Crónica Turquía.- El fin de la prohibición del velo en las universidades opaca el proyecto de nueva Constitución turca

Europa Press Internacional
Actualizado: jueves, 20 septiembre 2007 17:54

Los islamistas moderados se enfrentan a una avalancha de críticas y a los desplantes del Ejército con la primera dama

ESTAMBUL (TURQUIA), 20 (del corresponsal de EUROPA PRESS, Ildefonso González)

El objetivo declarado del Gobierno turco de levantar la prohibición del velo en las universidades estatales que rige desde el último golpe militar ha conseguido enturbiar el proyecto de una nueva Constitución, generando una ola de furibundas críticas por parte de las fuerzas laicistas incluso antes de que se conozca oficialmente su contenido.

"Antes de las elecciones del 22 de julio, él (el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan) acostumbraba a decir que la cuestión del velo no era una prioridad fundamental y que el consenso entre las instituciones del Estado era vital para solucionar el problema del velo. Su cambio de postura alimenta las sospechas sobre la 'agenda islámica oculta' seguida por el AKP", señalaba hoy desde el diario 'Hurriyet' el influyente columnista Mehmet Yilmaz.

Su opinión, compartida a grandes rasgos por el 'establishment' laico de Turquía --representado por el Ejército y una parte importante de jueces, funcionarios y clases profesionales en general--, bullía hoy con efervescencia en la prensa del país euroasiático.

La defensa en favor del velo que Erdogan hizo ayer en una entrevista al diario económico británico 'Financial Times' ha reactivado el estado de miedo permanente en el que parecen vivir millones de turcos, temerosos de la gestión de los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) toda vez que controlan el Gobierno, el Parlamento y la Presidencia de la República desde hace casi un mes.

La intención del segundo Ejecutivo de Erdogan, amparado en la apabullante mayoría absoluta que logró en las legislativas del 22 de julio, es acercar en el menor tiempo posible a Turquía a la Unión Europea (UE), con la que inició las negociaciones de adhesión en octubre de 2005.

El primer paso para conseguirlo es elaborar una Constitución completamente nueva que sustituya a la actual, redactada cuando el país estaba regido por una junta militar en 1982. Precisamente, fue entonces cuando se estableció la interdicción de entrar en los campus con el pañuelo islámico, una prenda que usan dos de cada tres turcas.

La Carta Magna de la que se dotaría Turquía sería "la más civil, liberal, democrática y moderna", así como "acorde a los estándares europeos", de toda su historia, según ha reiterado en las últimas semanas el viceprimer ministro, Cemil Çiçek. Los cambios que introduciría el nuevo texto serían numerosos, muchos de los cuales afectarían negativamente al 'establishment' laico', como la supresión del Consejo Nacional de Seguridad (MGK) y del Consejo de Educación Superior (YOK).

MÁS LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El primer borrador de dicha Constitución será dado a conocer oficialmente la próxima semana. A continuación, será sometido a debate y consultas entre el resto de formaciones políticas y organizaciones no gubernamentales, mientras que el Parlamento votaría su aprobación a finales de este año o principios del siguiente. Aunque Erdogan haya asegurado por activa y por pasiva que no será una Constitución del AKP, sino para todo el pueblo turco, a la que se llegará mediante el "compromiso", lo cierto es que las suspicacias ya han hecho acto de presencia.

Si bien la garantía de que toda mujer pueda lucir el pañuelo en las universidades sin ser discriminada por ello podría considerarse como un reforzamiento de la libertad de expresión, no son pocos los que en Turquía sospechan que se trate de un primer paso para obligar a todas las féminas a llevarlo en público, tal y como recordó hoy la prensa local.

No obstante, el AKP se está empleando a fondo para controlar la avalancha de ataques, que ayer corrieron a cuenta del fiscal general del Estado, Abdurrahman Yalçinkaya y del YOK. Mientras que el primero valoró que el levantamiento de la prohibición sería ilegal, al tiempo que contribuiría a una mayor polarización del pueblo turco, los rectores amenazaron con llevar el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

"El YOK no está autorizado a tomar una decisión sobre las reformas constitucionales planeadas por el Gobierno. Cada uno debería saber dónde está su sitio", amenazó Erdogan, instando a los rectores a meterse en sus asuntos. Mientras, el propio presidente de la República, Abdulá Gül, se ha apresurado a descartar que la nueva Constitución vaya a socavar los valores seculares que caracterizan al Estado turco desde su fundación en 1923. "Turquía no es Malasia, es un país que está en proceso de convertirse en miembro de la Unión Europea", indicó esta semana.

DESPLANTES DEL EJÉRCITO

Por su parte, el Ejército no se ha pronunciado aún de palabra sobre las intenciones gubernamentales de autorizar el velo en las universidades. No obstante, ha dejado claro en numerosas ocasiones su animadversión hacia una prenda que tiende a identificarse con el Islam político.

Para expresar su descontento hacia el hecho de que la primera dama, Hayrünnisa Gül, no se desprenda del pañuelo, las Fuerzas Armadas han puesto en marcha lo que se ha venido a denominar como "la diplomacia del velo", según la expresión usada por l diario 'Hurriyet'.

Esta semana se pudo comprobar en el doble recibimiento protocolario que los militares turcos tuvieron que brindar al jefe de Estado primero en Nicosia y después en Ankara, en el marco de su polémica visita de Estado a la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTNC).

En ambas ocasiones, los altos militares evitaron estrechar la mano de Hayrünnisa. Uno de ellos, el comandante de Guarnición de Ankara, el teniente general Aslan Güner, llegó incluso a ausentarse momentáneamente de la recepción, lo que se ha interpretado como un desplante en toda regla hacia la esposa de quien es su comandante en jefe.

Contenido patrocinado