MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
Doce meses después de que saliera a la luz la crisis alimenticia más grave de los últimos años, la organización humanitaria Acción contra el Hambre (ACH) recordó hoy que Níger se encuentra en el último lugar en la lista de desarrollo humano elaborada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que deja a su población expuesta a una "extrema vulnerabilidad". Por ello, aunque este año las cosechas han sido mejores, la situación sigue siendo preocupante y podría degenerar en una nueva crisis tan grave como la de 2005.
Cuando en mayo de 2005 el Programa Mundial de Alimentos (PAM) de Naciones Unidas apeló a la comunidad internacional para apoyar, con 13 millones de euros, a 3,2 millones de nigerinos en riesgo, ya hacía meses que numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajaban sobre el terreno habían empezado a alertar sobre el deterioro de la seguridad alimentaria desencadenado por el déficit de lluvias y la plaga de langostas que asoló los campos de cultivo.
"Sólo en junio, gracias a las imágenes transmitidas en directo por televisión, el mundo pareció darse cuenta de las dimensiones de la crisis", afirmó hoy ACH con motivo de la presentación de un informe en el que analiza "las verdaderas raíces del problema", en particular la pobreza estructural que vive este país del Sahel, "principal razón que convierte a Níger en uno de los más frágiles del mundo".
Lo cierto es que si hace un año Níger ocupaba el penúltimo lugar de la lista de índice de desarrollo humano elaborado por el PNUD, este año ya es el último, con unos datos que reflejan la "extrema vulnerabilidad" de este país, según señala ACH.
El informe del PNUD revela que la esperanza de vida al nacer es de 44,4 años, la mortalidad infantil es del 131 por mil, la tasa de alfabetización del 14,4, el 63 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza, el 54 por ciento de la población no tiene acceso a agua potable, la que carece de saneamiento básico es nada menos que el 88 por ciento y la tasa de desnutrición afecta al 34 por ciento de los nigerinos.
"Cualquier factor externo, como el déficit de lluvias de 2004 o la plaga de langostas del desierto que asoló gran parte de sus campos, provoca fácilmente, en este escenario, una ruptura total de los medios de vida de la población", señaló la organización en su informe especial.
SITUACIÓN "EXTREMADAMENTE FRÁGIL"
El país vive en un contexto medioambiental y social "extremadamente frágil", ante el cual "la población no tiene una adecuada capacidad de respuesta", prosigue el documento. Según la responsable de seguridad alimentaria en Níger de ACH, Carole Lambert, los nigerinos encuentran "cada vez más dificultades para hacer frente a los periodos de soldadura" --periodo de carestía entre el agotamiento de las reservas de una cosecha y la recogida de la próxima-- y se encuentran atrapados en "un círculo vicioso de empobrecimiento y endeudamiento del que difícilmente pueden escapar".
Este problema, recuerda ACH, tiene mucha relación con el desarrollo sostenible, con una mejor gestión del entorno, con la existencia de organizaciones campesinas fuertes y con que haya innovaciones técnicas sencillas y rentables. Ante la ausencia de estos elementos, el desierto avanza a costa de los cultivos. La biomasa se ha reducido desde 1998 de forma significativa, mientras que la población no ha dejado de aumentar en los últimos 20 años.
Por tanto, las razones del hambre no deben atribuirse exclusivamente a las escasas y mal repartidas lluvias y a las plagas de langostas, según ACH. Por ejemplo, el precio del mijo --que junto con el sorgo constituye la dieta básica del país-- alcanzó en 2005 en los mercados locales los niveles más altos de los últimos trece años, hasta costar un 80 por ciento más que el precio alcanzado entre 2000 y 2004.
Entre las causas de ello, ACH llama la atención sobre las dificultades para la circulación de las mercancías y la especulación de los comerciantes. En agosto de 2005, el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué, declaró en Niamey que "estamos ante una crisis moderna. Mientras que en una crisis tradicional el problema es la ausencia de alimentos, aquí y ahora estamos en un país en el que hay alimentos en los mercados, pero la gente no puede permitirse pagarlos".
En todo este año, según ACH, la población local ha afrontado la crisis mediante mecanismos de supervivencia como la búsqueda de fuentes de alimentación alternativas en lugares poco habituales, en detrimento del cuidado de sus propios campos para la próxima cosecha.
Aparte, se han incrementado las migraciones, sobre todo de varones que trabajan como mano de obra barata en Nigeria, por lo cual el cuidado del campo ha quedado exclusivamente en manos de las mujeres. Las poblaciones también se han visto obligadas a reducir las raciones diarias de comida y han recurrido a prácticas como el endeudamiento masivo de pastores y agricultores o la venta de animales para poder comprar alimentos.
Respecto a esta última solución, según ACH, a medida que las familias se han visto obligadas a desprenderse de los animales el precio de éstos ha ido cayendo "hasta niveles irrisorios". "Para un tuareg la pérdida de un animal es algo muy importante: puedes llegar a enloquecer, porque los animales significan la vida y cuando los vendes crees que has perdido la vida", explicó Ibrahim Moamed, tuareg, citado en el informe.
"TARDE Y MAL"
En lo que respecta a la comunidad internacional, según Acción contra el Hambre, la reacción se produjo a partir de julio de 2005 con la movilización de ayuda a través de las agencias de la ONU y las ONG, pero "hoy podemos afirmar que reaccionó tarde y reaccionó mal", según la jefa de la misión de ACH en Níger, Patricia Hollebecque.
"Al no tratarse de una crisis repentina, causada de un día para otro, la comunidad internacional perdió demasiado tiempo preguntándose si se trataba de una crisis estructural o coyuntural, o si la intervención requerida era de emergencia o de desarrollo", declaró, citada en el informe.
Según el responsable geográfico para África de ACH, Toni Martínez Piqueras, las ONG presentes en el terreno empezaron a sentir meses antes los síntomas de la degradación de la seguridad alimentaria, pero su llamamiento "tuvo una limitada respuesta por parte de la comunidad internacional". Cuando el PAM y el Gobierno nigerino hicieron el llamamiento internacional la situación ya había degenerado, según la organización.
SITUACIÓN ACTUAL
En su informe, la organización advirtió de que aunque los datos nutricionales no son actualmente tan alarmantes como los de hace un año, "la situación en Níger no es precisamente boyante". Pese a que la cosecha ha sido mejor que la de 2005, las cifras de desnutrición y mortalidad infantil "siguen en el umbral de la alerta en muchas zonas y en algunas han entrado ya en el nivel de emergencia".
Aparte, las familias afrontan los próximos meses con un nivel de endeudamiento considerable (el 60 por ciento de los hogares ya están endeudados) y con su capital animal mermado, ya que los pastores perdieron el año pasado el 25 por ciento de su ganado. Los precios del cereal en los mercados siguen siendo altos.
En todo caso, lo más duro aún está por llegar, "sobre todo para las familias que se dedican exclusivamente a la agricultura", a medida que se acerca el periodo de soldadura, entre julio y octubre, tras la recolección de la cosecha de mijo y sorgo, advierte Acción contra el Hambre. En estas circunstancias, "una nueva alza de precios por la especulación, una mala temporada de lluvias o algún problema de salud animal pueden volver a hacer que la pesadilla de hace un año se repita", concluye el informe de Acción contra el Hambre.