirar el dinero y los cheques que pudieran contener y asegurarse de que eran enviados a las oficinas de las SS en Berlín, para ayudar a financiar al régimen nazi en su campaña militar.

"Por medio de sus acciones, ayudó al régimen nazi a financiarse y apoyó su campaña sistemática de asesinatos", han asegurado los fiscales del Hanover en su escrito de acusación, de 85 páginas de extensión. Por su parte, Hans Holtermann, el abogado de Groening, ha dicho que sus acciones no le hacen cómplice de asesinato y ha subrayado que la justicia alemana ha tomado decisiones en esa misma línea últimamente.

En 1985, los fiscales de Frankfurt decidieron no continuar con un proceso contra Groening y varias decenas de trabajadores de campos de concentración al considerar que no había una relación causal entre sus acciones y los asesinatos que se registraron en los campos. Hace dos años, volvieron a rechazar retomar el caso.

Sin embargo, los fiscales de Hanover no están de acuerdo y citan para apoyar sus argumentos el caso de Ivan Demjanjuk, quien en 2011 fue condenado como cómplice de asesinatos masivos a pesar de no haber pruebas de que hubiera cometidos crímenes durante su etapa como guarda en el campo de exterminación de Sobibor.

Los cargos contra Groening se refieren al periodo entre mayo y julio de 1944, cuando 137 trenes con unos 425.000 judíos procedentes de Hungría llegaron a Auschwitz. Al menos 300.000 de ellos fueron llevados directamente a las cámaras de gas, según el escrito de acusación. El régimen nazi mató a unos seis millones de judíos durante el Holocausto.

El juicio contra Groening contará con la asistencia de varios supervivientes de Auschwitz que también se han unido a la demanda en su contra y que hablaron este lunes en Lueneburg, cerca de Hamburgo, sobre sus expectativas en el proceso.

"Cuando pienso en el largo periodo de tiempo, los 70 años que han pasado desde que salí de Auschwitz-Birkenau y ahora, este juicio es uno de los acontecimientos más importantes de mi vida", ha afirmado Eva Pusztai-Fahidi, una superviviente de Budapest.

Hedy Bohm, una superviviente de Nueva York, ha dejado claro que quiere ver a Groening declarado culpable pero no por venganza, por lo que no quiere que pase por la cárcel ahora que tiene 93 años.

"Aquellos que cometen crímenes hoy deben saber que deberán pagar por ellos en el futuro", ha subrayado. "Y que nunca más podrán argumentar 'Solo era un eslabón de la maquinaria, yo no maté'", ha explicado.