Fuentes militares y policiales iraquíes aseguran que se han producido 22 arrestos en ciudades del oeste de Mosul por los atentados
BAGDAD, 15 Ago. (EP/AP) -
Los cuatro atentados suicidas perpetrados ayer de forma sincronizada contra la minoría étnica yazadí en el noroeste del país, y de los que ha responsabilizado a Al Qaeda, han dejado un balance de muertos de al menos 250 fallecidos y 350 heridos, según anunció el ministro de Salud iraquí, Zayan Othman. No obstante, el Ejecutivo no descarta que a medida que avanzan las labores de desescombro de casas y edificios destruidos, donde han quedado atrapadas familias enteras, aparezcan más víctimas.
"Los coches bomba empleados presentaba todos la marca consistente violenta de Al Qaeda en Irak", aseguró el portavoz del Ejército estadounidense, el general de brigada Kevin Bergner a los periodistas desde la fortificada Zona Verde de Bagdad.
De hecho, el Estado Islámico en Irak, la red terrorista que incluye a Al Qaeda en Irak, distribuyó panfletos la semana pasada en los que advertía a los habitantes de la zona de que era inminente un ataque porque los yazadíes son "anti-islámicos".
Esta etnia había sido criticada desde que algunos de sus miembros apedrearan a una adolescente hasta la muerte el pasado mes de abril porque se había convertido al Islam y huido de su familia con un chico musulmán. La Policía afirmó que la joven, de 18 años, fue asesinada por sus familiares porque desaprobaban la relación.
Un vídeo con imágenes de la muerte de la adolescente fue colgado después en una página web iraquí. Su autenticidad no ha podido ser verificada, pero ataques recientes contra los yazadíes han acusado a insurgentes suníes con vínculos con Al Qaeda de buscar venganza.
Por su parte, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, atribuyó los ataques, en un comunicado, "a poderes terroristas que buscan alimentar el conflicto sectario y dañar la unidad nacional de nuestra gente".
Las bombas estallaron poco después del anochecer cerca de la ciudad de Qahataniya, situada a unos 120 kilómetros al oeste de Mosul, la tercera ciudad más grande de Irak, explicaron el gobernador de la zona, Abdul Rahman al Shimiri, y el capitán del Ejército Mohamed Ahmed.
El balance de muertos es el más alto desde que el pasado 23 de noviembre murieran 215 personas en un ataque con morteros y cinco ataques con coche bomba en el barrio bagdadí de Ciudad Sadr, pero sí ha sido el que más víctimas ha provocado entre la comunidad yazadí, una antigua etnia kurda y cuyos miembros son considerados infieles por algunos musulmanes.
SE ESPERAN MÁS CADÁVERES
Al menos uno de los camiones bomba tenía en su interior un depósito de combustible, según la Policía. Las tiendas de la zona se incendiaron y los edificios de apartamentos cercanos se derrumbaron por las potentes deflagraciones. Por ello, las autoridades locales prevén que el número de víctimas aumente todavía más.
"Todavía estamos excavando con nuestras manos y palas porque no podemos utilizar grúas debido al gran número de casas que fueron construidas con arcilla. Esperamos que el balance de víctimas mortales aumente mañana o pasado debido a que sólo estamos sacando trozos de cadáveres", indicó un funcionario local.
Testigos presenciales señalaron que helicópteros de Estados Unidos aterrizaban en el lugar para evacuar a los heridos a hospitales de Dahuk, una ciudad de mayoría kurda cerca de la frontera con Turquía, a unos 60 kilómetros al norte de Qahataniya. Coches de civiles y ambulancias también se encargaban de desplazar a las víctimas a Dahuk, según la Policía.
Anoche, la Administración estadounidense calificó los atentados como "ataques bárbaros contra civiles inocentes". La subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas.
Las autoridades norteamericanas sostienen que extremistas de Al Qaeda se han estado reagrupando en el norte de Irak, después de que la nueva operación de seguridad impulsada por Washington en Bagdad y sus alrededores provocara la huída de parte de ellos, con el objetivo de intensificar sus ataques.
"Es un acto de limpieza étnica, si se quiere, casi genocidio, si se toma en cuenta el hecho de que el objetivo que atacaron. De hecho, estos yazidíes se encuentran en una parte muy remota de la provincia de Nínive donde hay muy poca seguridad y realmente, hasta ahora, allí no se necesitaba mucha seguridad", explicó a la cadena CNN el general del Ejército, Benjamin Mixon, comandante al frente de las tropas norteamericanas en el norte de Irak.
Mixon reconoció que el mes pasado propuso reducir la presencia de tropas estadounidenses en dicha provincia, al predecir que el control de la zona recaería este mes en el Ejecutivo iraquí, si bien no precisó si su petición se mantendría en pie, en vistas a la carnicería humana perpetrada ayer contra la comunidad yazidí.
NUEVOS ATAQUES EN EL NORTE
Con medio Irak conmocionado por los atentados de ayer, en la principal ciudad de Mosul, en el norte de Irak, una bomba en el interior de un coche aparcado provocó la muerte hoy de un civil e hirió a otros diez, según explicaron fuentes policiales castrenses y policiales que precisaron que el objetivo del atentado era, aparentemente, una patrulla de la Policía que operaba en la zona.
Dicho ataque se produjo a pesar del toque de queda impuesto hoy en varias ciudades al oeste de Mosul, donde soldados estadounidenses y agentes de seguridad iraquíes han llevado a cabo diversas redadas y búsquedas casa por casa en respuesta a los atentados de ayer, según explicaron fuentes de la Policía y el Ejército iraquíes que cifraron en 22 los sospechosos arrestados.
El Ejército norteamericano informó por su parte de la muerte de 11 presuntos terroristas y de la detención de cuatro de sus correligionarios en operaciones dirigidas contra Al Qaeda en localidades del centro y norte de Irak, según explicó en un comunicado.
Por otra parte, la Policía informó hoy de la muerte de cinco personas, entre ellas la de un menor de cinco años, en una emboscada contra un microbús que transportaba civiles cerca de Khalis, ubicada 80 kilómetros al norte de Bagdad, donde presuntos miembros de Al Qaeda levantaron un puesto de control falso.
Mientras, alrededor de 10.000 efectivos militares norteamericanos y 6.000 soldados iraquíes continuaron hoy con la ofensiva terrestre y aérea que ayer impulsaron en las provincias de Diyala y Salahidín, ambas al norte de Bagdad, contra milicianos de Al Qaeda en la región, así como milicias chiíes.
Más de 300 rondas de artillería, cohetes y bombas fueron lanzadas desde el lunes por la noche hasta el martes por la mañana contra un valle a orillas del río Diyala, donde fueron abatidos tres supuestos milicianos de la red terrorista, mientras que ocho de sus efectivos fueron hechos prisioneros, según el Ejército norteamericano que encontró además varias bombas de carretera en su posesión, preparadas para explotar.
Asimismo, un ataque suicida con coche bomba dejó al menos dos personas muertas y siete heridos en la zona de Hillah, a unos 95 kilómetros al sur de la capital del país, Bagdad, informaron fuentes policiales. Las mismas fuentes indicaron que el objetivo del atentado era, probablemente, el convoy formado por siete vehículos en el que se trasladaba un prominente juez de la zona.
El juez, Aqeel Adnan Witwit, resultó herido por la explosión, pero logró sobrevivir al ataque que se registró a apenas 50 metros de su domicilio. Otras seis personas resultaron heridas por la explosión, mientras que dos guardaespaldas del juez perdieron la vida.