La extrema derecha recorta votos a Netanyahu, al que le sigue muy de cerca Livni, según últimos sondeos

Europa Press Internacional
Actualizado: viernes, 6 febrero 2009 20:36

JERUSALÉN, 6 Feb. (Reuters/EP) -

Benjamin Netanyahu y Tzipi Livni se preparan para iniciar la recta final de la campaña electoral de cara a los comicios legislativos anticipados del próximo martes, en los que el ex primer ministro israelí ostenta una ligera ventaja sobre la ministra de Exteriores, una distancia cada vez más estrecha en parte por el ascenso de la extrema derecha representada por el Yisrael Beiteinu de Avigdor Lieberman, que está arrebatando votos al Likud, según los últimos sondeos.

De momento, cuatro encuestas realizadas ayer indican que el Likud ostenta una ventaja de dos a tres escaños sobre el Kadima de Livni. El mes pasado, la diferencia era de cuatro a cinco. En diciembre, llegó hasta los nueve.

Por contra, el partido Yisrael Beiteinu (Nuestro Hogar es Israel), liderado por Lieberman, se haría con entre 18 y 19 escaños. Hace un mes, el partido anticipaba sólo 11 escaños. Durante la ofensiva israelí en Gaza, el partido de Lieberman canalizó todo el sentimiento anti árabe en Israel.

Los encuestadores opinan que este giro a la derecha se produce por las preocupaciones de los israelíes sobre su seguridad, y por la frustración con las negociaciones de paz, ahora mismo completamente bloqueadas, con los palestinos.

Con todo, ni Netanyahu ni Livni serían capaces de asegurar ni siquiera un cuarto de los 120 escaños que componen el Parlamento (la Knesset). El primero apenas tiene interés en proseguir las conversaciones con los palestinos, la segunda ha liderado las ahora estancadas negociaciones.

Es decir, a las autoridades israelíes les esperan semanas de negociación para conseguir una coalición donde tendrán voz y voto tanto Lieberman como el Partido Laborista dirigido por el ministro de Defensa, Ehud Barak, y partidos religiosos como el Shas.

Por tradición, el presidente Simon Peres invitará al líder del partido con más escaños del Parlamento a que forme Gobierno. Es una opción que despierta dudas entre los analistas: Livni no podrá formar mayoría aunque derrote a Netanyahu porque precisamente fue su incapacidad para formar gobierno tras la dimisión del actual primer ministro interino, Ehud Olmert, la que anticipó estas elecciones. En términos generales, muchos creen que Barak preferiría unirse a un Gabinete liderado por Netanyahu que a uno centrista encabezado por la ministra de Exteriores.

DIVIDENDOS DE GUERRA

Tras el abandono de Olmert, tanto Livni como Barak han ganado bien poco tras la ofensiva de tres semanas contra la Franja de Gaza controlada por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).

A pesar de que el Likud ha respaldado el ataque a Gaza, el Yisrael Beiteinu ha sido el gran beneficiado por el conflicto. Ha pasado de ser un partido esencialmente apoyado por los inmigrantes procedentes de la desaparecida Unión Soviética a ganarse las simpatías de los israelíes que desean que su Gobierno adopte una postura más radical contra los palestinos.

"O mucho me equivoco, o esta va a ser la elección más inclinada a la derecha en toda la historia del país", escribía uno de los principales columnistas del país, Nahum Barnea, en el diario 'Yediot Aharonot'.

De esta manera, según las últimas estimaciones, Lieberman eclipsaría por completo al Laborismo (el partido de los fundadores del Estado de Israel), la fuerza política dominante en Israel durante las últimas décadas. La izquierda israelí acabaría, según los sondeos, completamente desmadejadas.

El analista del diario 'Maariv', Ben Caspit, argumenta sobre los peligros de que la hostilidad de Lieberman no se extienda sólo a los palestinos de Gaza y la Cisjordania ocupada, sino también a aquellos que son ciudadanos israelíes y que componen el 20 por ciento de la población.

"Sus ataques injustificados contra la población árabe amenazan lo que queda de coexistencia y podría crear una disensión irreversible entre ellos y nosotros", escribió Caspit.

Lieberman ha propuesto que los árabes israelíes --exentos de servicio militar-- prueben su lealtad a Israel, expulsando a las comunidades árabes en Israel en un nuevo estado palestino, al tiempo que se encargaría de integrar los asentamientos judíos en Cisjordania en el Estado israelí.

Netanyahu ha sido uno de los mayores críticos de la decisión del entonces líder del Kadima, Ariel Sharon, de retirar las tropas y los asentamientos de la Franja de Gaza en 2005. Para muchos israelíes, esa decisión terminó concediendo a Hamás el espacio necesario donde desplegar sus fuerzas de ataque con cohetes contra las comunidades del sur de Israel.

Una hipotética coalición entre Netanyahu y Lieberman podría repercutir negativamente sobre las aspiraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para revivir y mucho menos concluir el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Netanyahu se ha comprometido a continuar las negociaciones, pero con un alcance mucho más limitado: la cuestión más importante sería solventar la tremenda crisis económica y humanitaria en la Franja de Gaza, mientras que temas mucho más complejos como el estatus de Jerusalén o la situación de los refugiados palestinos pasarían a un segundo plano.

Livni, por su parte, se comprometería a proseguir el proceso de paz iniciado en 2007 por Olmert y el ex presidente estadounidense, George W. Bush, una tarea harto complicada con un Parlamento gobernado por la derecha, como pronostican las encuestas.

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