Actualizado 06/02/2007 19:57 CET

Crónica Mutilación.- UNICEF y UE denuncian la práctica de la mutilación genital femenina y abogan por su erradicación

Tres millones de niñas son sometidas a la ablación cada año y casi 150 millones de mujeres sufren sus consecuencias

BRUSELAS/MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Comisión Europea fueron algunos de los organismos internacionales que abogaron hoy por la erradicación de la mutilación genital femenina, que cada año padecen unos tres millones de niñas, principalmente en los países subsaharianos, con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Mutilación esta práctica.

Según los datos de UNICEF, cada año tres millones de niñas se ven sometidas a la mutilación femenina, especialmente en los países de Oriente Próximo y Africa subsahariana, aunque también en países occidentales, donde comunidades inmigrantes continúan con la práctica. La ablación es la mutilación de parte de los genitales externos femeninos para evitar sentir placer sexual.

Con frecuencia se lleva a cabo bajo condiciones antihigiénicas, con cuchillos no esterilizados o cuchillas, o incluso cualquier objeto cortante, y sin ningún tipo de anestesia. En muchas ocasiones ni siquiera se da a la afectada un analgésico contra el dolor.

Los motivos que llevan a la práctica de la ablación femenina dependen de los países y las culturas pero en general se achancan a creencias religiosas o tradiciones ancestrales como la necesidad de mantener a la mujer virgen hasta el matrimonio y prevenir comportamientos "inmorales".

Se estima que unos 150 millones de mujeres se han visto sometidas a la mutilación genital, conocida también como ablación y están sometidas a sus consecuencias, entre las que destacan las hemorragias prolongadas, infecciones, retenciones urinarias, tétanos, incontinencia, infertilidad e incluso la muerte.

Según los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mutilación genital puede llevar también a complicaciones ginecológicas en el momento del parto y las mujeres sometidas a ella son más propensas a requerir cesáreas, experimentar hemorragias posparto, necesitar una episiotomía, o dar a luz bebés que necesiten respiración artificial.

Asimismo, la tasa de muertes entre bebés al nacer e inmediatamente después es mucho más alta, hasta un 55 por ciento mayor, entre mujeres que sufrieron al ablación.

Por ello, UNICEF hizo hoy, con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, un llamamiento para poner fin a la práctica, y anunció que llevará a cabo en 2007 un plan para atajar el problema en 16 países africanos, donde tratará de erradicarse la práctica antes de 2015, el mismo año en que vence el plazo para el logro de los Objetivos del Milenio.

Para esta campaña, UNICEF contará con socios de otras agencias de la ONU, así como instituciones financieras internacionales, organizaciones de la sociedad civil, académicas, del sector privado y Gobiernos donantes. Por ejemplo, el Gobierno italiano ha contribuido con 1,8 millones de euros a la causa de apoyo de la eliminación de la ablación en 11 países africanos. La meta es eliminar la ablación dentro de toda una generación, objetivo que UNICEF reconoce "ambicioso".

PRACTICA "ABORRECIBLE"

Por su parte la Comisión Europea reclamó la erradicación de la mutilación genital femenina, una práctica "aborrecible" que no puede justificarse apelando a la "tradición" ni fuera de la UE ni dentro de ella y recordó las distintas vías por las que actúa para evitar una intervención cuyas consecuencias sufren alrededor de 150 millones de mujeres en el mundo.

La comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, mostró su rechazo a la ablación y afirmó que "no debemos cerrar los ojos a una práctica aborrecible". "Alrededor de 150 millones de mujeres sufren a lo largo de toda su vida las consecuencias de esta práctica particularmente dañina", indicó en alusión al número de víctimas que "sobreviven" a la mutilación.

"Cada año, alrededor de dos millones de chicas sufren esta ordalía" que para Ferrero-Waldner "no puede justificarse por la denominada tradición". "Debe terminar y debe terminar ahora", aseveró y garantizó que "la UE continuará haciendo todo lo que esté en su mano para terminar con esta práctica", que, advirtió, "ocurre fuera de nuestras fronteras pero también dentro de ellas".

La comisaria se refirió a las distintas vías que tiene la UE para tratar de influir de manera directa o indirecta en la eliminación de la ablación, iniciativas que seguirán siendo importantes en el actual periodo presupuestario que se prolongará hasta 2013.

Una de ellas es mediante la inclusión en el Acuerdo de Cotonou con 79 países de África, Caribe y Pacífico (ACP) de una cláusula para prevenir esta mutilación. Asimismo, "la violencia contra las mujeres, incluidos los crímenes de honor en el sudeste asiático" es un tema recurrente en el diálogo entre la UE y los ACP.

Según un informe publicado por la ONG Save the Children con motivo de la celebración el día mundial contra la ablación, esta práctica sigue teniendo prevalencia en 28 países africanos, 15 de ellos de Africa Occidental. Estos son Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sierra Leona. En algunos como Malí y Sierra Leona, el 90 por ciento de las mujeres sufren al mutilación genital.

Otros países africanos donde la mutilación es común son Camerún, República Centroafricana, Chad, RDC, Yibuti, Egipto, Eritrea, Etiopía, Somalia, Kenia, Sudán, Tanzania y Uganda.

Por otra parte, el Fondo de Población de la ONU alertó hoy de una nueva "tendencia", la de padres que llevan a sus hijas a médicos o enfermeros para que lleven a cabo las incisiones, pensando que así se evitarán los problemas médicos posteriores.

En este sentido, la directora del Fondo, Thoraya Ahmed Obaid expresó su preocupación por lo que llamó "medicalización" de la mutilación sexual femenina. La creciente conciencia de los riesgos físicos que conlleva la mutilación ha llevado a muchos padres a recurrir a profesionales médicos para practicarla o a clínicas, constató Obaid.