Actualizado 25/10/2007 23:40 CET

Crónica O.Próximo.- Olmert reduce las esperanzas de los palestinos de cara a la conferencia de Annapolis

Barak castiga a la Franja de Gaza aprobando los cortes en el suminstro eléctrico

JERUSALÉN, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, demostró hoy las escasas expectativas que alberga respecto a la conferencia de paz de Oriente Próximo que previsiblemente se celebrará en Annapolis, en el estado estadounidense de Maryland, a finales de este año. Aunque expresó su deseo de que la cumbre finalmente se realice, dejó claro que no va a ser el escenario en el que surja por fin una "declaración de paz" que ponga fin al conficto entre israelíes y palestinos.

El primer ministro se comprometió a hacer de la la conferencia un éxito, si bien es cierto que lo que para él supone un éxito para los palestinos puede significar un fracaso. En este contexto, anunció que mañana mantendrá un encuentro con el presidente palestino, Mahmud Abbas, para seguir trabajando en los preparativos del encuentro internacional.

Además, la esperada reunión de alto nivel de Annapolis se ve ahora enturbiada por la última decisión de su ministro de Defensa, Ehud Barak, que dio su aprobación definitiva para que Israel proceda a realizar cortes temporales en el suministo de electricidad en la Franja de Gaza. De esta manera, Jerusalén responde a los ataques con cohetes perpetrados desde territorio palestino, por lo que Gaza sufrirá estos 'apagones' en función de los ataques que se produzcan contra Israel.

El castigo se traducirá en cortes de quince minutos y, si los palestinos lanzan más cohetes, aumentará también la duración de los apagones. Los proyectiles alcanzan el territorio israelí casi a diario y, con esta medida, el Estado hebreo espera disuadir a los milicianos palestinos.

Pero a pesar de las amenazas, el lanzamiento de cohetes ha continuado hoy, ya que dos de ellos alcanzaron esta mañana el sur de Israel, según fuentes militares, aunque no han causado daños materiales ni heridos.

La decisión de Barak supone un problema serio para la Franja de Gaza porque Israel le suministra más de la mitad de la electricidad que consume. En este contexto, los cortes de electricidad no harán más que agravar la situación de la empobrecida población palestina.

Por ello, la comunidad internacional --incluido el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon-- no ha dudado en condenar la actuación de Israel en este aspecto y calificarla de injusto castigo colectivo.

Jerusalén se ha justificado diciendo que su Ejército no es capaz de evitar la amenaza de los cohetes y que no encuentra otra opción que la que finalmente ha elegido. Barak, sin embargo, ha llegado al punto de amenazar con iniciar una ofensiva terrestre de gran escala en la Franja de Gaza para zanjar el problema.

El Gobierno israelí había declarado la Franja de Gaza "territorio hostil", abriendo así la puerta a la imposición de sanciones como la anunciada hoy por Barak. El viceministro de Defensa, Matan Vilnai, ya había dicho que el flujo de electricidad se vería reducido a lo largo de varias semanas.

DIFERENTES EXPECTATIVAS DE CARA A LA CONFERENCIA

En el ámbito político, uno de los principales objetivos de Israel consiste en aumentar la presión sobre el movimiento palestino Hamás, que actualmente controla la Franja de Gaza y, al mismo tiempo, apoyar a Abbas, que gobierna desde Cisjordania. La conferencia de Annapolis podría ser clave en este sentido, ya que ofrece a la comunidad internacional la oportunidad de respaldar al presidente palestino y de contribuir a la reanudación de las conversaciones de paz.

Los equipos negociadores de ambas partes, encabezados por la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni, y su homólogo palestino, Ahmed Qureia, han estado trabajando para elaborar el borrador de una declaración conjunta que siente las bases del futuro acuerdo de paz. Sin embargo, en su reunión de ayer no consiguieron hacer converger sus posiciones acerca de la continuación de los diálogos y de un comunicado conjunto.

La parte palestina asegura que ya se está implantando el primer escenario en los territorios palestinos, lo cual incluye la lucha contra el terrorismo, por lo que exigen a Israel que evacue los puestos fronterizos en Cisjordania y detenga la construcción de asentamientos. Los negociadores israelíes, por su parte, consideran que los palestinos deben demostrar mayores esfuerzos en la lucha contra Hamás y la Yihad Islámica.

Las expectativas de sendas partes respecto a la conferencia de Annapolis son bastante diferentes. Mientras que los palestinos desean que la conferencia produzca un acuerdo que solucione las cuestiones que yacen en el fondo del conflicto, Israel prefiere un documento de carácter más general y ambiguo porque considera que aún es demasiado pronto para tratar los asuntos más delicados.

Entre las cuestiones claves que preocupan a los palestinos se encuentran las fronteras definitivas de su territorio, el estatus político de Jerusalén y el futuro de los refugiados palestinos. También quieren que se establezca un programa estricto para la creación de un Estado palestino independiente.

DIVISIÓN INTERNA ENTRE LOS PALESTINOS

Por otro lado, el peso de los palestinos en la cumbre de Annapolis puede verse disminuido debido a una patente división interna que se plasma en el permanente enfrentamiento entre los movimientos Hamás y Al Fatá.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, acusó hoy a miembros de Hamás de haber mantenido encuentros con Israel con el fin de poner fin al bloqueo sobre la Franja de Gaza y facilitar el acceso de bienes e individuos. Sin embargo, desde el Ministerio de Defensa israelí se negó tal información y aseguraron que es política del Gobierno evitar los contactos con Hamás.

Después de que la cadena 'Al Arabiya' preguntara a Abbas si estaba al tanto de este tipo de encuentros, el líder palestino aseguró que "están teniendo lugar encuentros entre Hamás e Israel, hubo encuentros en (el paso fronterizo) de Erez y hay encuentros actuales en otros lugares". Sin embargo, no concretó los detalles de las conversaciones en Gaza.

Las declaraciones de Abbas fueron desmentidas por el alto funcionario israelí del Ministerio de Defensa Shlomo Dror, quien aseguró que era algo "absolutamente incierto". "No mantenemos ningún encuentro con Hamás, de hecho, hay una estricta política de evitar todo contacto con Hamás", añadió.