Archivo - El primer ministro de Estonia, Kristen Michal. - Julien Mattia / Zuma Press / Europa Press
MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Las autoridades de Estonia han acusado este lunes a las autoridades rusas de estar detrás del incendio registrado el pasado mes de agosto en una fábrica de material de defensa de la empresa Milrem Robotics y han convocado al encargado de negocios de la Embajada de Rusia en el país para protestar por este supuesto acto de sabotaje.
El primer ministro del país, Kristen Michal, ha lamentado que el objetivo de este tipo de acciones es "intimidar" y "presionar" para reducir el apoyo dado a Ucrania a medida que avanza la invasión rusa. "Esto es absolutamente irresponsable", ha expresado, al tiempo que ha advertido de que supone una muestra de la "creciente desesperación" de Moscú en una situación en la que Rusia "ya ha fracasado a la hora de lograr sus objetivos".
El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, ha hecho hincapié en que "se puede concluir con certeza que el ataque incendiario contra las instalaciones de Milrem Robotics que tuvo lugar durante la noche del 14 al 15 de agosto en Tallín fue un acto de sabotaje ordenado por los servicios especiales rusos", según un comunicado difundido en redes sociales.
En este sentido, ha recalcado que estas acciones son "inaceptables" y ha procedido a convocar al encargado de negocios. "Los responsables han sido detenidos y ya no suponen una amenaza para nuestra seguridad nacional", ha aseverado.
"Estonia es un lugar difícil para que Rusia lleve a cabo este tipo de acciones porque actuamos con decisión para proteger a nuestro Estado. Este acto de sabotaje se enmarca en la campaña rusa en el exterior, que afecta a toda Europa y cuyo objetivo es intimidarnos y debilitar nuestro apoyo a Ucrania", ha aseverado.
"Nuestra respuesta será la contraria. Vamos a aumentar todo nuestro apoyo a Ucrania y la presión para poner fin a la agresión. No perdamos el foco; las acciones de Rusia son un claro indicativo de que la presión colectiva funciona", ha recalcado.
Por su parte, Moscú ha rechazado las acusaciones y las ha calificado de infundadas. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha hecho hincapié en que estos comentarios "son imprudentes" y "no pueden ser tomados en serio".
"Tales afirmaciones son infundadas, imprudentes, están totalmente desconectadas de la realidad y carecen de cualquier fundamento. Por consiguiente, no podemos tomarlas en serio. Y no lo haremos", ha subrayado, tal y como ha recogido la agencia de noticias TASS.