Crónica Birmania.- La Junta logra atajar la respuesta internacional a la represión y sigue firmando acuerdos económicos

Actualizado 29/09/2007 20:53:39 CET

Gambari no logra reunirse con los demócratas mientras los militares restringen las comunicaciones y la acción humanitaria

MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Junta Militar birmana ha cerrado filas ante lo que es la primera visita de un alto representante internacional tras el inicio de las operaciones de represión, al prohibir la esperada reunión entre el enviado especial de la ONU al país, Ibrahim Gambari, y la activista Aung San Suu Kyi. Mientras, Rangún sigue siendo escenario de violentos enfrentamientos y las organizaciones humanitarias solicitan con urgencia la intervención de la diplomacia internacional. Y con todo, varias empresas siguen cerrando acuerdos económicos con el régimen militar a pesar de los continuos abusos de Derechos Humanos en el país. Una situación desoladora.

A pesar de que el Gobierno ha restaurado la comunicación con el exterior, el mundo sólo ha podido contemplar pequeños fragmentos de dos días de represión. La imagen más representativa ha sido la presunta ejecución del fotógrafo japonés Kenji Nagai a manos de un soldado birmano, una acción por la que el Gobierno de Tokio ha pedido explicaciones al régimen militar, que se ha limitado a lamentar profundamente el incidente y a prometer la puesta en marcha de una investigación sobre los disparos.

Por lo demás, ha sido hoy sábado cuando el Gobierno birmano ha permitido de nuevo el funcionamiento de Internet a través de los canales habituales. Tanto el jueves como el viernes, las únicas informaciones sobre la situación interna eras las que procedían de los equipos de noticias desplazados al país y de 'bloggers' birmanos, muchos de ellos fuera del país.

Además, organizaciones como la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia han revelado que el número de muertos por la acción de las fuerzas de seguridad birmanas podría ser mucho más elevado de lo que se creía en un primer momento: las fotos satélite demuestran que el Ejército ha aprovechado la confusión en las principales ciudades del país para efectuar un ataque masivo contra las comunidades de la frontera con Tailandia, pobladas por minorías como los Karen, que llevan denunciando desde hace años continuos abusos por parte del régimen militar.

SITUACIÓN INTERNA

Las manifestaciones encabezadas por los monjes budistas en protesta por la exagerada subida del precio del combustible decretada por la Junta culminaron a finales de esta semana con el arresto masivo de los religiosos, confinados ahora en sus monasterios y a la espera de la resolución del conflicto.

Los budistas son el grupo más respetado y querido por los ciudadanos, quienes en algún momento de su vida tienen que pasar por la disciplina monástica. Las protestas pacíficas alentaron a una sociedad civil que ha visto cómo los principales activistas demócratas se encuentran encarcelados o en el exilio. Tras su llegada al poder en 1989, la Junta se ha configurado como una fuerza inamovible que no ha demostrado síntomas de debilidad en casi 20 años de mandato.

"Es difícil que exista una división en la dictadura militar birmana", explicó un experto en política del país a la agencia misionera Misna. "Uno se da cuenta de cuándo una importante figura de la Junta cae en desgracia porque le suelen mandar a un poblado lejano, sin contacto con la administración", comentó desde el anonimato.

Otras fuentes consultadas por la agencia creen que la permisividad mostrada por el régimen durante los primeros días de protestas no debería interpretarse como una muestra de debilidad, pero la presión internacional podría haber provocado fracturas en el seno del régimen. Sin embargo, una vez visto el efecto de los primeros compases de la visita del enviado de Naciones Unidas al país, esa "fractura" parece poco probable.

INFRUCTUOSA VISITA

La Junta Militar birmana ha prohibido el encuentro previsto para hoy entre el enviado especial de Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, y la activista demócrata Aung San Suu Kyi, según informa el diario británico 'The Times', impidiendo así una reunión calificada como "crucial" para alcanzar una solución pacífica a la represión ejercida por el Gobierno militar birmano, según consideraron fuentes diplomáticas consultadas por el diario británico.

Tras la negativa de la Junta, diplomáticos chinos y occidentales están intentando presionar al régimen para que permita la reunión entre Gambari y Suu Kyi, la principal voz de la democracia en el país a pesar de llevar doce años bajo arresto domiciliario. En respuesta, el enviado de Naciones Unidas ha rechazado encontrarse con el líder de la Junta, el general Than Shwe, si finalmente no se produce la cita.

"Lo que Gambari tiene que hacer es estar preparado para provocar una crisis, y con las apuestas tan altas, es casi imposible que logre evitarla", comentó al diario británico un diplomático bajo el anonimato. "Lo que es esencial", añadió, "es que Naciones Unidas mantenga vivos los problemas de fondo por los que los monjes han protestado".

La actitud de la Junta con respecto a la visita del enviado comenzó a adivinarse antes de su llegada, cuando el Ejército disolvió de forma violenta una concentración de más de 200 personas delante del hotel Traders de Rangún, donde tiene previsto alojarse Gambari según informaron testigos presenciales a Europa Press.

"Unas 200 personas, unas 300 como máximo, se han presentado delante del hotel donde posiblemente se alojará Gambari", explicó la fuente, desde el anonimato por la delicadeza de la situación, "pero varios grupos de militares se han presentado en el lugar, han comenzado a golpearles, y han arrestado a la mayoría", concluyó.

ONG CON LAS MANOS CASI ATADAS

La organización Médicos sin Fronteras (MSF) ha pedido resolver el conflicto en Birmania "de forma diplomática", al tiempo que ha criticado la imposibilidad de gran parte de la población para acceder a sus clínicas en el país y, particularmente, en Rangún y Mandalay. "Desde hace tres semanas estamos percibiendo que la situación en Birmania no va en la dirección correcta", apuntó el director de la misión de MSF Suiza, Emmanuel Goué, en declaraciones a Europa Press.

El responsable de la misión explicó que MSF aborda la situación en Rangún con dos estrategias diferentes. La primera consiste en la puesta en marcha de "una unidad móvil cargada de medicinas, con tres doctores".

El segundo plan de intervención, "mucho más peligroso", implica a voluntarios médicos, a pie y cargados con mochilas, que recorren la capital para "ayudar a la gente en la medida de lo posible", aunque reconoce que el impacto de este equipo es "menor", dada la escasa operatividad de la que dispone.

ACUERDOS COMERCIALES

Económicamente hablando, la situación es muy distinta. Desde el pasado domingo, varias compañías energéticas han firmado acuerdos de diversa naturaleza con el Gobierno birmano. Compañías estatales como ONGC Videsh (India), Petroliam Nasional (Malasia) o China National Offshore (China) desarrollan sus actividades en suelo birmano, que alberga, según estimaciones de la World Review of Statistics, 19 billones cúbicos de gas natural. Si bien supone un 0.3 por ciento de la reserva mundial, los bajos precios que propone la Junta suponen un acicate para las empresas.

Algunas, como las francesa Total o el conglomerado estadounidense Chevron han defendido sin tapujos sus actividades en la nación asiática, argumentando que el cese de las operaciones en Birmania posibilitaría que compañías con "peores principios éticos" ocuparan su lugar, según la declaración emitida por Jean François Lassalle, vicepresidente de relaciones públicas de Total, a principios de semana.

"Están financiando la dictadura", afirmó el director legal de la organización EarthRights, Marco Simons. "Las compañías de gas y petróleo son las que mantienen al régimen en el poder", concluyó.