YAKARTA 15 May. (Reuters/EP) -
El jefe del Estado Mayor del Ejército indonesio, el general Moeldoko, ha explicado este viernes que repelerán cualquier embarcación con inmigrantes que llegue a sus aguas territoriales para no fomentar nuevos viajes y evitar así "problemáticas sociales". La mayoría de los inmigrantes son rohingyas procedentes de Birmania.
Moeldoko ha explicado que se han puesto en marcha patrullas para prestar ayuda humanitaria a los inmigrantes procedentes de Birmania y Bangladesh. "Intentaremos evitar que entren en nuestro territorio para que no haya problemáticas sociales", ha afirmado Moeldoko en declaraciones a la prensa desde y Yakarta. "Si abrimos, habría un éxodo", ha explicado.
Por su parte, el primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan-ocha, ha advertido de que la llegada de más rohingyas, provocaría que los estos robasen los empleos a los propios tailandeses y ha asegurado que su país no tiene los recursos para atenderles.
"Con tantos que hay no nos damos cuenta. ¿Dónde los ponemos? Ahora mismo estamos buscando un lugar para que se queden. En el futuro, si vienen muchos más, habrá problemas. Les robarán el trabajo y la vida a los tailandeses", ha argumentado Prayuth en declaraciones a la prensa.
Este mismo viernes, Indonesia ha recibido a unos 800 inmigrantes y ha repelido la llegada al país de otras embarcaciones pese a que sus cientos de ocupantes a veces estaban enfermos o hambrientos.
Unos 25.000 emigrantes, principalmente rohingyas y bangladeshíes, han intentado salir de sus países en barcos durante el primer trimestre del año, muchos de ellos víctimas de redes clandestinas de tráfico de inmigrantes. En ocasiones estos emigrantes son abandonados por los traficantes en alta mar. Solo la semana pasada, unas 2.500 personas han logrado alcanzar las costas de Malasia e Indonesia, pero en otras ocasiones son rechazados por estos países.
Se estima que en Birmania viven alrededor de 800.000 rohingyas pero oficialmente son un pueblo sin Estado. El Gobierno de Birmania les niega la ciudadanía y los considera inmigrantes ilegales bangladeshíes. Bangladesh, por su parte, tampoco los reconoce como ciudadanos.