BERLÍN 27 Ago. (Reuters/EP) -
La comunidad turca en Alemania ha instado a disolver la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) --una agencia de inteligencia policial para el interior de Alemania-- por su mentalidad racista, una semana después de que una comisión de investigación reconociese su negligencia en nueve asesinatos cometidos por una célula nazi.
El líder de la organización que representa a los tres millones de turcos que viven en Alemania y que forman una importante comunidad en el país, Kenan Kolat, ha asegurado que la BfV no solo contiene personas "racistas" sino que además tiene prejuicios arraigados contra los inmigrantes, que han determinado su actuación.
Kolat ha defendido la necesidad de desmantelar la BfV y reemplazarla por otra agencia con personal nuevo. "Todos los que estaban en el poder en ese momento continúan ahí. Las estructuras no han cambiado. No ha habido ninguna depuración", ha asegurado Kolat.
"No se trata sólo de personas racistas. Se trata de mentalidades. 'Los turcos son así, los árabes son así, los franceses, los polacos, la mafia rusa", ha criticado el líder de la comunidad turca en una rueda de prensa. Kolat ha valorado positivamente el trabajo del comité parlamentario aunque ha afirmado que sus conclusiones "se han quedado cortas".
La semana pasada, una comisión de investigación parlamentaria reconoció que las fuerzas de seguridad alemanas descuidaron "vergonzosamente" la amenaza de la extrema derecha y sus torpes investigaciones y prejuicios permitieron a una célula neonazi acusada de nueve asesinatos racistas pasar desapercibida durante más de una década
El líder del comité, el socialdemócrata Sebastian Edathy, afirmó que la mentalidad ante los hechos parecía ser: "turcos asesinan turcos". "Cambiar esto llevará más tiempo que cambiar la mentalidad", aseguró, aunque incidió en que no cree que se trate de un caso de racismo institucional si no que "hay racistas trabajando entre las autoridades de seguridad".
Casi nadie en Alemania pensaba que el responsable de las muertes podía ser un grupo de ultraderecha. Los responsables de la investigación analizaron la posible relación de las víctimas con mafias y con actividades de narcotráfico e incluso investigaron a sus familiares.