BAGDAD, 11 Ene. (Reuters/EP) -
Decenas de miles de suníes se han echado a las calles de Bagdad y otras ciudades de Irak tras la oración del viernes, en una nueva muestra de descontento con el primer ministro, el chií Nuri al Maliki.
Tres semanas de protestas han puesto de manifiesto el profundo descontento entre los suníes, que consideran que el Gobierno encabezado por Al Maliki ha marginado a su comunidad minoritaria, incrementando el temor a que el país pueda verse sumido de nuevo en una ola de violencia sectaria.
Enarbolando banderas iraquíes y gritando contra el Gobierno, varios miles de manifestantes se han congregado junto con dirigentes y clérigos suníes frente a la mezquita Umm al Qura de Bagdad, la mayor de la capital, que fue construida por el expresidente Sadam Husein.
"Estas concentraciones y marchas no son contra una comunidad, un partido político o una persona. Son contra las injustas intenciones de un Gobierno", ha subrayado el diputado suní Ahmed al Missari durante un discurso ante la multitud. "No aceptaremos ser ciudadanos de segunda clase", ha advertido.
Las protestas se están convirtiendo en el reto más serio hasta ahora para Al Maliki, un nacionalista chií al que muchos dirigentes suníes acusan de marginarles en el acuerdo de reparto de poder. Los diputados suníes también están tratando de ganar apoyo de los rivales chiíes y kurdos del primer ministro para derrocarle mediante una moción de confianza en el Parlamento, pero sus enemigos están muy divididos.
Al Maliki, que pasó años en el exilio durante el régimen de Sadam, ha demostrado ser un duro oponente y ha sobrevivido ya a un intento de moción de confianza el año pasado. Su alianza chií sigue siendo el principal bloque en el Parlamento.
Las manifestaciones comenzaron en diciembre, después de que guardaespaldas y personal del ministro de Economía, Rafaie al Esawi, fueran detenidos por cargos de terrorismo. Las autoridades aseguran que se trata de una causa judicial, pero los dirigentes suníes consideran que se enmarca en la represión a su grupo religioso.
Miles de manifestantes han estado acampados en una importante autopista próxima al bastión suní de Ramadi, a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, antes del punto en el que se bifurca hacia Siria y Jordania.
En Faluja, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, manifestantes suníes han enarbolado banderas iraquíes de la era de Sadam y una pancarta en la que se podía leer: "la sabiduría de hoy: el patíbulo es el final de una dictadura, no lo olvides". Algunos portaban caricaturas de Al Maliki, en una de las cuales aparecía con una bolsa llena de dólares y huyendo en un avión iraní.
Más de 10.000 manifestantes también se han congregado en una plaza central tras la oración en Mosul, coreando "estamos dispuestos a sacrificar nuestra sangre y almas por Irak".