Crónica Cumbre.- Argentina y Uruguay ahondan sus diferencias por la papelera Botnia un año después de pedirle ayuda al Rey

Actualizado 09/11/2007 23:06:37 CET

España compromete 1.500 millones para el acceso al agua potable, pero retrasa proponer unos fondos de cohesión por la falta de consenso entre los líderes

SANTIAGO DE CHILE, 9 Nov. (de la enviada especial y corresponsal de EUROPA PRESS, Beatriz Fernández y Claudia Riquelme) -

Argentina y Uruguay ahondaron sus diferencias en el conflicto que les enfrenta por la instalación de una planta de celulosa en el lado uruguayo del río que comparten como frontera coincidiendo con el aniversario de la petición que hicieron al Rey en la pasada Cumbre Iberoamericana de Montevideo para que ejerciera una labor de facilitación del diálogo entre ambos países.

La autorización del inicio de las actividades de la planta de Botnia por parte del Gobierno uruguayo coincidiendo con el desarrollo de la Cumbre Iberoamericana causó indignación en el Ejecutivo uruguayo, pero también fue una "sorpresa" para el Gobierno español, tal y como reconoció el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos.

Y es que Moratinos se entrevistó ayer de forma conjunta con sus colegas argentino y uruguayo, Jorge Taiana y Reinaldo Gargano, quienes le agradecieron la labor de facilitación de España y se comprometieron a mantener el diálogo.

Esa misma noche, en la sesión inaugural de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, en lo que parecía un guiño a su homólogo argentino, Néstor Kirchner, manifestó en un discurso público su deseo de que el río Uruguay, frontera natural entre ambos países y en cuyo margen uruguayo se ha instalado Botnia, atraiga a los dos países "a un abrazo fraterno y prolongado" entre los dos pueblos.

Sin embargo, su Gobierno autorizaba simultáneamente el inicio de las actividades de la planta, lo que provocó que Kirchner aprovechara la primera sesión plenaria de la Cumbre hoy para responder a Vázquez y disculparse ante el Rey por haberle puesto en una situación tan difícil al pedirle junto con Vázquez el año pasado que ejerciera una labor de buenos oficios en este conflicto.

Tras Kirchner, que se lamentó de que una cuestión "bilateral" surgiese en esta Cumbre de Santiago de Chile, dedicada a la cohesión social, Vázquez volvió a tomar la palabra para defender que la Cumbre aborde el contencioso porque, argumentó, "los problemas de los países miembros son los problemas de todos". "¿Si no los hablamos aquí, dónde tenemos que hablarlos?", se preguntó.

PUERTA ABIERTA AL DIÁLOGO

No obstante, ambos dejaron en sus intervenciones una puerta abierta al diálogo. Y mientras tanto, la delegación española manifestaba su disposición a ayudar si las partes así lo quieren. Fuentes gubernamentales precisaron que el papel de facilitador del Rey "se mantiene", ya que ninguna de las partes ha pedido su término. "Achicar diferencias, ensanchar acuerdos", es el lema que mantiene Moncloa.

El Rey se entrevistó hoy con la presidenta electa de Argentina, Cristina Kirchner, y posteriormente con el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, de quien España esperaba que le explicara la decisión adoptada con respecto al inicio de las actividades de Botnia, según declaró a la prensa Moratinos.

El conflicto entre los dos países vecinos empañó no sólo el ambiente de la Cumbre, sino que también restó protagonismo al anuncio efectuado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que comprometió un mínimo de 1.500 millones de euros para el periodo 2008-2012 para extender el acceso al agua potable en Iberoamérica, donde 58 millones de personas tienen esta carencia.

Zapatero no se refirió sin embargo al interés de España en la creación de un Fondo Iberoamericano de Cohesión, al estilo de los estructurales europeos, debido a que esta cuestión aún esta verde para plantearla, porque no hay consenso tan siquiera entre los líderes iberoamericanos con respecto a la cohesión social.

CHÁVEZ, SIEMPRE PROTAGONISTA

A pesar de que no llegó a tiempo para la sesión inaugural de ayer, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, supo cómo acaparar el protagonismo. En una intervención más extensa que la del resto de los líderes, Chávez arremetió, entre otros, contra el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, a quien llamó "fascista", y contra la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), a quien acusó de apoyar el golpe de Estado de 2002.

La CEOE había expresado antes del inicio de la Cumbre, como todas las organizaciones empresariales iberoamericanas, su preocupación por la falta de seguridad jurídica en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Las palabras de Chávez provocaron que el ministro Moratinos expresara su "malestar" a su colega venezolano, Nicolás Maduro, en una entrevista bilateral mantenida esta tarde. Según fuentes gubernamentales, dos países "amigos" como España y Venezuela deben hablarse en un tono "ponderado y respetuoso".

La Cumbre concluirá mañana con la firma de la declaración final y un plan de acción con medidas concretas para avanzar en la cohesión social. Una de ellas será el convenio de seguridad social, que permitirá a los trabajadores sumar los periodos cotizados en otros países de la región para que se tengan en cuenta a la hora de calcular su pensión.