La factura del hambre infantil para la economía de África

África.- La factura del hambre infantil para la economía de África
UNICEF/JADWIGA FIGULA - Archivo 
Actualizado 02/06/2019 10:54:35 CET

Un estudio alerta de que los países africanos pierden hasta un 16,5% de su PIB por las elevadas tasas de desnutrición entre los menores

MADRID, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -

Millones de niños pasan hambre a diario en África, especialmente en los países azotados por conflictos armados y también en los más golpeados por los efectos del cambio climático. Como resultado de ello, son más vulnerables a enfermedades, tienen menos capacidad de aprendizaje y a la larga menos posibilidades de obtener ingresos dignos. Esta "tragedia silenciosa" conlleva además una pérdida cuantificable para las economías del continente.

Así se desprende del informe 'Por falta de voluntad. El hambre infantil en África' publicado por el African Child Policy Forum (ACPF), un instituto de investigación panafricano que denuncia que el 90 por ciento de los niños del continente no mantienen una dieta mínima aceptable y el 60 por ciento no comen con la frecuencia mínima requerida.

Además, el hambre contribuye a alrededor del 45 por ciento de la mortalidad infantil en África, y una de cada tres muertes es atribuible a la deficiencia de micronutrientes en la alimentación de los niños. Unos 60 millones de niños africanos presentan desnutrición crónica, lo que se traduce en un retraso en la altura para su edad, y millones de menores presentan bajo peso para su estatura.

"El hambre mata, a menudo de forma silenciosa y lenta. Afecta y daña la salud de los niños, lastra su capacidad de aprender, y reduce su capacidad de ganar tanto como sus iguales ricos", lamenta la directora ejecutiva del ACPF, advirtiendo de que el hambre "es un gran problema" en África.

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"ES INACEPTABLE QUE LOS NIÑOS PASEN HAMBRE"

"Es totalmente inaceptable que los niños sigan pasando hambre en África en pleno siglo XXI", sostiene Bequele, reconociendo que "las estadísticas son realmente alarmantes". "Nueve de cada diez niños africanos no ingieren suficiente comida nutritiva, uno de cada tres presenta retraso en su altura para su edad, y dos de cada cinco no comen con regularidad", resume.

El hambre infantil está motivada "por la extrema pobreza, el crecimiento económico desigual y un sistema alimentario roto", apunta la directora del foro, si bien recalca que en realidad, "es un problema fundamentalmente político".

Por "brutal y cruda que sea la realidad" lo cierto es que esta sigue siendo "una tragedia silenciosa, una que pasa en gran medida desapercibida y tolerada quizá porque es un problema al que se enfrentan los que no tienen voz", lamenta en el preámbulo del informe.

El impresionante crecimiento económico experimentado por el continente en las dos últimas década no ha venido acompañado de una reducción pareja en el porcentaje de niños que pasan hambre, alejando a los países en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030.

Así, en Kenia, pese a la media de crecimiento del 2 por ciento anual en la renta per cápita la desnutrición crónica ha aumentado un 2,5 por ciento, mientras que en República Democrática del Congo (RDC) la desnutrición solo se ha reducido en un 0,5 por ciento a pesar de que el crecimiento de la renta per cápita ha sido del 2 por ciento de media. En el caso de Nigeria, la desnutrición no ha variado aunque el país crece un 4 por ciento de media al año.

EL COSTE DEL HAMBRE INFANTIL

Y este crecimiento podría ser mayor, a tenor de las estimaciones del estudio, que ha tratado de medir el impacto que tienen en la economía niños mal alimentados que terminan siendo adultos menos saludables y productivos y que ganan menos que sus iguales. El hambre infantil le cuesta a los países africanos entre el 1,9 y el 16,5 por ciento de su producto interior bruto, mientras que la desnutrición crónica ha reducido la renta per cápita actual del continente en un 10 por ciento.

Además, según el estudio, la falta de inversión por parte de los gobiernos para combatir la desnutrición infantil les está haciendo perder dinero, puesto que "por cada dólar gastado en la nutrición en la edad temprana de un niño, se pueden ahorrar hasta 85 dólares en Nigeria, 80 en Sudán y 60 en Kenia".

Sin embargo, 34 países no están en camino de cumplir con el objetivo de reducir la desnutrición aguda --deficiencia de peso para la altura-- a menos del 5 por ciento para 2025 y solo nueve países cumplirán con el objetivo de reducir la desnutrición crónica --retraso de la altura para la edad-- en un 40 por ciento para esa fecha.

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MÁS POBLACIÓN PERO PEOR ALIMENTACIÓN

Entretanto, el crecimiento demográfico continúa. La población de África se espera que alcance los 2.500 millones para 2050, incluidos unos 1.000 millones de niños y jóvenes. "Si las tendencias actuales continúan y no se adoptan medidas correctivas, África podría tener 1.000 millones de niños y jóvenes subalimentados, desnutridos y hambrientos para mediados de siglo", alerta Bequele.

Desde el ACPF previenen de que "la trayectoria política y el futuro económico y tecnológico del continente estarán determinados por lo bien alimentados y educados que estén esos 1.000 millones de niños y jóvenes".

Aunque África produce ahora más alimentos que nunca, esto no se ha traducido en mejores dietas para los niños, sino que la producción agrícola se centra más en cereales y menos en alimentos nutritivos como son frutas, verduras y legumbres. En Etiopía, por ejemplo, huevos, carne, pescado, aves, frutas y verduras contribuyen cada una a menos del 1 por ciento del aporte energético diario y los productos lácteos a menos del 2 por ciento, según el estudio.

Los muchos conflictos que atraviesa el continente y el cambio climático, solo complican aún más la situación. Así, tres cuartas partes de los niños menores de 5 años que presentan retraso en su crecimiento viven en países afectados por conflictos mientras que la proporción de niños desnutridos es de dos a tres veces superior en las zonas en guerra.

POBREZA Y DESIGUALDAD, FACTORES CLAVE

Como recuerda la presidenta de la junta de consejeros de ACPF, Graça Machel, "la pobreza y la desigualdad económica y de género tienen un importante papel en la perpetuación del hambre infantil". "Mujeres y niñas, junto los niños de estratos pobres y rurales, son los que más pasan hambre", lamenta.

"En algunos países, las tasas de desnutrición crónica son el doble entre los niños de zonas rurales que entre los que viven en las ciudades", destaca Machel, para quien "los efectos duraderos del hambre en el desarrollo cognitivo y físico de los niños africanos y sus familias han llevado al desarrollo atrofiado de sociedades".

"Pese a esta realidad tan preocupante, muchos gobiernos africanos no están cumpliendo sus obligaciones", denuncia la activista mozambiqueña y viuda de Nelson Mandela. "África ha dado grandes pasos. El hambre infantil podría ser erradicada si los gobiernos cumplieran con sus obligaciones de respetar, proteger y cumplir los derechos de los niños y garantizar su bienestar", resume.

Así las cosas, desde el ACPF llaman a los gobiernos africanos ha acabar "con la brecha entre los compromisos políticos y los hechos" y les animan entre otras cosas a destinar al menos el 10 por ciento de su gasto público anual a la agricultura, a comprometerse a que ningún niño pase hambre y haya una acceso universal a una dieta mínima aceptable, así como a promover políticas nutricionales que prioricen los 1.000 primeros días de vida, entre otras medidas.

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