DETROIT (EEUU), 26 (EP/AP)
El líder del grupo musulmán Nación del Islam, Louis Farrakhan, pidió este domingo la unidad religiosa durante el último de sus discursos dirigidos a grandes audiencias, afirmando que el mundo está en guerra porque cristianos, musulmanes y personas de otras religiones están divididos.
El jerarca, de 73 años, indicó a las miles de personas reunidas en el Ford Field de Detroit que Jesucristo y el profeta Mahoma se abrazarían mutuamente con amor si estuviesen en el escenario detrás suyo.
"Nuestros labios están llenos de alabanza, pero nuestros corazones muy retirados de los profetas que veneramos. Es por eso que el mundo está en la forma en que se encuentra", dijo.
El fogoso orador habló por primera vez desde que cedió el liderazgo de movimiento el año pasado a causa de una enfermedad. El discurso, en el estadio de los Leones de Detroit de fútbol americano, fue el colofón de la convención de tres días en la ciudad donde se fundó en 1930.
"Mi tiempo se ha acabado", expresó Farrakhan sobre su inminente salida de escena como líder del movimiento. "El llamado final no puede durar por siempre", agregó.
Asimismo, señaló que parte en momentos de gran conflicto en el mundo y que cree que Dios está enojado con los líderes que anteponen la política y la avaricia al servicio de sus semejantes.
La Nación del Islam, que promueve el crecimiento personal y el nacionalismo, fue reconstruida por Farrakhan a fines de la década de los 70 después de que W.D. Mohammed, hijo de quien fuera líder durante largo tiempo, Elijah Mohammed, se llevase a sus seguidores a las enseñanzas más tradicionales del Islam.